José Luis Medal

Cristianismo y democracia

Sin refutar los argumentos de mis anteriores artículos, Humberto Belli se limita a encasillarme como “crítico del cristianismo”. Yo me limito a señalar hechos históricos. La separación del Estado y la religión que se logró en las democracias modernas fue un cambio trascendental en la historia de la humanidad. Se erradicó el llamado “antiguo-régimen” de la edad media —basado en la “unión del trono y el altar”— unión que no fue lo que predicó Jesús. El liberalismo desacralizó al poder y no solo sentó las bases de las democracias modernas, sino que permitió y permite la libertad de religión —libertad que no existió con la teología de la dominación que sacralizó el poder político—. Dicho sea de paso, la teología de la liberación latinoamericana, por su parte, cometió el grave error de sacralizar el marxismo.

Pierre Manent reconoce claramente la oposición que tuvo la Iglesia católica, tanto hacia la democracia como a la libertad de religión. El papa Gregorio XVI, en la Encíclica Mirari Vos —de 1832—, se oponía al liberalismo, a la libertad de prensa —imprenta— y a la: “ (…) Falsa y absurda opinión, o más bien delirio, según el cual la libertad de conciencia de cada quien debía ser afirmada y defendida”. La libertad de conciencia de los cristianos protestantes se consideraba contraria a los principios del catolicismo. Predominaba el principio que los “herejes” o “el error no tiene derechos” y que “fuera de la verdadera Iglesia, no hay salvación”.

En 1906 el papa Pío X en la Encíclica Vehementer Nos, condenó la separación de la Iglesia y del Estado que hizo el gobierno francés, como “un hecho gravísimo (…) y tesis absolutamente falsa y sumamente nociva”. Las posiciones de Gregorio XVI y Pío X contrastaban radicalmente con la Carta sobre la Tolerancia de John Locke —de 1689—, quien defendió la libertad de creencias religiosas y la separación entre el Estado y las religiones.

La Iglesia católica, luego de una larga lucha con el liberalismo terminó adaptándose a la democracia. Como señaló George Weigel, las presiones de la Historia indujeron a la Iglesia a dar un giro a favor de la democracia y a aceptar la separación entre la Iglesia y el Estado. La amenaza del comunismo —que se consideró peor que la del liberalismo (indujo) sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, a pronunciarse a favor de la democracia— aunque su preferencia por siglos fueron las monarquías medievales. En 1965 en el Concilio Vaticano II se reconoció plenamente la libertad de religión y la Iglesia católica —que entre otras cosas había apoyado el fascismo de Franco en España— se orientó decididamente a favor del sistema democrático.

Paradójicamente la democracia también tiene una deuda con Martín Lutero, quien fue partidario del absolutismo político. La reforma protestante —a pesar de sus muchos defectos— rompió con el monopolio religioso que en Europa Occidental ejerció la Iglesia católica por siglos. Esa división —sin pretenderlo— fue favorable para la democracia. En los Estados Unidos (EE. UU.) ninguna de las diversas denominaciones cristianas que se asentaron en ese país pudo arrogarse el monopolio del cristianismo. Como visualizó Madison, mientras más dividido estaba el cristianismo, mejor resultaba para la democracia. El Estado fue declarado laico, lo que permitió la libertad religiosa de todas las creencias.

La ética protestante —no la católica— promovió, según Max Weber, el desarrollo del capitalismo. Paralelamente, la derrota del absolutismo monárquico en la Inglaterra anglicana —con la revolución de 1688— creó un clima de libertades políticas y económicas que fue lo que facilitó —como sostiene Acemoglu— la revolución industrial base de la expansión capitalista. La libertad religiosa y económica favoreció la democracia y el desarrollo capitalista en los EE. UU. Esa nación fue heredera de la reforma protestante. América Latina, por el contrario, como señaló Octavio Paz: “Fue heredera del catolicismo de la contra reforma, de una religión petrificada”.

La conquista de América con la espada y con la cruz sacralizada por el papa Alejandro VI —padre de Lucrecia Borgia— terminó diezmando a la población indígena. Como señaló Roger Garaudy, esa “evangelización, a pesar de las denuncias heroicas de algunos sacerdotes, como Bartolomé de Las Casas, sirvió en América de pretexto y legitimación del genocidio de los indios”. Los españoles impusieron en América Latina el catolicismo de la contrarreforma y además un sistema económico extractivo y excluyente, que como sostiene Acemoglu, es una de las causas del atraso de América Latina y por tanto de Nicaragua.

El autor es doctor en economía.

Opinión democracia archivo

COMENTARIOS

  1. Juan Perez el Incredulo
    Hace 12 años

    Esto es un embrollo. Si leo a los dialecticos me convencen. Si leo a los catolicos tambien me convencen. Si leo a Confucio tambien Si leo el Islam de los pacificos, tambien. El Islam de los extremistss tambien. No se a quien jodido creerle. Ni tratando de usar la tal dialectica materialista que tampoco la entiendo mucho puedo entender. No sera que ls iglesia ha sido siempre usada por algun grupo en especial que actua en la oscuridad? Quisiera tener la sapiencia de estos sres. para saber algo.

  2. Ernest Helwig
    Hace 12 años

    Excelente articulo, solamnete tres palabras estan sobrando en todo lo expuesto «segun Max Weber». Parece que el articulista no esta de acuerdo con ello, pero absolutamente cierto. Sin el protestantismo, y obviamente sin su etica, el mundo entero estuviera igual de atrasado que America latina y todos loe demas paises donde el Catolisismo es mayoria.

  3. feligres
    Hace 12 años

    Sera el fanatismo religioso un mandato de Dios? Que para agradar a Dios,hay que matar.

  4. Pedro Pablo Lagos
    Hace 12 años

    Jesus Cristo lo dijo claro hace 2000 a~nos : «dar a Dios lo es de Dios, y al cesar lo que es del cesar» ; separando estado y religion. La politica,administracion publica,gobierno es totalmente independiente y son estudios diferentes requeridos . La Religion es otro asunto ,de Hermandad Universal, de Justicia Social, Etica Moral, Salud Espiritual y de Amor al Projimo. Sabemos que no existe ninguna religion que practique eso , ni ningun gobierno Bueno en la tierra. Estamos en medio de dos…

  5. Alberto Martinez
    Hace 12 años

    A veces los grandes estudiosos y académicos, utilizan el sendero más largo para encontrar las respuestas, basta conocer sobre las enseñanzas de Jesús, Dios todopoderoso y su práctica de vida, para darnos cuenta que el Cristianismo, precisamente basado en Jesucristo es la única y verdadera respuesta de vida y felicidad para la humanidad. Sin Jesús no hay Cristianismo. Es fácil concluir que el sufrimiento vivido por la humanidad es consecuencia del actuar humano, no del Cristianismo.

  6. roberto
    Hace 12 años

    es correcta, pero se que algunas naciones practicamente lo diametralmente opuesto a la misma, y en ello, solo prueba una cosa, que apesar de todo lo que se ha dicho escrito o hecho en relacion a que los estados Deben de ser laicos,ello realmente es una verdad absoluta en el munod y las naciones que en ella funcionan.

  7. roberto
    Hace 12 años

    Ya esperaba esta contraposicion del Sr. Medal con respecto a los articulos emitidos por el Sr. Belli. En una occasion dije que el Sr. Belli apenas rascaba la superficie de este asunto sobre si que el estado debe ser laico o debe de adoptar una religion en particular o simplemente ser Cristiano. Realidad en todo esto que la gran mayoria de paises, realmente son laicos, donde se practican las libertades de la diversidad religiosa, dire que en mi concepto e ideas acerca del mismo es la que yo creo

  8. Cerebro de Mono
    Hace 12 años

    Excelente y brillante escrito de Jose Luis Medal. Espana hasta hace poco era un pais atrasado. A Espana le costo casi un ojo de la cara entra a la Comunidad Economica Europea. A los espanoles a comienzos de los 60 y parte de los 70, eran visto por los alemanes e ingleses como los africanos de Europa. No tengo nada con los espanoles, al contrario tengo fuertes lazos sentimentales, culturales, y sociales que me unen a Espana; pero esa es la realidad.

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