Unidas contra el cáncer de mama

Después del cáncer cérvico uterino, el cáncer de mama sigue siendo el más frecuente en las mujeres de nuestro país. Lo curioso y paradójico es que el cérvico uterino es más fácil de prevenir y combatir que el cáncer de mama, el cual se caracteriza por ser más astuto, letal y silencioso.

“En los países desarrollados se practican los exámenes BRCA1 Y BRCA2 (Breast Cancer, por sus siglas) que miden las probabilidades de padecer cáncer de mama en mujeres que tienen factores de riesgo, como el caso de la actriz Angelina Jolie, quien al saber los resultados de sus exámenes decidió retirarse los dos senos y practicarse una reconstrucción. Estos exámenes son efectivos en pacientes con antecedentes, pero no quiere decir que alguien que no los tenga no le pueda dar, por eso es vital tener hábitos de vida saludables”, exhorta la doctora Solís.

Fátima Arellano

Después del cáncer cérvico uterino, el cáncer de mama sigue siendo el más frecuente en las mujeres de nuestro país. Lo curioso y paradójico es que el cérvico uterino es más fácil de prevenir y combatir que el cáncer de mama, el cual se caracteriza por ser más astuto, letal y silencioso.

No existe una vacuna para impedir su formación. Cuando el cáncer invade los senos, lo que se procura es combatirlo a toda costa con diversos tratamientos y procedimientos médicos para ganarle la batalla y ser sobreviviente.

La alternativa más viable y que siempre se recomienda es implementar hábitos saludables de vida que ciertamente ayudan a prevenir y combatir el cáncer, así como dedicarnos unos minutos una vez al mes para realizarnos el autoexamen, el cual es imprescindible para su detección temprana.

La buena noticia es que ya existe una mayor concientización entre las mujeres. Así lo manifiesta la ginecóloga y obstetra Greta Solís, quien afirma que cada vez acuden más mujeres a realizarse sus chequeos médicos.

“El cáncer es una lesión maligna que se presenta en el tejido mamario. Esta tumoración puede producir metástasis y, si no se atiende, también la muerte. Aunque en Nicaragua el cáncer de mama es el segundo después del cáncer del cuello uterino, es sorprendente que el noventa por ciento de cánceres de mama se lo detectan las pacientes, porque vienen cuando se han sentido una pelotita. Eso nos indica que se están examinando, lo cual nos ayuda a su tratamiento oportuno”.

Factores de riesgo

La doctora Solís asegura que antes se creía que el cáncer de mama solo afectaba a partir de los 50 años, “pero nosotros ya estamos atendiendo a mujeres más jóvenes y suele ser más agresivo porque las células están en continua renovación. Por eso hacemos el llamado a estar alertas ante los factores de riesgos”.

Agrega que el caso que más le ha consternado es el de una joven de 23 años a quien ya le practicaron la mastectomía bilateral y recibió todo el tratamiento de quimioterapia.

“Con el cáncer de mama no solo basta tener el gen portador que dice que nos va a dar cáncer, sino también otros factores que agravan su formación, tales como: obesidad, sedentarismo, ingesta de alcohol, cigarrillo, haber tenido una menarquia (primera menstruación) temprana o una menopausia tardía. La menarquia antes de los 12 años y la menopausia a los 55 años”, detalla la doctora Solís.

Pacientes con inmunodeficiencia, a causa del VIH, son más susceptibles a cualquier tipo de cáncer porque el sistema inmunológico se altera. También tienen más probabilidades las mujeres asociadas con tipo de sangre A+, la nuliparidad y nunca haber amamantado, ya que, según explica la doctora, la lactancia materna hace que los conductos mamarios se dilaten, que haya eyección de leche y, por ende, una limpieza de la mama.

“Tener senos fibrosos también es un factor de riesgo. Senos con un 80 por ciento de fibrosis tienen cinco veces más probabilidades de tener cáncer de mama en comparación a las que tengan un 10 o 20 por ciento”, explica la especialista.

Por increíble que parezca, los antecedentes familiares únicamente representan un 15 por ciento de probabilidad de sufrir cáncer de mama, por eso se hace hincapié en modificar los hábitos y el estilo de vida.

Medidas de prevención

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A toda mujer de 50 años, tome hormonas o no, se le aumenta tres veces el riesgo de padecer cáncer de mama, lo cual está relacionado con la etapa de la menopausia. Cuando el cáncer ataca a una mujer joven, la indicación médica es retirar las dos mamas y proceder con todo el tratamiento de quimioterapia y radioterapia.

“Todos los médicos hacemos énfasis en la importancia de realizarse su autoexamen días después de su ciclo menstrual. Si está en la etapa de la menopausia, la mujer debe elegir un día del mes para realizarse su autoexamen siempre en esa fecha. Recomendamos que practiquen el ejercicio que más les guste, que acudan a sus chequeos médicos, que nunca dejen su salud para otro día y que procuren tener una vida sin estrés, ya que este es un gran enemigo de la salud”.

La alimentación también es vital para protegerte del cáncer de mama. De acuerdo con la doctora María Luz André, propietaria de Tulipanes Spa, el cáncer de mama es el que presenta la mayor tasa de mortalidad en mujeres.

“La dieta alta en fibra, frutas y verduras y baja en alcohol y grasas saturadas, previene el cáncer de mama. La semilla de linaza se está convirtiendo en uno de los alimentos más populares en América, por ser una fuente importante de dos elementos básicos para la salud del ser humano: el ácido omega 3 y la fibra”, afirma la nutricionista.

Agrega que al cáncer de seno se le ha llamado también cáncer hormonal. Esto significa que el desarrollo y crecimiento del tumor se debe a ciertas hormonas que son producidas por el organismo, principalmente el estrógeno.

“El exceso de estrógeno provoca riesgo de cáncer de seno. Existen diversos tipos de estrógenos: fuertes y débiles, y estrógenos químicos. El estradiol es considerado como un estrógeno fuerte que favorece la aparición del cáncer; en cambio, los estrógenos derivados de las plantas como la soya y la semilla de linaza se consideran estrógenos débiles. El estrógeno afecta las células epiteliales que forman los sacos y ductos de la leche. El estrógeno causa que las células se dividan rápidamente y promueve el crecimiento y formación de nuevas células. Si se produce una célula cancerosa, el estrógeno actúa como la gasolina que la hace crecer y dividirse en nuevas células cancerosas”, explica la especialista.

Por lo antes expuesto, es fundamental adoptar ciertas recomendaciones dietéticas para reducir el riesgo de padecer cáncer de seno. La doctora María Luz André nos brinda las siguientes:

1. Consume una dieta alta en fibra. Esta juega un papel muy importante porque disminuye la exposición del cuerpo a los estrógenos malos, ya que los atrapa y facilita su evacuación.

Una dieta baja en fibra permite que se reabsorban los estrógenos y aumente el riesgo de padecer cáncer de seno. Entre más fibra de trigo consumas, menores niveles de estrógenos tendrás circulando en tu sangre.

2. Disminuye tu grasa corporal, ya que esta actúa como una fábrica que produce estrógeno. Entre menos grasa tengas en tu organismo, producirás menos estrógeno.

3. Disminuye la producción de insulina. Esta actúa como un promotor de los efectos del estrógeno, ya que estimula la división celular. Entre más bajo puedas mantener tu nivel de insulina, mayores serán los niveles de atrapadores de colesterol, lo cual reduce la cantidad de estrógeno libre.

El estrógeno y la insulina actúan sinérgicamente estimulando la copia del ADN o código genético, mandando mensajes de crecimiento y división celular.

4. Evita la exposición a pesticidas. Las células del seno absorben el DDT en concentraciones hasta 700 veces más altas que las encontradas en la corriente sanguínea.

Lava perfectamente las frutas y las verduras para remover los pesticidas y evitar el riesgo de contraer cáncer.

5. Consume soya. Las mujeres premenopáusicas chinas tienen un 50 por ciento menos de riesgo de padecer cáncer debido al alto contenido de soya en su alimentación. Mujeres premenopáusicas con el menor riesgo de cáncer en el mundo consumen 55 gramos de soya al día. Estas mujeres tienen un 80 por ciento menos cáncer que las mujeres americanas.

Entre menos ciclos menstruales tengas en tu vida menos riesgo de cáncer.

Se recomienda consumir proteína de soya y no aceite de soya, ya que este contiene hasta 61 por ciento de ácidos grasos omega 6.

6. Reduce el consumo de ácidos grasos omega 6. En los archivos de la asociación Americana de Médicos se reporta un estudio en 61,471 mujeres donde las grasas polinsaturadas aumentaron el riesgo de padecer cáncer de seno en un 69 por ciento.

Evita las margarinas y grasas hidrogenadas así como los ácidos grasos omega 6 encontrados en los aceites de girasol, cacahuate y soya, ya que aumentan el riesgo de cáncer de seno.

7. Aumenta el consumo de Omega 3. I ncrementa el consumo de pescados de agua fría como el salmón, trucha, atún y sardinas, ya que estos alimentos contienen una alta proporción de ácido graso omega 3, vital para protegerte contra el cáncer.

8. Aumenta el consumo de omega 9 (aceite de oliva y aceite de canola) . Solo añade dos cucharaditas de aceite de oliva a tu ensalada diaria.

9. Aumenta el consumo de frutas y verduras, sobre todo aumenta el consumo de vegetales crucíferos como el brócoli, coliflor, col y colecitas de Bruselas que tienen propiedades anticancerígenas, así como el ajo, el limón y la cebolla.

10. Consume semillas de linaza, porque estas son la fuente vegetal más rica de omega 3, lo que reduce la cantidad de estrógeno libre y evita los riesgos de contraer cáncer.

Toma una cucharada sopera de semillas de linaza al día, puedes molerla en la licuadora en seco y agregarla al yogurt o queso cottage.

11. Aumenta el consumo de licopeno. El tomate contiene licopeno, un fitonutriente protector que reduce el riesgo de enfermedades circulatorias y cáncer.

12. Incrementa tu dosis de Vitamina D. Esta actúa como un inhibidor de la división celular y favorece la maduración de las células del seno con lo que se vuelven menos vulnerables a los agentes tóxicos causantes del cáncer.

Una dosis diaria de Vitamina D con 200 UI reduce el riesgo de cáncer en un 36 por ciento. Aumenta el consumo de quesos frescos, yogurt y leche, y trata de exponerte por lo menos 30 minutos del día al sol.

Por último, pero no menos importante, es complementar tu sana alimentación con ejercicios, cuyos beneficios bloquean el efecto del estrógeno, reduciendo la producción, evita la acumulación de grasa corporal, reduce la producción de insulina y aumenta los niveles de estrógenos buenos. Se recomienda realizar por lo menos cuatro horas de ejercicio a la semana.

Toda la palabra cáncer, afirma la doctora, implica metástasis. Las más frecuentes del cáncer de mama son a hueso, pulmón, cerebro e hígado. Está en tus manos combatirlo. No lo dejes para después. Recuerda que el cáncer también afecta emocionalmente a la familia, por eso la salud debe ser primero.

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