Luis Solórzano

Cartas al Director

Recuperar la democracia

Todavía en Nicaragua hay personas ingenuas o lamentablemente aparentan serlo, asegurando con optimismo que, uniéndose los partidos tradicionales PLC y el PLI a través de sus líderes políticos, podrán enfrentar a la dictadura reinante y salir avante; cuando ellos mismos son los responsables por haber negociado y entregado el poder en las manos del comandante Daniel Ortega. Los políticos han dejado una estela negativa por ser personalistas y egocentristas, no les interesa el futuro de la nación, solo sus propios intereses.

Dada esta situación de vergüenza nacional se le exige a cada persona consciente de sí misma y responsable ante la patria de recuperar la democracia y la soberanía de la nación secuestrada por el dictador Ortega, integrándose todos al partido único de salvación nacional, dicho partido estará cobijado y protegido por nuestra insigne bandera azul y blanco, símbolo libertario. Los partidos políticos y las fuerzas vivas del país se acoplarían para llevarse a efecto el ordenamiento en todo el territorio nacional.

La situación social y económica se empeora paulatinamente, sin ningún asomo de democracia. Y por falta de trabajo las personas emigran a otros países. Solamente en nuestro hermano país Costa Rica se han trasladado e instalado más de medio millón de personas de toda índole social y profesional. Nicaragua se está convirtiendo en un país de emigrantes. ¿Se comentará esta tétrica realidad en la Asamblea Nacional? ¿Por lo menos los diputados independientemente se darán cuenta de ello y qué pensarán al respecto?

Cerrándose los espacios del Diario LA PRENSA, Radio Corporación y el canal TV-12, pasarían silenciosamente incomunicados todos los desmanes gobiernistas que suceden con regularidad, entonces, nos daríamos cuenta cómo es que viven los cubanos en su isla.

Es apremiante formar la gran unidad de salvación nacional y con ello se recuperaría la democracia y su soberanía.

Armando Lau Gutiérrez

Sor María Romero

El pasado 7 de julio se cumplieron 37 años del encuentro de la primera beata nicaragüense, Sor María Romero, con el Dios de Israel. Esta extraordinaria mujer nació en Granada, ingresó muy joven a las Hermanas de María Auxiliadora y consagró su vida entera a practicar la caridad con el prójimo. Trabajó durante muchos años en Costa Rica, donde fundó la Casa de María Auxiliadora. Allí la visitaba una verdadera romería de fieles en busca de su ayuda y consuelo. Se dice que intercedió por muchos enfermos y obtuvo su mejoría y no pocas veces su curación.

Ya casi al término de su vida terrena, sus superiores la enviaron a Nicaragua para que descansara. Fue llevada al balneario Las Peñitas de León, donde pudo disfrutar de la brisa del mar, hasta que el 7 de julio de 1977, cuando sus hermanas la preparaban para llevarla a la Iglesia, ella expiró dulcemente y se durmió para siempre en el Señor. Según sus deseos, sus despojos fueron trasladados a Costa Rica, donde reposan para siempre.

Se ha dicho que el número 7 representa la perfección y no es casualidad que en el caso de Sor María Romero, esta cifra se haya repetido cuatro veces en su viaje eterno: 7/7/77, como para significar que Sor María encarnó el máximo de perfección. Por sus indudables méritos, fue beatificada por Su Santidad, el ahora San Juan Pablo II, el 14 de abril de 2002. La feligresía católica de Nicaragua y Costa Rica confía en que muy pronto sea canonizada para incorporarse a la lista de quienes pueden ser venerados como santos.

Silvio Avilés Gallo

El Canal y la destrucción del  Cocibolca

Me sorprende escuchar declaraciones de muchas personas y hasta profesionales, en las cuales manifiestan como si fuera un gran éxito la construcción de un canal húmedo, lo que sería destruir nuestro Lago Cocibolca que es indispensable. De él depende el agua que tomarán las futuras generaciones de centroamericanos, por lo tanto debemos cuidarlo y evitar su contaminación. Es un tesoro con el cual nuestro Creador nos ha bendecido. La destrucción de nuestro Lago Cocibolca sería uno de los crímenes más grandes en la historia de la humanidad. Dragar nuestro lago es destruir toda la fauna lacustre, corre peligro la Isla de Ometepe y las islas de Solentiname. Actualmente se abastecen de su agua los habitantes de la ciudad de Juigalpa.

Wang Jing mencionó la ruta del canal pero no el estudio ambiental ni quiénes serán los supuestos inversionistas, ni el costo y el tiempo de entrega a Nicaragua. El inconstitucional Daniel Ortega entregó una concesión sin consultar al pueblo. ¿Cuáles serían los beneficios económicos? ¿Qué produciría ese canal? Si el canal de Panamá, el Gobierno norteamericano que lo construyó lo entregó cien años después, ahora hay que hacerle ampliaciones que le costarán al Gobierno de Panamá. El mencionado canal de Nicaragua costará muchas veces más y a lo mejor será obsoleto para esa fecha porque con el avance de la tecnología pueden surgir otras rutas para los barcos. ¿Valdría esa aventura, el precio de la destrucción de nuestro lago cuyo daño sería irreparable?

Recientemente escuché en un canal TV el comentario del ingeniero Benjamín Lanzas, mencionando los beneficios que produciría el canal y las utilidades a las fábricas de cemento. Si los supuestos constructores de dicho canal instalan su propia fábrica de cemento o los importan de otros países, se les esfuma el negocio y aunque lo hicieran las cementeras nacionales, ese beneficio material no se puede comparar con el daño de dejar a las futuras generaciones sin el líquido vital, para la subsistencia. En cuanto a la mano de obra, en nuestra patria no existe calificada, también la administración la pondrían los supuestos inversionistas. Los nicaragüenses que laborarán solo serán los peones, con salario mínimo y sin derecho a reclamo, en condiciones de explotación y con maltrato como el que padecen las mujeres que laboran en las maquilas administradas por chinos.

Luis Solórzano

Cantan cero a ganaderos

Los problemas del ganado que sufre y muere por la sequía se solucionan por la siembra masiva del árbol frutal de Jícaro (Crescentia alata).

Transformando los pastizales en un sistema silvopastoril y los cultivos tradicionales en un sistema agroforestal, los ganaderos pueden cosechar 200 a 600 toneladas frutas frescas por manzana por año. Procesando 200 t/mz/año frutas de jícaro pueden duplicar los resultados de su ganadería en sus pastizales por el forraje de la pulpa proteínica.

El jícaro crece en todos los suelos marginales, inclinados y rocosos. No exige el uso exclusivo del suelo, si no crece en asociación con cualquier cultivo. No compite con los cultivos existentes, sino que los mejora por su sombra y por la evaporación de agua succionada de grandes profundidades. Su raíz central pivotante se profundiza tanto que extrae sus nutrientes de más de mil metros cúbicos de suelo profundo.

Jícaro nunca será un monocultivo. La combinación ideal es la ganadería en pastizales junto con los árboles de jícaro, que producen permanentemente sus frutas durante todo el año casi sin interrupción durante su vida productiva de cien a doscientos años sin mantenimiento, sin agroquímicos y sin riego.

Una tonelada de frutas alcanza un valor de 105 dólares. Una manzana con 200 frutales de jícaro podría producir valores de 15,000 dólares netos por año. Ninguna res sufrirá por hambre o sed en esta manzana.

La inversión en una fábrica procesadora podría amortizarse en tres a cuatro años. Los ganaderos que ya tienen jícaros en sus pastizales, podrían invertir 120,000 dólares para mecanizar parcialmente el procesamiento de 1,100 toneladas frutas mínimas por año. El problema de la sequía no se soluciona por represas ni por riego, sino por árboles frutales con raíces profundas que producen forraje proteínico.

 

Dr. Karsten Jochims

Opinión Cocibolca democracia archivo

COMENTARIOS

  1. E. Arturo Castro Frenzel
    Hace 12 años

    Según los archivos de internet, Daniel Ortega aseguró en una declaración del 10 de Mayo del 2007 ante radio La Primerisima que (sic. del internet): «ni por todo el oro del mundo podemos arriesgar el Lago Cocibolca para la construcción de un canal interoceánico». Esto nos indica que el Sr. Ortega está consciente del valor que tiene nuestro lago. Lo que no sabemos es qué lo hizo cambiar de parecer y tomar una decisión que equivale a un suicidio colectivo. Eso sólo él lo sabe.

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