Cada cinco o siete años el árido desierto de Atacama en Chile se transforma en una alfombra de flores de color malva, pero las abundantes lluvias de los últimos meses en la hostil tierra han propiciado el “florecimiento más espectacular de los últimos 18 años”.
Las semillas de 1,800 especies de plantas endémicas crecen gracias a este fenómeno, luego de pasar años en un estado de “adormecimiento”, en el que soportan grandes sequías y cambios extremos de temperatura.
Después de diez años de sequía, este año en el norte de Chile llovió de forma abundante, lo que provocó aluviones y desbordamientos de ríos, que dejaron 28 muertos.