Arte urbano

En Nicaragua el grafiti es catalogado como un arte de vandalismo. Sin embargo, es considerado un medio de comunicación urbano que empezó como una práctica ilegal, pero que ha evolucionado y ha adquirido en la actualidad cierto reconocimiento. Aquí, una historia acerca de esta disciplina.

Celeste Cerna

En Nicaragua el grafiti es catalogado como un arte de vandalismo. Sin embargo, es considerado un medio de comunicación urbano que empezó como una práctica ilegal, pero que ha evolucionado y ha adquirido en la actualidad cierto reconocimiento. Aquí, una historia acerca de esta disciplina.

Para Leyfeer Steve Palma pintar es una de las actividades en las que se olvida de todo, y se concentra en ideas reflejadas en aerosoles, en donde expresa todo lo que no puede decir con palabras.

Este chavalo de 22 años, estudiante de quinto año de la carrera de arquitectura en la UNAN, nos cuenta que su historia grafitera comienza en el 2009 con la elaboración de murales, pero desde los 10 años empezó a dibujar, expresó.

“Ahora en conjunto con un grupo de amigos estamos elaborando un grafiti, donde el protagonista es Notorius Big, es un rapero”, nos dice.

Se preguntarán ¿por qué un rapero? pues nos contó que el grafiti está influenciado por grandes nuevas expresiones artísticas como el rap, el break dance, el hip hop, explica. Como todo grafitero, también tiene su seudónimo y es conocido como “Blay one” , cabe mencionar que anteriormente era “Slay one”.

Además, este chico tiene diplomas de concursos de dibujo en carboncillo, uno de dibujo a mano alzada, también un diploma de diseño gráfico. ¿Qué tal?

Para Leyfeer, el grafiti es más que un “hobby”, es un estilo de vida. Y lo mejor es que no solo es grafitero, también es pintor y la mayoría de sus cuadros son abstractos y están hechos en lona y con marco de madera. En ellos representa el cuido de la naturaleza y “los colores que más resalto son el amarillo y el verde”, enfatiza.

Actualmente, pertenece a un grupo de grafiteros que se llama “Anormales Crew”. Entre ellos se dedican a elaborar murales y solo se reúnen para ir a eventos de grafiti y para pintandas, aclara que, para no tener problemas de ningún tipo hay que pedir permiso para usar paredes y a veces hasta comprarlas.

Y uno de sus proyectos es pintar en el Palacio de la Cultura un mural artístico. Este chavalo vende sus cuadros a través de Twitter @leyfeerpalma y en Facebook, y por si fuera poco pinta rostros familiares.

A esos chicos que son apasionados por esta cultura, cuiden su país. Recordá que una pared no es necesariamente un cartel; sin embargo, es un espacio donde podés poner de todo.

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Aquí Entre Nos Arte Urbano Grafiti archivo

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