Soy maestro; y maestro formado por otros maestros, todos ejemplos reales, ejemplares que eran mis ídolos: desde mis padres y mis viejos maestros de San Rafael del Norte y San Marcos pasando por Maurita de Blandón, Santos Rivera, Amanda López, Henry Chavarría, Adelina de Rosales, Julio Medina, Arnoldo Blandón, Guillermo Rosales, Guillermo Rothschuh, Násare Habed López entre otros ejemplos de educación y cultura.
En mucho soy el producto de las enseñanzas y del empeño de esos maestros; mucho de lo poco bueno que tengo se lo debo a ellos. Todos nicas honestos y ejemplares. Si yo fuera un nica como ellos ¡Bendito Dios!
El “deportista”, boxeador Mayorga, ha cerrado su “pelea” con un fulano de tal con una expresión “así somos los nicas”. Usted lector: ¿Se siente una persona, un nica igual, o parecido a este “nica”?.
La conducta de este “boxeador” ciertamente se parece a la de algunos nicas; por suerte, a los menos.
Primero: Se presenta en una entrevista —en primera plana— de un diario local, atacando despiadadamente a las mujeres y jactándose que tiene nueve hijos con varias féminas. ¡Puro burro del llano de Saraguasca!, montando mujeres y expresando su desprecio por ellas con una desvergüenza increíble.
Segundo: Pero —lo más increíble — es la prensa local que lo alaba en primera plana; y, poco después, una televisora lo presenta por casi una hora haciendo una descarada y vulgar perorata en la que los periodistas loan, no solo sus dotes de atleta, sino su conducta personal como “ídolo” del país. ¡Es un genio de la mercadotecnia dice el jefe del programa! ¡Y el atleta en cuestión dedica la “pelea” al presidente ¿Hay alguna afinidad? Mayorga no es presidente. ¿En qué son afines? Espero que en nada, para beneficio del presidente.
A pesar de ser su primera oportunidad en el deporte de patadas y trompadas, este citado “atleta” no tiene disciplina en su preparación y llega a “la pelea” con un sobrepeso increíble. Y el “rival” acepta esa sospechosa condición. ¡Y la pelea se da, a pesar de esa condición!
Tercero: Engancha a miles de que en la pelea estarán presentes Don King y otro de la mafia boxeril —él mismo lo ha dicho antes— engañando a esos incautos masoquistas —los menos— y sádicos —los más, quienes llegaron a verlo ganar, o perder—.
Cuarto: La pelea se “decide” rápido. El rival ¿para dónde se fue?
Conclusión: A los que asistieron a la “pelea”: ¿pasaron por inteligentes? Conociendo las cosas que se cuecen en el boxeo y similares ¿no sienten que les metieron la mano en el bolsillo?
A los promotores: como maestro que soy, creo en el poder de la educación; este es un caso grave de un ejemplo de educación informal que va a influir en muchos jóvenes y niños. ¡Qué ejemplo de ciudadano les estamos poniendo!
La prensa nacional sigue ¡Increíble! dedicándole elogios a quien es vulgar, grosero con todos y con todas. Y lo que menos es deportista. Los griegos, sobre todo los espartanos, distinguían entre el atleta y el deportista. El primero es aquel que llena los requisitos físicos, tamaño, musculatura, fuerza, etc. El deportista debía tener porte, personalidad, juicio; eso le permitía pasar por la puerta hacia el soberano que lo distinguía, o le permitía poder guardar la puerta del palacio, o trono. En no todos los casos el atleta alcanzaba el nivel de deportista.
Como la ignorancia es superable, ojalá este atleta pueda cultivarse y llegar a ser deportista. Se lo deseo fervientemente porque es nica y porque, realmente, tiene madera para ser un ejemplo para todos. Nicaragua necesita urgentemente buenos ciudadanos, entre ellos, buenos deportistas. Los periodistas pueden jugar un gran papel. Ciertamente.
Seguramente, en los barrios pobres y, no lo dudaría en varias residenciales, los padres dirán a sus hijos. ¡Ese es un buen nica! ¡Y así nos quejamos de tener los gobernantes que tenemos y hemos tenido y los jueces, y los diputados, y la policía y tutticuanti.
¿Así somos los nicas? ¡No lo creo! Dios nos agarre confesados. El autor es Maestro.
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