Lucía Navas
Los funcionarios del Gobierno aceptaron que solos no pueden enfrentar los aprietos económicos, por eso piden ayuda financiera a los organismos internacionales, especialmente para responder a la problemática de falta de alimentos entre cientos de familias del Corredor Seco que perdieron gran parte de sus cosechas en el subciclo de primera debido a la sequía.
No se descarta, además, que la economía pueda entrar en una “fase crítica” si las cosechas de postrera y apante también se dañen al cumplirse los pronósticos de que seguirá el “invierno malo”.
Para hacer frente a la situación se diseña un Plan “B” centrado en pedir al Banco Mundial, BID, BCIE y al Fondo Monetario Internacional (FMI) que destinen fondos de emergencia a Nicaragua.
Esta misma semana sabrán cuánto dinero se requiere, aseguraron ayer el ministro de Hacienda, Iván Acosta, y el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes.
GRANDES TEMORES
Ambos funcionarios temen un deterioro mayor de las finanzas públicas ante el riesgo de que la sequía se extienda, las exportaciones se afecten por la desaceleración de los precios internacionales, la recuperación débil de la economía mundial y que el barril del petróleo siga subiendo.
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“Un plan B significa que estamos haciendo un trabajo técnico para considerar que el resto del invierno va a continuar con el déficit de lluvia (…), por eso estamos recalibrando cifras de recaudación, de ingresos, de gasto público, de agregados monetarios, para trabajar con un enfoque de atención a los sectores vulnerables, a las familias pobres rurales que pudiesen perder todo durante esta mala temporada de lluvias”, dijo Reyes.
Pero necesitan de los cooperantes con quienes el viernes tuvieron la primera reunión. El plan de ayuda financiera será incorporado además en la Mesa de Mesoamérica, en la que convergen varias naciones y agencias de cooperación, y el próximo 21 de agosto será presentado cuánta ayuda necesita Centroamérica.
PARA SOSTENER GASTO PÚBLICO
El ministro Acosta explicó que la búsqueda de ayuda es para sostener el gasto público, el cual ya se afectó por el recorte del Presupuesto 2014 en 1,042 millones de córdobas.
“La misión fundamental del Gobierno ante una emergencia es resolverlo con más recursos. Hay que buscarlos en el extranjero, en los programas ya activados para atender emergencia”, refirió Acosta.
Por ejemplo, esperan acceder a líneas de créditos contingentes del BID, para sostener el gasto público en el plazo inmediato. “Es decir, cerrar el 2014 con la máxima estabilidad movilizando recursos y buscando financiamiento en el mercado de colocaciones o de la cooperación”, indicó Acosta.
ORGANISMOS REVISAN
El Gobierno llamó al BID, BM, BCIE y FMI para que identifiquen recursos adicionales porque la sequía “puede devenir en una situación crítica para la economía” y la seguridad alimentaria de las familias.
Luis Constantino, nuevo representante del Banco Mundial (BM) en Managua, dijo a LA PRENSA que el Gobierno les pidió asistencia técnica basada en un plan a corto, mediano y largo plazo para enfrentar los problemas de la sequía. “El BM se comprometió a revisar sus proyectos en curso para verificar si hay posibilidad de integrar algún componente dirigido a mitigar los efectos de El Niño. En principio se podrán compartir experiencias de otros países del mundo en el tema”, explicó Constantino por correo electrónico.
Juan Fernando Zalduendo, representante del FMI, igual por correo electrónico, refirió que se les planteó “qué podría ocurrir si la sequía continúa y qué alternativas de intervención se podrían considerar, incluso a través de reasignar recursos de proyectos existentes, que es la manera más rápida de responder”.
Las alternativas inmediatas son acelerar los programas financiados con cooperación ya en el Plan de Inversión Pública (PIP) y “optimizar” aquellos de atención a familias.
Aunque Acosta y Reyes confían en que la economía crezca entre 4 y 4.5 por ciento, ya recalculan todos los números ante los riesgos evidentes. Fueron claros en que las metas de crecimiento se cumplirán si “las lluvias se normalizan” y permitan que la producción se logre.
Se intenta compensar la baja en la construcción privada, acelerando el PIP, pero teniendo claro que se ejecutarán los proyectos posibles en los pocos meses que quedan del año, expresó Acosta.
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