El 6 de febrero de 2016 se cumplirá este simbólico aniversario. Ocasión para un test de la vigencia de su universalidad. (Salió el primer anglicismo de este escrito. Parece que Rubén fue muy acertado cuando previno en numerosos ensayos, crónicas y poemas, sobre el avance de la hegemonía anglosajona si los países latinos no éramos capaces de unirnos y desarrollar nuestras economías y culturas).
Hace unos días hablaba sobre Darío a un amigo empresario, leonés para más señas, y me contestó, exasperado: “No me hablés de Rubén. En todo lo sacan. Hay que actualizarse”. Un joven amigo me contaba que en un sondeo que realizó a estudiantes universitarios sobre quién era Darío, la opinión común era: un “famoso poeta borracho”. Pocos podían decir más.
Por ello, cuando la UCA anunció la realización de un curso superior sobre “Rubén Darío y su trascendencia en la literatura hispánica”, impartido por el prestigioso dariísta Jorge Eduardo Arellano, decidí inscribirme para aclararme si al hablar de Darío estábamos hablando de una bella reliquia histórica superada o de un autor cuya obra mantiene actualidad en nuestros días.
Debo decir que me impresionó la amplitud de su obra en crónicas, ensayos, cuentos, novelas, epistolario y poemas. El hombre aborda con profundidad y riqueza múltiples dimensiones de la sociedad, la economía, el arte, las ciencias y la filosofía, con temas de su época que le dan bases para análisis de problemas de permanencia universal. La Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral dijo acerca del hábito laborioso y la hidalguía de Darío: “…Tanto leyó que no hemos tenido cabeza más puesta al día. Leyó lo clásico sustancial y todo lo moderno… tuvo un trabajo constante de escribir y la hidalguía perfecta en la relaciones literarias, fuerte señal de moralidad”.
Como novel aficionado dariano me limitaré a señalar dos aspectos que como psicólogo social, en lo particular, me interpelaron.
Pionero en la afirmación de la identidad latinoamericana e hispana. Darío vivió y cuestionó las experiencias de atropellos e intervenciones militares a Nicaragua: la invasión naval alemana a Corinto en marzo de 1878, la invasión naval inglesa también a Corinto en abril de 1895 y la intervención militar de los Estados Unidos en 1912. La guerra de Estados Unidos contra España en 1898 y sus consecuencias también fueron objeto de su análisis. Pero no solamente vio y alertó sobre los atropellos militares anglosajones; en sus visitas a Nueva York se percata del gran desarrollo industrial y urbanístico norteamericano y lo admira, llama a los países latinoamericanos a la unidad y a desarrollar su gran potencial económico para reafirmar su identidad latina en un mundo que se americaniza, globaliza, aceleradamente. Es pues Darío un pionero, después de la fragmentación pos independentista de la llamada América anteriormente española, en propugnar por la necesidad de la unión, reafirmando los lazos de cultura, economía e intereses sociopolíticos del continente latinoamericano, a fin de que pueda ser un actor significativo en el escenario global que se estaba reconfigurando, con capacidad de actuar y negociar como un bloque. Tema vigente al día de hoy.
Analista de su realidad: En sus análisis previó los conflictos que se estaban gestando y que transformarían profundamente al mundo, en procesos aun actuantes. Un maestro en el análisis de las múltiples facetas del entorno y de la crónica periodística que encuentra lo trascendental en la actualidad.
Darío hoy nos interpela para interpretar nuestro momento y actuar, a reafirmar nuestra identidad para ser locales, cosmopolitas, productivos y exitosos en la globalización. Es de esperarse que en ocasión de las próximas efemérides del centenario de su muerte y el sesquicentenario de su nacimiento, nuestras universidades, instituciones culturales y Gobierno impulsen actividades que permitan conocer a fondo el multifacético magisterio dariano.
El autor es sociólogo
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