Humberto Belli Pereira

Las marchas de septiembre, ¿bulla o realidad?

Tambores, ritmos y marchas. Es septiembre celebrando el patriotismo, un concepto que todo el mundo pregona y pocos entienden. Posiblemente la mayoría diga que es amor a la patria, pero sin comprender bien las exigencias de este concepto. Así, el patriotismo se convierte fácilmente en patrioterismo; en retórica superficial que exalta la patria de labios afuera, sin contenido real.

Para muchos la expresión más alta de patriotismo es morir por su nación en el campo de batalla. Puede serlo pero no siempre. Bertrand Russell, filósofo inglés, definió burlescamente al patriotismo como “la disposición de matar y dejarse matar por razones triviales”. Y es que el fragor de la batalla puede atraer a muchos carentes de amor y reflexión; a las legiones de hombres que les gusta guerrear, porque “la runga”, como se dice en Nicaragua, espanta a muchos pero puede atraer a muchos más por razones nada nobles: por aventura, fanatismo destructor, impulsividad juvenil, etc.

Walker empuñó las armas pero no era un patriota. Tampoco lo han sido, necesariamente, muchos de nuestros líderes o próceres que hicieron lo mismo. Porque un problema adicional es que los arranques patrióticos que despiertan a la voz del cañón, suelen menguar cuando estos callan y resurgen las ambiciones mezquinas que habían soterrado los días de gloria.

El general Tomás Martínez, líder en la lucha antifilibustera, y primer presidente de Nicaragua después de la Guerra Nacional, se entusiasmó con el mando y violó la Constitución que prohibía la reelección, produciendo la primera guerra civil del período. No contento con dos períodos quiso volver una tercera vez al poder, orquestando una fallida insurrección que derrotó —con sangre— el presidente electo Fernando Guzmán. Fue uno entre los muchos dramas de nuestra historia protagonizados por patriotas que empuñaron el fusil libertario para después sucumbir al néctar del poder.

El patriotismo verdadero, como todo amor, es exigente, modesto y duradero. Valen al respecto las palabras de Madre Teresa de Calcuta: “El amor es hasta que duele”. El amor ocurre, y se prueba, hasta que el amante sufre un dolor o renuncia en favor de la persona o colectividad amada. Antes de eso es teoría o sentimentalismo. Mi capacidad de amar no se mide por cómo me palpita el corazón al ver o recordar esa persona o al oír un himno determinado, sino por el grado en que soy capaz de sacrificarme o renunciar a mis propios beneficios, en aras del bien de alguien o de otros. Aunque el ritmo cardíaco no se altere.

El patriotismo verdadero es modesto. Aquí son pertinentes también las palabras de San Josemaría: “¡Cuántos que se dejarían enclavar en una cruz, ante la mirada atónita de millares de espectadores, no saben sufrir cristianamente los alfilerazos de cada día! “Piensa, entonces, qué es lo más heroico”. Es el caso de quienes sueñan con hazañas patrióticas en el campo de batalla pero rehúyen prestar un servicio comunitario o asumir sus responsabilidades cotidianas, cívicas y familiares.

Finalmente el patriotismo real es duradero. La prueba de fuego de todo amor es su capacidad de permanecer como voluntad estable de procurar el bien del amado, aun cuando se hayan disipado el entusiasmo romántico de los primeros días, y hayan resurgido las contradicciones, el cansancio y el tedio. El amor de corto plazo lo puede cualquiera. El que persevera es logro solo de aquellos que han cultivado su capacidad de compromiso “en las duras y las maduras”.

Las marchas de septiembre podrían ser puro ruido, “metal que resuena o símbolo que retiñe”, como apuntó San Pablo. Porque el patriotismo, como dimensión del amor, exige mucho más.

El autor es sociólogo y fue ministro de educación.
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COMENTARIOS

  1. Ivan Romero
    Hace 11 años

    Sabelotodo.En todos lados se cuesen habas,en USA el 4 de Julio es $$$,en Mexico tambien ademas se la pasan Gritando todo el Dia,para pasar en Silencio el resto del anho,no lo invente, lo dijo Don Octavio Paz en su momento.

  2. Juan Perez el Incredulo
    Hace 11 años

    Masiemos que el 95 % no saben por que andan marchando y celebrando. Mas bien esto se parece mas a un carnaval que a las tales fiestas patrias. Bueno hasta ahora de todas formas los independizados todavia no le sacan gusto a su independencia, solo la gozan los independizadores. Talvez en un par de siglos la gozamos ya verdaderamente nosotros independizados.

  3. Perico de los Palotes
    Hace 11 años

    El Cuento,el relato y las mentiras constantes son su fuerte,Pobre, los pobres que teniendo mucho dinero lo despilfarran obscenamente en propaganda.Descalificar moral y eticamente a los adversarios,aplicando el famoso»el que no tenga culpa tire la primera piedra» Y Don Daniel nos quiere cobrar favores que no hace.Este discurso, cambiante pero idéntico, no resiste al análisis lógico,pero encaja perfectamente en lo que muchísima gente está predispuesta a escuchar y aceptar.

  4. pepe
    Hace 11 años

    Pura » bulla » dice Ud, Sr. ex – ministro. Pero cuando estuvo en el puesto aplaudīa ėsa BULLA. Los tambores, trompetas, liras, marchistas y ahora hasta bailarinas del pueblo, han sido parte de nuestra cultura. Es obvio que a una persona como Ud descendiente de franceses y de medio pelo, le moleste las expresiones » patriöticas nacionales. La gente humilde de nuestra patria, es heröica de nacimiento, pues crecemos en barrios sucios, llenos de piojos y ganamos apenas para vivir.!!

  5. excluido
    Hace 11 años

    Profe:es la bulla del carnaval gubernamental.

  6. El Observador
    Hace 11 años

    No logro entender como personas bien preparadas y con amplios conocimientos de la situación por la que atravieza el país, se mantienen alejados de la política. Caso específico el señor Humberto Belli, quien además, como exministro de educación conoce a fondo la tremenda crisis educacional que padece Nicaragua. Estoy seguro que cualquier Organización política lo apoyaría como candidato a la presidencia. ¿Por qué no se lanza señor Belli? Recuerde, que no hay peor lucha que la que no se hace.

  7. Ramón Pineda
    Hace 11 años

    Pura bulla, señor Belli. Se ha perdido el concepto de Patria a tal extremo de convertirlo en Finca privada de la familia Ortega Murillo y, como la educación ha sido esclavizada, los actores de ese campo no saben nada del asunto. No nos extrañemos si de repente Ortega acepta la oferta de Donald Trump de comprar Nicaragua.

  8. jincho
    Hace 11 años

    Para ello se necesita un lider que pueda seguir elPueblo. Es Danny algo asi?. Enganese por su propia vista.
    Liderazgo de estomago es todo lo que Nicaragua hemos tenido. DIOS NOS PROTEJA DE LO QUE VIENE !!!!!!

  9. remberto reyes m.
    Hace 11 años

    estos supuestos «dias patrios» me recuerdan 2 cosas: los nicaraguenses que han pagado con el martirio su aspiracion de ser libres en una patria libre. y los filibusteros como somoza, william walker, y daniel ortega, que se impusieron por las armas, y nos impusieron sus dominios tras brutales asesinatos, encarcelamientos y genocidios. que patria tengo que celebrar yo?: el filibustero walker se nombro presidente, ortega tambien; walker nos impuso el ingles, ortega un socialismo genocida…

  10. Kenneth Doña
    Hace 11 años

    Excelente.

  11. INDEPENDENCIA FALLIDA
    Hace 11 años

    Totalmente de acuerdo con vos Humberto, por esta vez. Como en Nicaragua casi no hay un sólo verdadero héroe patriótico, tenemos que inventarnóslo. Así lo he sentido siempre , desde que me resultaba odioso marchar en el colegio, en estas cursilerías de Septiembre. Y los dictadorzuelos siempre enarbolan estos días para sentirse ellos mismos los alabados. Esta parafernalia de tambores, es la canción que imagina el dictador en sus oídos.

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