¿Qué sabemos de la visita de Ban Ki-moon?

Enrique Sáenz

El secretario general de Naciones Unidas es uno de los personajes políticos de mayor relevancia mundial. Y su visita a Nicaragua es un hecho notable. Desde donde se puede ver, su visita también es un éxito político para Ortega, toda vez que alimenta sus afanes de protagonismo internacional, con los consiguientes impactos internos en términos de proyectar fortaleza y legitimidad. Esta es una realidad, nos guste o nos disguste.

El Medio Oriente está que arde. La masacre de palestinos indefensos se recrudece y hay un clamor mundial porque se detenga la matanza. Pero Ban Ki-moon no está allá. La crisis de Ucrania provocada por los acosos de Putin se ha agudizado con el derribo del avión civil en el que perecieron más de trescientas personas. Pero Ban Ki-moon no está allá.

Más cerca todavía, Centroamérica ha recobrado un lugar en la agenda internacional, aunque por motivos bastante infortunados: el drama de la niñez migrante centroamericana. Un drama que tiene perfiles humanitarios, de derechos humanos y de desarrollo económico y social que debería convocar a Naciones Unidas, al menos en su dimensión humanitaria. Pero Ban Ki-moon, aunque marcó tarjeta con el tema (¡en Costa Rica!) no visitó ninguno de los países afectados.

¿Entonces qué vino a hacer Ban Ki-moon a Nicaragua?

Comencemos por lo obvio. Se llena una lata de baba si admitimos que vino a visitar proyectos eólicos en Rivas. Aunque de pasada el ilustre visitante debería saber que a la par que sube la proporción de energía renovable en la matriz energética del país, mágicamente también ha venido subiendo, de año en año, el precio del kilowatts-hora y, por supuesto, el precio de las tarifas eléctricas, con independencia de cómo oscilen los precios del petróleo. Esos precios no obedecen, en Nicaragua, ni a la matriz energética ni al petróleo sino a los tremendos negocios que se hacen con los oscuros contratos de suministro de energía.

Las latas de baba se multiplicarían si admitimos como verdad lo que afirmó el destacado funcionario internacional: que había venido a invitar a Ortega para que asista a tres cumbres en Nueva York. ¿A cuántos mandatarios ha visitado para invitarlos a tan trascendentales eventos? Y entre esas visitas ¿cuántos mandatarios de origen electoral fraudulento han contado con el honor de su visita?

Como el secretario general, aparentemente contagiado o aconsejado por Ortega —o a lo mejor seducido por el irreprochable liderazgo que mostró para conducir un vehículo— no ofreció ninguna conferencia de prensa, las razones verdaderas están por el momento ocultas.

¿Es portador —como a veces lo es— de algún delicado mensaje de, por ejemplo, Estados Unidos? No. Estados Unidos no necesita intermediarios para transmitir mensajes en su traspatio.

¿Vino a que le presentaran los “avances” en el proyecto de canal interoceánico? No. Para eso cualquiera de sus asistentes le prepara un “briefing” de una página y le agrega —como también suele suceder— un párrafo valorativo.

¿Vino a cerciorarse de la solidez del proyecto del canal de la viva voz de Ortega? No, porque él tiene muchas y más confiables fuentes de información sobre ese tema.

¿Vino a expresar alguna preocupación existente en los círculos de poder mundiales a causa de vaya usted a saber qué tratos secretos adelante Ortega con Putin (bases militares, digamos)? ¿O vino a interesarse por los aspectos de seguridad internacional del bendito Canal, los cuales no se mencionan por ninguna parte?

No sabemos. Solo nos queda la especulación.

Pero nos queda algo que ahora sí sabemos: el actual secretario general de Naciones Unidas es un mentiroso, porque nada de lo que dijo en público es verdad. El autor es diputado.

Opinión Ban Ki-moon ONU Ortega visita archivo

COMENTARIOS

  1. bisnero
    Hace 12 años

    El hombre ya no compra politicos ni diputados. Ahora se dedica, a comprar extranjeros.

  2. armando lio
    Hace 12 años

    Diputado, yo creo que su artículo solo refleja su arrechura (al igual que otros dizque opositores y representantes de dizque organismos de derechos humanos) solo porque el señor Ban-KImoon no los tomó en cuenta ni tan siquiera para tomarse un cafecito y tomarse una foto con todos ustedes que apuestan que las soluciones a nuestros problemas nos vengan de afuera, no, la solución somos todos (con permiso de los pescaditos), pero con obras, no palabras con el permiso del Socio de don Daniel.

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