
LA PRENSA/ M. ESQUIVEL
El secretario de la Conferencia Episcopal, monseñor Silvio Báez, indicó que la situación, después del diálogo con el presidente inconstitucional Daniel Ortega, “es la misma de antes”, refiriéndose a que el gobernante no ha hecho algo para mejorar en las demandas que le expusieron los religiosos.
“Muchos de los problemas que le expusimos no han encontrado eco, no hemos visto ninguna posibilidad de solución, la situación es la misma (de antes del diálogo)”, dijo Báez.
Hace cuatro meses, el 21 de mayo pasado, los obispos se sentaron con Ortega y la primera dama, Rosario Murillo, en la Nunciatura, para hablar sobre los problemas del país.
En esa ocasión los obispos le entregaron a Ortega un documento denominado “En búsqueda de nuevos horizontes para una Nicaragua mejor”, donde le hacen dos propuestas concretas: realizar un gran diálogo nacional y dar inicio a una profunda reforma política de todo el sistema electoral del país.
Además, los obispos también plantearon a Ortega otra serie de problemas, especialmente relacionados con derechos humanos y los problemas del campesinado.
“NO ENCUENTRO NINGUNA MEJORÍA”
Frente a la actual situación política e institucional del país, deseamos hacerle con la mejor buena voluntad dos propuestas concretas, que estamos seguros que nuestro pueblo acogerá con esperanza y alegría. La primera es la realización de un ‘Gran Diálogo Nacional’”.
“La segunda propuesta que como Conferencia Episcopal hacemos al Gobierno, no obstante haya ya nombrado o reelecto a los miembros del Consejo Supremo Electoral (CSE), es dar inicio a una profunda reforma política de todo el sistema electoral del país”.
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Al silencio del Gobierno se suma el hecho de que tampoco en la práctica se vean indicios de que los problemas planteados por los obispos estén siendo solucionados.
“Yo personalmente no encuentro ninguna mejoría, muchos de los problemas planteados no han tenido respuesta, por ejemplo el problema de las cárceles, el cierre de El Chipote, la información pública abierta, solo por citar algunos ejemplos”, dijo Báez.
Aún así, Báez dice que la Iglesia seguirá esperando una respuesta del Gobierno. “Debemos seguir esperando”, dijo Báez, quien recordó unas palabras de San Juan de la Cruz: “El hombre alcanza cuanto espera”.
El sacerdote hizo énfasis en la orientación que toda la Iglesia ha recibido del papa Francisco, de practicar una cultura de paz y diálogo. “En el fondo de todo ser humano, hay un fondo de bondad. No tenemos que cansarnos de esperar”, indicó Báez.
LA GRAN SORPRESA
Lo que los obispos sí recibieron de parte de Ortega fue una gran sorpresa, la de haber incluido a las iglesias en el reglamento que el ejecutivo hizo para la Ley 779, contra la Violencia hacia las Mujeres, para que asistieran a la Policía en casos de violencia intrafamiliar.
“Para mí fue una sorpresa que nos hayan incluido en un reglamento emitido por la Presidencia sin ni siquiera habernos consultado. Yo lo dije claramente, para que la gente no piense que la Iglesia está pactando (con el Gobierno) o logrando privilegios. A nosotros nos agarró desprevenidos, nadie nos preguntó ni nos consultó, lo descubrimos en La Gaceta ya publicado”, explicó monseñor Báez.
El religioso agregó que monseñor Bosco Vivas ya está pidiendo aclaraciones al jefe de la bancada sandinista en la Asamblea Nacional, Edwin Castro, pero todavía persiste el problema. “Vivas ha ido a pedir aclaraciones pero no está cerrado todavía el problema. La problemática sigue abierta”, indicó Báez.
Los obispos de la Iglesia católica, como monseñor Abelardo Mata, han criticado el reglamento de la Ley 779 porque convierte a la Iglesia en “auxiliar” de la Policía, la Fiscalía, y la Corte Suprema de Justicia (CSJ), para aplicar la Ley en casos de violencia en contra de las mujeres.
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