El nacimiento y la expansión del Estado Islámico (EI) en Siria e Irak, donde proclamó un califato en junio, es el peor de los escenarios para Estados Unidos, que debe prepararse para años de lucha y un posible retorno del terrorismo en su territorio, advierten dos expertos y un exalto funcionario estadounidense.
Para intentar frenar la expansión de este grupo yihadista, Estados Unidos inició bombardeos selectivos en Irak a comienzos de agosto, dos años y medio después de la retirada de sus tropas de este país. Sin embargo, lo pensó más antes de actuar en Siria, debido a los recelos de Damasco ante cualquier intervención extranjera. Estados Unidos logró una coalición de cincuenta países, e iniciaron los ataques el 23 de septiembre, contra el EI con el visto bueno del gobierno de Bashar al Asad, que respaldó cualquier esfuerzo contra el terrorismo.
Uno de los detonantes de la ofensiva estadounidense fueron las decapitaciones de los periodistas norteamericanos secuestrados por el EI en Siria, James Foley y Steven Sotloff. A estas siguieron otro rehén estadounidense y otros dos británicos, posteriormente.
El EI es la reencarnación de la peor pesadilla de Estados Unidos, afirmó el 9 de diciembre Bruce Riedel, exfuncionario de la CIA, miembro del centro de reflexión Brookings, durante una conferencia en Washington sobre Al Qaeda y sus herederos.
«Hace dos o tres años la victoria estratégica sobre Al Qaeda parecía cercana. Pero durante este año se fortalecieron. El EI se presenta como el verdadero heredero de los fundadores de Al Qaeda. La próxima etapa será la de su expansión en la región, en zonas como el norte de Líbano». Bruce Hoffman, de la universidad Georgetown.
El pueblo de Estados Unidos, el Gobierno de Estados Unidos querían salir de esta guerra en Irak y finalmente allí estamos involucrados de nuevo, advirtió.
Peor agregó volvemos a tomar parte de un conflicto sin saber cómo terminará. Esta administración (estadounidense) omitió sabiamente precisar un escenario de fin del conflicto, porque no lo tiene (…). Esta guerra es la reencarnación de uno de los hombres más perversos de la década precedente: el jordano Abu Mussab al-Zarqaui. Fundó Al Qaeda en Irak en 2003, representa la esencia del EI. Es como si tuviéramos que vérnoslas con su zombi regresado de entre los muertos.
Esa opinión es compartida por John McLaughlin, exnúmero dos de la CIA, hoy profesor de la universidad Johns Hopkins, quien asegura que la bestia EI crece sin cesar. Por lo que sabemos, sigue sumando voluntarios. Si, como certifican algunas informaciones, llegan (a Irak y Siria) a razón de unos mil por mes, eso representa 12,000 en un año. Por tanto (se trataría de) una fuerza de 30 a 50,000 hombres. De nuestra parte, entrenaremos a unos 5,000 hombres para combatirlos en Siria… Hagan el cálculo. No nos encaminamos a una buena situación.
[doap_box title=»Orígenes y avances del EI» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Los orígenes del Estado Islámico se remontan a 2006 cuando nació bajo el nombre de Estado Islámico de Irak, como una agrupación vinculada a Al Qaeda en contra de la ocupación estadounidense.
En Siria empezó a operar dos años después del inicio del conflicto en 2011 y mutó su denominación a Estado Islámico de Irak y el Levante, que más tarde acortó a Estado Islámico cuando declaró el califato, sistema político nacido en el siglo VII y abolido por Turquía en 1926.
Su rápida expansión por suelo sirio y sus prácticas brutales hicieron que a principios de 2014 las facciones rebeldes más importantes y el Frente al Nusra, filial de Al Qaeda en Siria y enemiga del EI, le declararan la guerra para expulsarlo de allí.
Entretanto, en Irak, el EI libraba combates contra el ejército y milicianos tribales en la provincia de Al Anbar en una tentativa de aumentar sus dominios. En un golpe de efecto, a comienzos de junio, conquistó la segunda ciudad iraquí, Mosul, gracias al gran derrumbe, como lo describieron las propias autoridades iraquíes, del ejército, que se retiró sin oponer resistencia.
La caída de Mosul fue el preludio de la instauración del califato de los yihadistas el 29 de ese mes, y de la proclamación del líder del EI, Abu Bakr al Bagdadi, como el califa de todos los musulmanes. A lo largo del verano, los extremistas extendieron sus dominios con la conquista casi total de Deir al Zur (Siria) o la toma de Sinyar (Irak).
Su avance se cobró también como víctima política al Gobierno del primer ministro iraquí, el chií Nuri al Maliki, que pese a haber ganado las elecciones de abril se vio forzado a dimitir para dejar paso a un nuevo Ejecutivo, liderado por el chií Haidar Abadi.[/doap_box]
La entrada de la Fuerza Aérea estadounidense en la guerra, junto al Ejército regular iraquí y las fuerzas kurdas, permitió detener el avance de los yihadistas del EI en varias provincias iraquíes, pero eso no bastará para derrotarlos, estimó McLaughlin.
El avance de los radicales en ambas naciones ha estado facilitada por la inestabilidad: Siria es escenario de un conflicto bélico desde hace más de tres años, en que Irak vive una espiral de violencia y disputas políticas.
FUERZAS TERRESTRES
No es el tipo de problema que se pueda resolver desde el aire, afirma John McLaughlin. Los bombardeos permitieron debilitarlos mientras hubo objetivos a bombardear. Pero hay cada vez menos. No lograremos resolver este problema sin tropas en tierra. Necesitaremos un Ejército iraquí fuerte y, de una forma u otra, un componente terrestre.
Para él y para Riedel, a pesar de que por el momento el EI no ha intentado, más allá de las palabras, atacar directamente a Estados Unidos o a países europeos, considera que es solo una cuestión de tiempo. Sus amenazas no están dirigidas a Occidente, pero lo estarán, advierte Bruce Hoffman.
Ya hay células, grupos terroristas que se les unen. Es el mismo fenómeno de franquicias que facilitó la expansión de Al Qaeda. Este movimiento se va a internacionalizar. Su mensaje a los occidentales es: si nos combaten, nos haremos más aguerridos y nos fortaleceremos. Si nos ignoran, creceremos y nos desarrollaremos.
En esta etapa advierte Bruce Riedel, los servicios de Inteligencia no tienen pruebas de que estén preparando un gran ataque terrorista. Pero en algún momento probablemente lo harán. Y ya son fuente de inspiración de lobos solitarios en Occidente, como se vio en Canadá hace dos meses.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A