Defendamos nuestros derechos fundamentales

Wilfredo Montalván

Lo que los nicaragüenses estamos viendo estupefactos es algo inaudito, que ocurrió hace varios siglos cuando el Rey de Francia, Luis XIV, proclamó a los cuatro vientos: El Estado soy yo. Mucha sangre, dolor y lágrimas se han derramado desde entonces, para que en pleno siglo XXI venga el señor Daniel Ortega a tratar a los nicaragüenses como si fueran siervos, resignados y dispuestos a acatar su voluntad, por absurda que esta sea.

Nos estamos refiriendo al paquete de reformas a la Constitución, que ilegal e inconsultamente envió a la Asamblea Nacional recientemente. Con esas reformas lo que pretende es institucionalizar la dictadura que viene ejerciendo desde hace algunos años; perpetuarse en el poder y seguir abusando de la dignidad de los nicaragüenses. Da la impresión de que Ortega y la camarilla que lo rodea están viviendo en el país y el tiempo equivocado.

Con esa provocación a la soberanía popular; con esa bofetada a los derechos conquistados a costa de la sangre y del sacrificio de varios miles de nicaragüenses en la lucha por la democracia; y con ese insulto a la inteligencia de nuestro pueblo, el señor Ortega lo que está haciendo es cimentar las bases para una nueva guerra civil, con todo el potencial de un futuro desastre, del cual él y los que le acompañan serán los únicos responsables ante el altar de la patria y de la historia.

Llama la atención en el mamotreto de las reformas pretender dar más poder a los militares, lo que viene a acentuar de manera contundente la tendencia que inició con el nombramiento de su vicepresidente, de no solo gobernar aupado por extranjeros indeseables, sino de manipular al Ejército Nacional en función de sus bastardos intereses y los de su familia. Pretende con esto, a base de las prebendas y sinecuras, hacer del Ejército una guardia pretoriana al igual que el dictador Somoza García y premeditadamente reprimir a sangre y fuego, todo aquel que se le oponga a su pretensión totalitaria. Pero nada podrán hacer los diez mil miembros del Ejército contra la voluntad de los 3 o 4 millones de votantes que constituyen la gran mayoría de nuestra población y que no están de acuerdo con esos procederes.

Los nicaragüenses que aspiramos a vivir en democracia y libertad debemos estar conscientes de que si seguimos permitiendo impunemente los abusos del régimen orteguista, este llegará hasta donde nosotros se lo permitamos. Por eso, si no queremos que el sufrimiento sea mayor más adelante, nuestra consigna de hoy debe ser: “¡Hay que parar a Ortega!” para que no lloremos mañana como mujeres lo que hoy no supimos defender como hombres. En el sistema democrático hay derecho a protestar contra cualquier injusticia, porque como dice el gran poeta norteamericano Walt Whitman: “Una vez admitida la obediencia sin protesta, es la servidumbre total”. Y nosotros solo debemos servir a Dios y a nuestro pueblo. Quienes ven grandes a los seudosandinistas es porque los ven de rodillas. En consecuencia: ya es hora que todos los dignos nicaragüenses nos pongamos de pie en defensa de nuestros derechos y de nuestras libertades, por lo que es bueno recordar lo que nos decía el prócer cubano José Martí: “La libertad cuesta muy cara y es necesario resignarse a vivir sin ella o decidirse a comprarla por su precio”. El autor es periodista y Secretario General de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).

Opinión Derechos Ortega archivo

COMENTARIOS

  1. jlagos
    Hace 13 años

    Excelente articulo

  2. Sandra Vargas
    Hace 13 años

    Hay que pensar en algo y pronto, no sé qué, pero debemos de actuar ahora antes de que sea demasiado tarde. Lo que sea que hagamos, debemos hacer uso de la tecnología de que disponemos en materia de las comunicaciones, para llegar a todos los nicaragüenses honestos en un llamado para iniciar la caída de Ortega. Algo como, crear una página en el internet, a la que tenga acceso todo mundo en Nicaragua, así podríamos coordinar todo lo que se haga con ese propósito.

  3. Carlos H
    Hace 13 años

    Hay que ir más lejos, en 50 antes de Cristo Julio César inventó la dictadura al usar su popularidad y poder militar, favores a militares y limosnas al pueblo e inventó la dictadura, pasando por encima de la república que ya Roma tenía implementada. Ni hablar de que ese sistema dió paso a los emperadores romanos, que desarrollaron una sociedad basada en la desigualdad, el proletariado urbano y la poca productividad en el campo. Así de atrasados estamos.

  4. Luis
    Hace 13 años

    Solo los beneficiarios, de esta dictadura se niegan aver hacia donde se encamina este gobierno una copia fiel de la dictadura Somocista

  5. El pueblo
    Hace 13 años

    Porque no se reunen todos los partidos politicos, ahora son como 19 para que un dia de estos, se junten en la plaza la fe, y donde los cabecillas firmen un documento rechazando la reforma y mandandose al comandante para que retire ese adefesio juridico.
    Veamos si se lo pueden entregar en el carmen, despues de una gran marcha que salga de la plaza, luego a entregarlo a todas las embajadas principalemnte a la oea y a la onu, expresarles el sentir del pueblo de Nic.

  6. roxiree
    Hace 13 años

    me pueden decir 20 derechos fundamentales

  7. jose m. fernandez
    Hace 13 años

    Ahora el problema q’ enfrenta la ciudadania es como va a defender esos derechos,los q’ se estan erosionando acelera y precipitadadamente sin ningun control.Q’ mecanismos de defensa pueden ser empleados legalmente? Es factible q’ se logre algo? O quizas ya sea tarde y todo simplemente sea una ilusion y una perdida de tiempo,y Nicaragua ya este destinada a ser victima de la esclavitud politica de otra vulgar y diabolica dictadura politico-militar……??????

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