Carlos Tünnermann Bernheim

Por una unidad propositiva

Es evidente la necesidad de promover la unidad de todos los sectores democráticos del país ante el avance del proyecto orteguista. Se percibe, en la opinión pública, la demanda de estructurar una amplia unidad, sin exclusiones, que vaya más allá de los partidos políticos y aglutine a todos los ciudadanos y ciudadanas, cualquiera sean sus simpatías o procedencias, que estén dispuestos a formar un frente común de lucha cívica para propiciar el retorno a la institucionalidad democrática, demolida por la concentración de poder orteguista.

La unidad, en estos difíciles momentos de avasallamiento, es no solo necesaria, sino que constituye un imperativo ético y patriótico. La histórica tendencia facciosa de los nicaragüenses, que señalara en sus reflexiones sobre nuestro devenir José Coronel Urtecho, debemos superarla, así como el apego a una cultura política que predica como indispensable la existencia de caudillos políticos o líderes mesiánicos sin los cuales, supuestamente, no es posible construir la unidad.

Que los liberales busquen la unidad es importante. Representa una pieza clave en la tarea de forjar la gran unidad que se persigue. Pero no es suficiente. Así como tampoco basta con la formación del frente común opositor si este no es capaz de convencer al pueblo nicaragüense, por sus propuestas, que representa una nueva y distinta alternativa política al orteguismo.

La experiencia de la Unidad por la República, que suscribieron tres partidos políticos y diez organismos de la sociedad civil, nos enseña que en los municipios la unidad despierta un gran entusiasmo y a ella se suman ciudadanos y ciudadanas de distintas procedencias políticas.

La unidad tampoco debe forjarse, en estos momentos, con fines electorales, porque despertaría suspicacias y ambiciones que en vez de facilitarla la dificultarían. Es claro que para las elecciones de noviembre del 2016 tenemos que ir todos unidos. Pero la unidad debe pensarse y estructurarse con propósitos más allá de los electorales. Introducir desde ahora el tema de las posibles candidaturas y de las elecciones primarias puede complicar el esfuerzo de unidad.

Más bien, pensamos que el trabajo en favor de la unidad debe hacerse en torno a una propuesta de nación o agenda mínima, adoptada por consenso por todas las fuerzas democráticas. Un documento de tal naturaleza es más aglutinador de voluntades que una alianza edificada en torno a un líder o a una prematura candidatura presidencial.

El primer reto que tendría la unidad propositiva sería demandar enérgicamente, mediante masivas movilizaciones cívicas en las calles, la sustitución de los actuales magistrados del Consejo Supremo Electoral por personas honestas y la reestructuración del sistema electoral. Esto representa un prerrequisito para la participación en las elecciones de noviembre de 2016. Si no se lograra, de poco servirían la misma unidad y las elecciones primarias para escoger a un candidato único. Por lo tanto, este es el primer reto a superar por la unidad.

En cuanto al Plan de Nación, este debe contemplar propuestas en tres aspectos: el político-institucional, el económico y el social. Sería un documento no muy extenso que recoja en síntesis las principales demandas del pueblo nicaragüense en los tres aspectos mencionados. Al respecto, existen no menos de diez propuestas de planes o agendas mínimas elaboradas anteriormente por diferentes partidos, candidatos presidenciales y organismos de la sociedad civil. Lo lógico es aprovechar los esfuerzos que anteriormente se han hecho en tal sentido. Es lo que está haciendo un grupo de trabajo constituido por la Unidad por la República.

El Plan de Nación debe proponerse recuperar la República que nos ha sido arrebatada; el restablecimiento del Estado de Derecho y de la institucionalidad democrática, la independencia de los poderes del Estado, el combate a la corrupción, la recta aplicación de la justicia, la transparencia electoral, el respeto a los derechos humanos, el fortalecimiento de nuestra economía y la equidad social, a fin de lograr un auténtico desarrollo humano, integral y sostenible, que propicie el bienestar y la mejora substancial de la calidad de vida de los nicaragüenses. El autor es escritor y jurista.

Opinión oposición unidad archivo

COMENTARIOS

  1. Ramón Salgado Valle
    Hace 12 años

    Entre muchas otras cosas, Tünnermann Bernheim, dice:”La unidad, en estos difíciles momentos de avasallamiento, es no solo necesaria, sino que constituye un imperativo ético y patriótico”. De acuerdo, yo agrego que las motivaciones y los argumentos que se usaron ayer contra Somoza, tienen, aún más validez el día de hoy. Entonces: ¡A la unidad por la nación! Sí, a la unidad por Nicaragua, sin exclusiones de ninguna clase, y sin mesianismos egoístas de líderes “cohetes quemados”

  2. rigoberto
    Hace 12 años

    Hay que ir creando un centro cultural donde se eduque,moral politica,para que el pais comience a crear personalidades politicas que amen al pais y no sus intereses,que tengan moral y no caigamos con sujetos como somoza,aleman u ortega,somos el segundo pais mas pobre de america por la falta de educacion de nuestra poblacion y por la mentalidad de algunos politicos,enganian al pueblo con migajas y ellos y sus compinches seenrriquecen a cuentas del estado pagado por los impuestos del pueblo.

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