Oscar Castillo Guido

Abogado: la más difícil de las profesiones

La profesión más difícil de todas es la de abogado. Y sustentaré el porqué:

Primero, el abogado de la parte demandante. Le corresponde estudiar el caso con objetividad a partir de la versión subjetiva del cliente, decidir si se promueve o no el procedimiento, prever los argumentos que pueda esgrimir la parte contraria, valorar con qué prueba se cuenta, hacer acopio de materiales y de argumentos, plantear bien la demanda, saber qué se dice y cómo.

Qué no se dice y por qué, cómo se articula la pretensión, de qué manera se fundamenta y cómo se concreta la petición en el escrito, requiere de una gran formación, rigor y destreza, y es algo de lo que depende, no la precisa delimitación de lo que será el objeto del proceso, sino también, el éxito mismo del pleito que se entabla.

Segundo. El abogado de la parte demandada, en el corto plazo para contestar a la demanda, debe estudiarla, contrastar su contenido con lo que le ha contado su cliente, plantearse con objetividad la situación, decidir si conviene allanarse u oponerse, resolver cómo contesta, qué excepciones aduce, qué hechos admite o niega y cómo delimita con sus alegaciones lo que conformará el objeto del debate; todo lo cual requiere no menos habilidad, preparación y experiencia que la de su colega y oponente.

En tercer lugar, se encuentra la de juez de primera instancia, quien, partiendo de escritos de demanda y de contestación, debe fijar el verdadero objeto de la controversia, interpretar y valorar la prueba producida, y dirimir la contienda dictando una sentencia ajustada a derecho que dé respuesta exhaustiva y congruente a las cuestiones planteadas por las partes, para lo que hace falta no solo una adecuada preparación jurídica, sino también gran sensatez y formación humana.

En cuarto lugar, la posición de los magistrados de la cortes ya sea de apelación o de la suprema, aun siendo como son, es muy importante su función, y cuenta con varios y precisos elementos para desempeñarla con acierto, como son una sentencia de primera instancia que ha resuelto motivadamente el debate planteado en la demanda y en la contestación, un razonado escrito de interposición del recurso de apelación el que se concreta la disconformidad de la parte recurrente con el contenido de aquella sentencia, y otro escrito, también fundado, de impugnación de ese recurso, quedando, en fin, reducida su actuación jurisdiccional a la adopción de una decisión que está delimitada por el conocido principio brocardo tantum appellatum quantum devolutum : “Tanto deferido como lo reclamado” o bien a lo alegado lo fallado y que quiere decir el juicio de apelación no debe conocer sino de aquello de lo cual se ha apelado y si debe ser fallado.

Tenemos que ser conscientes que detrás de nuestra importantísima función en un Estado de Derecho, actuamos con una laboriosidad extraordinaria, realizando un trabajo comprometido, responsable y extenuante, que en muchas ocasiones ni siquiera alcanza la recompensa merecida, y que se repite día a día en escenarios y contextos diferentes en los que lidiamos con sentimientos y emociones de toda clase.

Para preservar el valor de nuestra profesión, los abogados no solo seamos conscientes de nuestro esfuerzo, sino que valoremos la grandeza que ello representa para nosotros como personas y para nuestro colectivo.

No debemos escatimar esfuerzos en transmitir permanentemente a los demás qué es lo que hacemos y cómo lo hacemos, lo que sin duda contribuirá a sensibilizar a la sociedad del valor y mérito de nuestra honorable profesión. Sin duda alguna, repito, la más difícil de las profesiones.

El autor es jurista y decano de la Escuela de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UPOLI.

Opinión leyes archivo

COMENTARIOS

  1. carmen orozco
    Hace 11 años

    estudie derecho, es una profesion muy social, que ha sido manipulada por los mismos funcionarios publicos, al final no se cumple lo que establecen las leyes , si no lo que conviene mas al poder, mas aun cuando estos son corruptos y se prestan a sus resoluciones por ordenes emanadas de arriba de un corrupto mayor, en cuanto a los abogados que no ejercen funcion dentro del gran canivalismo del poder judicial, estos devoran a los reos, y se pelean por ellos como hueso en cacerias, da tristeza esta

  2. patty
    Hace 11 años

    Si, es una profesión dificil para los abogados que cumplen con uno de los más grandes compromisos adquiridos ante la sociedad:
    Los abogados mantendrán en todo momento el honor y la dignidad de su profesión en su calidad de agentes fundamentales de la administración de justicia, no así, toda profesión está siempre al borde del abismo por los vicios que como sociedad permitimos que proliferen…

  3. Pedro Joaquín
    Hace 11 años

    He sido Abogado y Notario Público por 40 años y es incorrecto que es la profesión más difícil. La profesión ha sido difícil pero ya se hizo muy fácil. Lo demuestra la proliferación de abogados mediocres, catedráticos de Derecho y de funcionarios públicos relacionados con esta profesión que son desastrosos. Un ejemplo de esto es Edwin Castro, pomposo Catedrático de Derecho Constitucional quien burdamente se prestó a desaforar a Brooklyn Rivera sin previo proceso legal y violando la Constitución

  4. Hace 11 años

    esta bien su dicertacion en este articulo. Moverse en la diversas causas, y tiempo de argumentacion para que sea coherente tanto demanda como contestacion de la misma y que sean leibles y entendibles.saludos

  5. Fernando Bárcenas
    Hace 11 años

    Su tesis es que la abogacía es la más difícil de las profesiones. Debió argumentar, comparativamente, con respecto a la dificultad de las otras profesiones. En cambio, perdió el debate, ya que lamentablemente no atinó a argumentar a favor de sus tesis, sino, que se orientó, con mucha ingenuidad, a describir un trabajo subjetivo que –según su artículo- no parece contribuir al desarrollo del conocimiento humano y al avance productivo de la humanidad en el dominio sostenible de la naturaleza.

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