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Buenas ideas
Un mal día se reunieron diferentes altas autoridades del Gobierno, preocupados por la matanza contra mujeres en Nicaragua. Hasta ese momento 45 mujeres habían sido asesinadas de diferentes formas. Estas fueron las soluciones que se tomaron para detener los femicidios: 1) Declarar a Managua Capital de la no violencia contra la mujer; 2) Organizar una marcha pidiendo respuestas a no saben quién y que la encabece la compañera Alba Luz Ramos, presidente de la Corte Suprema de Justicia. “Pero eso de ninguna manera va a reducir los femicidios”, habrá observado alguien con un poco de sentido común. Es cierto, notaron, y de ahí salió la tercera resolución: que la Policía le cambie el nombre a los femicidios y sanseacabó. Así, de esta forma, los femicidios del 2014 bajaron de un solo plumazo a 18 en los informes oficiales. Claro, las 45 mujeres siguieron muertas a pesar de esas buenas ideas.
Desconfianzas
Yo soy uno de los muchos que quisieran ver en Nicaragua un Canal Interoceánico instalado y funcionando, trayendo mucho dinero y mejorando la vida de todos los que vivimos en este país. Pero no por ello puedo dejar de ver tantas cosas raras en la propuesta del actual Canal en Nicaragua, que me hacen desconfiar de las verdaderas intenciones que hay tras el proyecto y dudar sobre si de verdad se hará algo y no es una mascarada para expropiar tierras ajenas, apropiarse de las tierras del Estado y construir un consorcio empresarial de hoteles, fábricas y carreteras con todas las ventajas que da la patente de corso que le entregaron Wang Jing, dizque para construir un Canal que nunca se haría.
Furuyero
La primera de las cosas raras de esta concesión es el propio personaje a cargo. Wan Jing es un empresario desconocido, sin ninguna experiencia en construcción de algo, mucho menos de grandes obras de ingeniería, a quien se le adjudicó de dedo el megaproyecto, sin licitación alguna a pesar de que hace dos años también le hicieron ganar con mañas una licitación para telefonía móvil e internet, de la cual hasta ahora ha instalado cero líneas. Y por si fuera poco, ahora que lo oímos hablar resulta que es un furuyero de primera. Cantinflas se queda corto. Habló, habló y habló sin contestar ninguna de las preguntas que prometió responder en su introducción. “¿Quién va a invertir? Vamos a hablar de todo eso”, dijo el chino en el inicio de su perorata y, por favor, que alguien me diga, cuál fue la respuesta al menos a esa pregunta.
¡Viene la ruta 4!
La segunda rareza de muchas es que la protección medioambiental de Nicaragua, según se explicó, está basada en que no se escogió ni la ruta 1, ni la 2, ni la 3, ni la 5, ni la 6, por los daños que se ocasionarían ahí. Se escogió la ruta 4. ¿Qué hay en la ruta 4? ¿Qué daños ocasionará ahí? Es una incógnita. Conformémonos y agradezcamos que nos salvaron la vida al no escoger las rutas 1, 2, 3, 5 y 6. Es la 4 y punto.
Juglares
Pero lo más raro de toda la puesta en escena de esta semana es que los más entusiastas juglares de las hazañas de Wang Jing son el rector de una universidad, Telémaco Talavera, y un experto medioambiental, Kamilo Lara. Uno espera que en las universidades y entre los medioambientalistas se aloje la conciencia crítica del país en el proyecto. Los que debaten, reclaman y exigen para que el proyecto se haga con transparencia, eficiencia y responsabilidad. Pero, ¡qué va! Lo de ellos es la propaganda. Ahí van, de balcón en balcón, cantado con su mandolina las hazañas del “apuesto y valiente caballero que vino de allende a aquestes i feraces tierras a librarnos del dragón que nos domina”.
Xenofobia
Si para algo nos sirvió este Mundial es para darnos cuenta que somos más cercanos de Costa Rica de lo que siempre hemos creído y de lo que ellos siempre han creído. A pesar de la xenofobia que durante años se ha estimulado aquí y allá, el orgullo que se mostró en Nicaragua por el desempeño del equipo costarricense demuestra que está vivo aún un sentido de grupo, gregario. Y sobre la xenofobia, basta mirar el fenotipo de todos los jugadores de equipo tico, hasta un nica hay entre ellos, para darnos cuenta que tenemos mucho más en común con este país y esa gente que con Holanda, Alemania, Francia o Inglaterra.
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