Durante los últimos años han surgido, y continúan surgiendo innumerables denuncias en contra del proceso de cedulación ciudadana. Sin embargo, el Consejo Supremo Electoral (CSE) insiste en fingir desconocimiento del tema y hasta el momento no ha mostrado el menor interés en superar sus deficiencias.
Este “descuido” en el manejo de la cedulación está íntimamente ligado a la manera como se han administrado los procesos electorales, ya que al no haberse realizado jamás una auditoría al padrón electoral, las consecuencias, entre otras, son personas con una o más cédulas y diferentes direcciones, haciendo posible no solo el voto múltiple, sino hasta fraudes en el ámbito legal, personas fallecidas cuyas identidades son utilizadas para inscribir candidatos y quizá hasta para votar y personas cuyas cédulas son retenidas por el CSE por no ser afines al partido de gobierno. El desprestigio en que ha caído el sistema de cedulación es tan grande que hasta las instituciones del Gobierno exigen para realizar ciertos trámites una identificación adicional a la cédula de identidad, tal como la partida de nacimiento.
Sumado a lo anterior, el CSE, alegando falta de presupuesto, se rehúsa a establecer las oficinas de cedulación que está legalmente obligado a mantener en cada municipio del país, encareciendo el costo de obtener una cédula; aunque sabemos que cuenta con “técnicos de cedulación” y que los partidarios del FSLN son atendidos prácticamente a domicilio y obtienen su cédula sin obstáculo alguno.
Considero que como ciudadanos todos debemos exigir no solamente elecciones libres y transparentes para el 2016, sino también un proceso de cedulación libre y transparente y el primer paso para lograrlo es la publicación del padrón electoral fotográfico, algo que el CSE se ha negado a hacer en los últimos comicios aun cuando la Ley Electoral lo exige. Al publicar el padrón hace posible una auditoría ciudadana, puesto que en cada barrio y comarca se podrá identificar las identidades falsas y las duplicaciones de cédula y, además, aquellos ciudadanos que aparecen en el padrón sin nunca haber recibido su cédula o que aquellos que han sido trasladados a Juntas Receptoras de Votos lejos de su domicilio podrán reclamar oportunamente.
Es necesario, por lo tanto, iniciar un movimiento ciudadano exigiendo la publicación del padrón electoral fotográfico y que el CSE establezca oficinas de cedulación municipales para que los nicaragüenses tengamos un sistema de cedulación confiable y poner al alcance de todos los ciudadanos el documento de identidad al que tenemos derecho.
La gravedad del problema de la cedulación ciudadana y el desinterés de las autoridades electorales en resolverlo confirman que, tal como lo han demandado varias organizaciones civiles, debe crearse en Nicaragua un Instituto de Cedulación independiente del CSE, que de forma eficiente y, sobre todo sin sesgo partidario, administre el proceso de identificación ciudadana. El registro de cédulas no debe llamarse padrón electoral, ya que esa terminología conlleva que la cédula de identidad es simplemente un carnet para votar, cuando en realidad su función principal es ser el único documento legal para identificar a los ciudadanos en las múltiples gestiones comerciales y legales que hacemos cotidianamente.
Ojalá podamos juntos ejercer la presión necesaria para lograr la creación de un Instituto de Identificación Ciudadana; pero mientras eso no suceda debemos unirnos en una sola voz para exigir la publicación inmediata del padrón fotográfico, ya que es el único mecanismo para hacer una auditoría y la consecuente depuración al padrón electoral.
Los nicaragüenses tenemos el derecho a contar con un documento de identidad confiable, gratuito y al alcance de todos, que igualmente pueda utilizarse para votar y elegir con nuestro voto, con la garantía de un padrón electoral auditado, depurado y supervisado por la irrestricta observación nacional e internacional que corresponde.
La autora es directora ejecutiva del Partido Liberal Independiente (PLI).
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