A Roma desde Ticuantepe

Mario B. Alonso I.

La Iglesia católica, apostólica y romana, nicaragüense y universal, temporal y eterna, está alegre, con un nuevo amanecer, caminando hacia adelante y con vientos de cola.

El nombramiento hace unos meses del papa Francisco (Jorge Mario Bergoglio, renovando la Iglesia y los mundos temporal y espiritual), unido a nombramientos recientes por el papa, entre otros, el de Leopoldo José Brenes Solórzano, arzobispo metropolitano de Managua, como cardenal, lo confirman.

El cardenal Miguel Obando es otro nicaragüense a quien en el pasado le confirieron tal dignidad.

“La humildad es necesaria para la fecundidad”, dijo el papa Francisco, agregando que “la intervención de Dios vence la esterilidad de nuestra vida y la hace fecunda”. También dijo que “la fe todo lo puede y vence al mundo, pero se requiere el coraje de encomendarse a Dios. El amor verdadero no es el de las telenovelas… es concreto, se centra en los hechos y no en las palabras; en el dar y no en la búsqueda de beneficios”, lo cual conlleva el apostolado. Parecieran ser palabras proféticas aplicables al cardenal Brenes.

“De mi papá y mi mamá siempre escuché que mi nacimiento es fruto de una oración de ellos ante Jesús del Rescate, en Popoyuapa, Rivas”, ha dicho monseñor Brenes. Ello indudablemente ha influido en su ser, formación y actuación en la vida y en la Iglesia, siendo sacerdote y hombre de bien, pidiendo siempre que lo encomendemos a Dios y a la Virgen.

Aunque según el Derecho Canónico es par entre pares, monseñor Brenes ha marcado y sigue marcando camino al andar en nuestra Nicaragua. Desde hace muchas lunas y soles como párroco y como obispo auxiliar de Managua; desde su apostolado y dirección de la Diócesis de Matagalpa, recorriendo caseríos, comarcas, valles y montañas, desde El Calvario y El Apante, pasando por la altiplanicie de los Tres Montes de Oro, hasta el Musún y el Güisisil; y últimamente en las sendas del arzobispado metropolitano de Managua por sus diferentes departamentos, valles, sierras, poblados, barrios, personas, circunstancias, situaciones difíciles, santuarios e iglesias, confirman lo anterior, lo cual debería proyectarse a su andar cardenalicio. Su nombramiento como cardenal fue anunciado el 12 de enero de 2014. Fue ordenado sacerdote en 1974 y nació el 7 de marzo de 1949, en Ticuantepe, Managua.

Según el derecho canónico, los cardenales constituyen un colegio especial de la Iglesia: el cardenalicio. Le compete elegir al papa, a quien sus miembros asisten colegialmente en asuntos trascendentes y de gran solemnidad, y personalmente, en los mandatos específicos que les encomienda, ayudándole en general a gobernar la Iglesia. Colegialmente, los cardenales actúan por medio de los consistorios, reuniéndose por mandato del papa. Los consistorios son reuniones formales en el Vaticano del Colegio Cardenalicio, siendo ordinarios y extraordinarios. A los ordinarios se convoca a los cardenales residentes en el Vaticano/Roma, y a los extraordinarios, a todos los cardenales. El consistorio es también la ocasión en la que se realiza la investidura cardenalicia, recibiendo los nuevos cardenales sus anillos y birretas de color púrpura (de allí el nombre de “purpurados”). Cada nuevo cardenal es titular de una iglesia romana, simbolizando su unión con el papa. Cuando el Colegio Cardenalicio se reúne para elegir un nuevo papa, la asamblea se llama cónclave, regulada por normas específicas.

El cardenal Brenes es uno de los 19 nuevos cardenales nombrados por el papa Francisco (16 electores) anunciados durante la oración del Ángelus, en la plaza de San Pedro, el 12 de enero de 2014. La investidura será el 22 de febrero de 2014. Electores son los cardenales menores de ochenta años el día que el papa muera, quienes pueden elegir a un nuevo papa. Los mayores, aunque no pueden votar, pueden ser elegidos. Con los nombramientos anunciados, el número de cardenales es de 218, incluyendo 122 electores, superando el límite actual de 120, aunque 10 de ellos cumplirán 80 años en 2014. Además, esto unido al variado origen nacional y regional de los nuevos cardenales, hará al Colegio Cardenalicio más internacional y menos eurocentrista, aunque aún con mayoría europea.

Estoy seguro de que el cardenal Brenes seguirá actuando como lo manda la Iglesia, como lo predica el papa Francisco y como le guía su propia conciencia.

Como profeta: anunciando la palabra de Dios y denunciando la injusticia y todo aquello que vaya en contra de la dignidad, valores y conciencia humana. Como sacerdote: comunicándose con Dios, siendo nuestro mediador con él y con la Virgen en todas y cada una de sus advocaciones, cuidando su rebaño, siendo incluyente y con compromiso ecuménico. Como servidor: dando, esperando y buscando dar y no recibir. Como él mismo: humilde, sencillo, pastor apostólico, trabajador, amigo y consejero. Y como cardenal elector: con un mayor mercado de almas, con mayores y adicionales responsabilidades temporales y espirituales, usando su experiencia, capacidad, claridad, tacto especial, piedad y don de gentes.

Estoy seguro de que caminará por esas nuevas sendas cardenalicias, como siempre lo ha hecho, con paso firme, buena letra, convicción y fe, siempre contando con el apoyo de Dios y la Virgen (y de nosotros los nicaragüenses y de los católicos también).

Recordemos que nada se da por darse, sino porque así son los designios divinos, teniendo la libertad de hacer y decir sí o no. A ese designio, Leopoldo José Brenes Solórzano dijo “sí” desde hace muchos años, confirmando ese “sí” como nuevo cardenal para bien de la Iglesia católica, de Nicaragua y de todos. El Autor es doctor en derecho y economista

Opinión Roma Ticuantepe archivo

COMENTARIOS

  1. Benditas sandalias que lo sostienen
    Hace 13 años

    Los nicaraguenses hemos sido bendecidos con este nombramiento. Estoy segura que el cardenal Brenes sabrá seguir andando el camino tortuoso de los senderos políticos que nos agobian con la misma firmeza y sus mismos discursos, que son para y por el bien de todos los nicaraguenses y no de unos cuántos y que seguirá calzando desde el alma sus sandalias humildes y éticas, sabias y justas. Que Dios y la Virgen lo protejan y lo sigan guiando como hasta ahora. Buen artículo. Felicidades.

  2. Sandías que no lo sostienen
    Hace 13 años

    A Benditas sandalias. Ahora que Brenes es cardenal, la mayoría de los nic. saltamos de alegría, deseando y esperando nos haga justicia en aspectos políticos; no olvidemos que hace dos mil años los judíos también esperaban lo mismo de Jesucristo, libertad de la opresión romana, sin embargo no fue así, su venida fue para darnos libertad espiritual, libertad del pecado. No tratemos de desviar a Leopoldo pidiéndole que intervenga en asuntos del gobierno. A César lo de César y a Dios lo de

  3. Otras sandalias
    Hace 13 años

    Vi con preocupación llegar al nuevo cardenal a la iglesia de esquipulas escoltado por policías, ojo, cuidado, ahora ni el papa se cuida tanto.

  4. Caites que medio sostienen
    Hace 13 años

    No os preocupeis, supe que esos valientes policías solo iban a confesarse.

  5. benditas chancletas que aprietan
    Hace 13 años

    Caites que medio sostienen está bien equivocado, (lejos de la realidad), nuestros gallarndos policías únicamente se confiesan con la compa. Si otras sandalias dice que los vio escoltando al cardenal, no hay duda.

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