Para el arroz, carnes, como el bistec u otras preparaciones es elemental. La cebolla está casi siempre presente, pero como un complemento, para “dar sabor”, sin embargo es posible que ella por sí sola se convierta en un aperitivo exquisito.
Muchas veces notamos que la mayoría de las recetas nos piden comenzar con cocinar o sofreír las cebollas. Esto se debe a que la cebolla es un ingrediente “clave” en cualquier receta que preparemos, podrá aportar un sabor dulce, o fuerte o amarrar todos los sabores al final.
Aunque no lo parezca, pero dependiendo de cómo cortemos la cebolla y de cómo la cocinemos, será el resultado y el sabor final que obtendremos.
La clase de cebolla que utilicemos también nos hará notar la diferencia, hay unas cebollas que de por sí es mejor comerlas crudas y otras cocidas.
TIPOS
La cebolla amarilla: Es la cebolla todo propósito y la que consumimos en mayores cantidades en todas nuestras recetas. Generalmente siempre están disponibles (claro que ahora en Panamá hay escasez de cebollas) pero esto no es la norma. Tienen el sabor más fuerte de todas las clases que hay en el mercado.
La cebolla blanca: Tiene un sabor más suave que las amarillas y se puede comer cruda o con hamburguesas o en salsas que pidan la cebolla cruda.
La cebolla morada: Estas cebollas son deliciosas crudas o incluidas en cualquier chutney o mermeladas. También van muy bien dentro de cualquier marinada.
EL CORTE IDEAL
La forma de cortar una cebolla también hará una gran diferencia, ya que esto afectará la presentación y textura del plato final. Por ejemplo, una cebolla picada finita se mezclará e incorporará con los sabores y no se sentirá. Si quiere que se “sienta” más deberá picarla más gruesa y si quiere que no se confunda deberá rebanarla.
A veces por el tipo de preparación se tritura la cebolla, sin embargo no es recomendable meterla en el procesador de alimentos ya que se perderán todos los aminoácidos de forma muy acelerada y es lo que además hace llorar.
Cebollas asadas
La receta es muy sencilla, hay que escoger unas bonitas cebollas y el secreto es suavizar su fuerte sabor con un chorrito de un buen vinagre balsámico; las cebollas asadas al horno quedan como caramelizadas con un asombroso sabor dulce.
– 1 kg de cebollas amarillas del mismo tamaño, pequeñas.
– 4 cucharadas de aceite de oliva.
– 2 cucharadas de vinagre balsámico.
– Sal y pimienta recién molida.
Para preparar esta receta debe pre calentar el horno a 425º F o 220ºC. Mientras pela las cebollas, hacerles cortes en forma de estrellas y acomodarlas en una fuente honda para horno, salpimentar al gusto.
Regar con el aceite, hornear hasta dorar durante unos 40 a 50 minutos, dependerá del tamaño de las cebollas; dar vuelta al menos una vez, rectificar la sazón, verificar si están hechas, abrir un poco y añadir el vinagre. Luego, retirar y servir en una fuente con el fondo de cocción como guarnición del pavo. ¡Buen provecho!
Aros de cebolla
– 2 cebollas grandes.
– 1 taza de harina.
– Levadura en polvo.
– 1 vaso de leche.
– 1 yema de huevo.
– Aceite y sal.
Lo primero es cortar la cebolla en aros y ponerla en remojo en agua fría durante 30 minutos. Mientras, mezclaremos la harina con la levadura y la sal, y por otra parte, la leche con la yema de huevo. Añadimos la mezcla de harina, levadura y sal a la leche con el huevo, removiendo hasta formar una pasta.
Cuando la cebolla haya pasado los 30 minutos en remojo escurrimos los aros y los secamos con un papel absorbente. A continuación los bañamos en la pasta que hemos hecho y los freímos en el aceite bien caliente. Finalmente escurrimos el aceite de los aros de cebolla y servimos inmediatamente. Se puede acompañar con alguna salsa picante, como la salsa barbacoa.
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