El vestido de gala

Milena Zamora

“La educación es el vestido de gala para asistir a la fiesta de la vida”. Frase que escuché en una graduación y me pareció muy válida.

El 25 de septiembre LA PRENSA publicó un reportaje con la foto de seis estudiantes de la escuela rural La Primavera, en la comunidad Lisawé Arriba, quienes habían viajado desde Mulukukú, primero en cayuco, luego dos horas en bestias y nueve horas en bus, para participar en un concurso de lectura en Managua, donde ganaron el primer lugar. Aplaudí el esfuerzo y el logro de los concursantes, la abnegación de su maestra y el apoyo del Ipade, pero al mismo tiempo, me conmovió ver las dificultades y peligros que enfrentan para educarse.

En Nicaragua, la situación de algunas escuelas es dramática: Techos que se desploman, paredes que se derrumban, servicios higiénicos inservibles, aulas sin puertas, sin ventanas y sin pupitres, hacinamiento, falta total de agua, etc. Condiciones infrahumanas que ponen en riesgo la vida y la salud de los estudiantes, y donde el Código de la Niñez y la Adolescencia parece ser una cruel burla.

El Gobierno al no atender las verdaderas necesidades del área de educación, justifica su negligencia, aduciendo falta de presupuesto. Excusa irrisoria cuando veo que desbaratan el bulevar de la Avenida Bolívar para sacar a relucir el arsenal bélico del país y, al mismo tiempo, mostrar los costosos árboles metálicos llenos de luces, todo esto en celebración del 34 aniversario de la fundación del Ejército.

Estando entrampada por casi dos horas en el embotellamiento que causó el desfile, me preguntaba: ¿Cuántas escuelas, hospitales, centros de salud, etc., se podrían construir con lo que vale cada tanqueta de esa larga fila? Y de lo que cuesta cada árbol de la “vida”. ¿Cuántas meriendas escolares se podrían ofrecer para paliar la desnutrición que aqueja a la niñez nicaragüense? Mientras en las aceras, cientos de personas empapadas por la lluvia esperaban un bus que nunca llegaba.

Contrario a la actitud del Gobierno, afortunadamente existen quienes están dispuestos a apostar por el bono demográfico de este país y potenciar ese capital humano de niños y jóvenes deseosos de aprender, apoyándolos para que reciban una educación de calidad. Como es el caso de la Fundación Zamora-Terán, que les ha abierto las puertas al mundo del conocimiento y la tecnología a miles de estudiantes, facilitándoles una computadora a cada uno. Un ejemplo a seguir por todos aquellos que creen que la educación es fundamental para construir los cimientos del futuro de cualquier nación.

No hay que engañarse con quimeras de canales interoceánicos, de refinerías de petróleo, con cantos de sirenas de futuras grandezas, y mucho menos creer que acá se puede “vivir bonito”, en una eterna Navidad; sin recibir una educación integral de calidad. La base que sustenta el desarrollo económico sostenible de cualquier país, es su capital humano, preparado técnica y profesionalmente con estándares éticos.

El señor presidente inconstitucional, don Daniel Ortega, y su primera dama, doña Rosario Murillo, menosprecian la importancia de la educación y no están interesados en el desarrollo del país, al despilfarrar los recursos que podrían ser destinados para este fin, enflorando tarimas, gastando en gigantescos rótulos de propaganda personal, desbaratando el ornato de la ciudad para hacer cambios innecesarios y costosos, haciendo uso del erario público como si les perteneciera.

A quienes el actual Gobierno les promete un futuro mejor, sin proveerles una educación integral de calidad; son vilmente engañados.

Desafortunadamente no podrán entrar a la fiesta de la vida con un vestido de gala como merecen, sino en harapos, con trabajos mal pagados, o condenados al desempleo, la mendicidad y la pobreza extrema. La autora es Tecn.

Opinión gala vestido archivo

COMENTARIOS

  1. Ricardo Sanchez
    Hace 13 años

    De acuerdo 100% con lo que dice esta comentarista tan certera en el tema. El sentimiento que pone al escribir solo es superado por su tecnica de escritora, al llevarnos de la mano y describir con elegancia pero tambien con naturalidad el tema de la educacion.

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