Gonzalo Cardenal M.

Nuestra sugerencia de cómo orar

Nosotros recomendamos siempre empezar por ponernos en la presencia del Señor. Es difícil dialogar con alguien ausente. Por eso tomamos conciencia de que estamos en la presencia del Señor. Cuando decimos que Dios es omnipresente, no queremos decir que Dios está en todas partes en el sentido de que Dios está en la cartera de mi mujer, sino que todas las cosas están siempre ante sus ojos y nosotros también.

El siguiente paso es tomar conciencia de quiénes somos. Yo soy hijo de la persona con quien hablo. Esto cambia toda la perspectiva de mi oración. Él me ve como Padre, se complace en mí, tiene ganas de estar conmigo. Ande como ande, esté como esté, soy su hijo y él me ama. Tiene ganas de estar conmigo aun cuando yo no tenga ganas de estar con él.

En alguna parte leí que la razón por la que Dios quiere que le pidamos lo que necesitamos, aunque como dice la Escritura nuestro Padre sabe muy bien de antemano lo que necesitamos, es precisamente porque así puede estar un rato más cerca de nosotros. Como cuando le contamos un cuento a los hijos, como excusa para poder sentarlos en las rodillas y estar con ellos un rato.

El tercer paso nos lo ha enseñado mi amigo Chale Mántica y le llama: “Aló, ¿con quién hablo?” Hay gente que empieza a decir cosas al aire. Conviene saludar: “Dios Padre celestial…” y dirigirnos a una de las Tres Divinas Personas en un momento y a otra en otros. La alabanza puede ir dirigida a las tres porque las tres son igualmente dignas de alabanza. Ser lleno del Espíritu se lo pido al Padre, porque él no dará una piedra al que pide un pan, y el Espíritu es su promesa. Al Espíritu le pido que me guíe en la oración, o que ore dentro de mí. A Cristo le cuento mis problemas y le entrego mi vida y mis cosas porque él es mi Señor. Cuando oramos por curación siempre lo hacemos al Padre, en el nombre de Cristo y en comunión con el Espíritu Santo. Y debemos ser agradecidos y darle gracias por todo lo que nos da y hace por nosotros.

Todo lo anterior suena largo pero dura solo unos segundos. Estos son preliminares. Al comenzar verdaderamente a orar, es bueno comenzar con la alabanza, porque la alabanza está centrada en Dios y no en nosotros, en nuestras necesidades o problemas o en nuestras culpas.

Muchos creen que su oración es más agradable a Dios si pasan todo el tiempo confesando su pecado y desarrollando interiormente un horrible sentimiento de culpa. El diablo les está metiendo un gol. Porque ha logrado que el foco de nuestra atención y de nuestra oración sea yo y mi pecado y no mi Dios. Debemos alabar largamente para olvidarnos de nosotros mismos. Para que venga sobre nosotros la paz del Señor.

A continuación pasamos a la oración de intercesión. Pedir cuanto necesitamos. Pidámosle al Espíritu que nos guíe. Algunos toman un tiempo para leer la Palabra de Dios y meditar un rato. Esto es bueno, pero no es oración. Lo recomiendo cuando la sequedad es extrema.

Algunos de nosotros rezan la Liturgia de las Horas para unirse a la oración universal de la Iglesia. Otro rato lo dedicamos a ofrecer nuestras obras del día, nuestra vida misma, comenzando por ofrecernos nosotros mismos y nuestras circunstancias, para no pecar. Y debemos terminar con una oración de Acción de Gracias.

EL AUTOR ES COORDINADOR DE LA CIUDAD DE DIOS

Opinión Dios Fe Padre archivo

COMENTARIOS

  1. Hace 11 años

    Cada vez que leo a Cardenal me pregunto que lo detiene para dar sus bienes a los pobres y dedicarsebmas a la oracion

  2. Hace 11 años

    San Pablo oraba, diciendo: “Por esta razón me pongo de rodillas delante del Padre, de quien recibe su nombre toda familia, tanto en el cielo como en la tierra. Pido al Padre que de su gloriosa riqueza les dé a ustedes, interiormente, poder y fuerza por medio del Espíritu de Dios, que Cristo viva en sus corazones por la fe, y que el amor sea la raíz y el fundamento de sus vidas”

    Don Gonzalo, que Dios le conceda a usted, esta misma bendición. ¿Amén? ¡Amén!

  3. El Observador
    Hace 11 años

    Cada vez que leo al señor Cardenal, me convenzo que es un gran cristiano, y por eso le pregunto: ¿que opina usted de por qué Luzbel y los angeles que se reveleron contra Dios, fueron lanzados a la Tierra y no a otro Planeta, en donde no causaran daño a la humanidad? Si Dios todo lo sabe de antemano, ¿como no pudo prever la tragedia que ha vivido la humanidad, asediada por el Diablo? Tal vés en uno de sus escritos se refiere a este tema. Saludos

  4. el carolingio
    Hace 11 años

    Creo firmemente en el orar y pedir al Padre pero creo tambien que hay que ser genuine y arrepentirse de lo mal que se ha hecho, no llorar y rasgarse las vestiduras un dia por un pecado del que pedimos perdon y poco despues volverlo a hacer, con Dios no se juega

  5. Hace 11 años

    “Cómo orar”

    Don Gonzalo, creo que en un 96% “su disparo” dio en el blanco, salvo unos pequeños detallitos. ¡Felicitaciones!

    Ramón Salgado Valle

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí