Familiares de Francisco Javier Ponce, fallecido el pasado fin de semana en celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), sospechan que su pariente fue torturado y no creen en la versión de suicidio. Esto desdice la versión policial que indica que el cuerpo presentaba “características de ahorcamiento”.
“Está totalmente torturado. Sus costillas quebradas, tiene heridas en las muñecas, una herida en la nuca, tiene señales en las rodillas de que lo arrastraron, hematomas en la espalda, hoyos como chuzos de lado a lado”, confió una de las parientes, quien prefirió no identificarse.
Señaló la informante que “su cara está intacta (…), pero revisamos y la boca está reventada por dentro, tiene desprendidas varias molares”.
La duda toma fuerza porque, según el director ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Marcos Carmona, en esas celdas a los reos los mantienen “en paños menores”.
Un pariente cercano a Ponce Sanarrusia indicó que el sentir de la familia es unánime, “eso no es ahorcamiento, ni señas tiene de haberse colgado del cuello, ni morada se le puso la cara, más bien su cuerpo tiene señas de torturas y golpes”.
Mientras, María Luisa Sanarrusia refirió que en cuanto pase el funeral de su hijo, previsto para la mañana de hoy martes en Rivas, va a denunciar todos los atropellos de los que fue objeto el joven.
LA PRENSA consultó en la oficina de Relaciones Públicas de la Policía sobre la denuncia de tortura, pero no hubo respuesta.
Ponce, junto con otras cinco personas, fue detenido el martes 28 de abril por encapuchados vestidos de civil que no presentaron orden de captura.
La detención se dio porque supuestamente son sospechosos del asesinato del oficial de Inteligencia militar Rafael Ángel Delgadillo, ocurrido a mediados de abril.
Según información extraoficial obtenida por los familiares, los seis detenidos aparecen en un vídeo de una cámara de seguridad del bar donde estuvo Delgadillo antes de su asesinato.
LLAMADAS AMENAZANTES
Los familiares temen identificarse, pues aseguran que han sido advertidos a través de llamadas anónimas de que si denuncian en los medios de comunicación llegarán por toda la familia, al tiempo que aseguran que están siendo vigilados por varios vehículos que rondan sus viviendas.
De los seis detenidos reportados por sus familiares como desaparecidos, cinco de ellos estuvieron en la DAJ, solo una de ellas estuvo todo el tiempo en Rivas, confirmó una fuente policial.
De acuerdo con la fuente, la noche del sábado, los cinco detenidos que estaban en El Chipote fueron llevados a Rivas. Ponce Sanarrusia estuvo en la celda 11, mientras que Jean Carlos Jarquín Pérez fue recluido en la celda 8.
Los cuatro liberados al mediodía del domingo refirieron que a Ponce Sanarrusia y a Jarquín Pérez, la Policía de Rivas los llevó de regreso a Managua a las 3:00 a.m. del domingo y a Ponce lo vieron caminando para subirse a la patrulla.
El acta de Medicina Legal indica que Ponce murió de asfixia por ahorcamiento a eso de las 6:00 a.m. del domingo, comentó incrédulo uno de sus familiares.
El director jurídico del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Gonzalo Carrión, y Carmona coinciden en que la muerte de un detenido en la DAJ hace más urgente el cierre de esas cárceles, tal como lo solicitó la Conferencia Episcopal hace casi un año al presidente inconstitucional Daniel Ortega. De la extensa carta de los obispos jamás hubo respuesta oficial de parte de Ortega.
La muerte de Ponce deja al descubierto abusos cometidos por la Policía. Entre estos, detenciones ilegales pues el fallecido y el resto ya liberado fueron arrestados sin acusación y sin orden de captura, además de que no hay flagrante delito, así como la negativa de informar a sus familiares, resumió Carrión.
JOVEN SIGUE DESAPARECIDO
Guillermo Jarquín, padre de Jean Carlos Jarquín Pérez, denunció ayer en el Cenidh la desaparición de su vástago, capturado por encapuchados el pasado 28 de abril.
Jarquín también denunció en Asuntos Internos de la Policía, pues tanto en Rivas como en la DAJ le han negado que su hijo está detenido.
Isabel Jarquín, prima del desaparecido, expuso que temen que su pariente corra la misma suerte de Francisco Javier Ponce.
El juez ejecutor Israel Zelaya se presentó a Auxilio Judicial la tarde de ayer, pero no lo atendieron. Zelaya indicó que un comisionado, identificado como Samuel Gaitán, le alegó que no había quién lo atendiera. “Le expliqué que era un mandamiento, pero dijo que él no se encarga de eso”. Zelaya expresó que regresará hoy por la mañana.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 A ,4 A