Arturo Ramo García

Cartas al Director

Normativa de convivencia

A menudo se comenta en los medios de comunicación que el mal comportamiento de los hijos se debe a que falta autoridad de los padres y a que los hijos hacen siempre lo que quieren en su casa y luego harán lo mismo en el colegio y en la sociedad.

La autoridad de los padres es un servicio en el desarrollo personal de los hijos y en la creación de un positivo ambiente familiar, en el que han de participar todos, tanto los padres como los hijos.

Para crear ese ambiente de familia es aconsejable elaborar una normativa de convivencia con la participación de los hijos. Estas normas pueden ir evolucionando con el paso del tiempo según las edades de los pequeños y la prudencia y sentido común de todos.

Los padres procurarán motivar a los hijos razonando en cada momento en el por qué deben comportarse de un modo u otro para el buen funcionamiento familiar y en el por qué deben obedecer.

Los premios siempre son motivadores y se darán cuando se cumpla la normativa de convivencia. A los pequeños se les puede dar algún premio material que les guste, aunque el objetivo futuro será suprimir todos los regalos materiales.

A los mayores se les puede felicitar por haber hecho bien lo que debían. Una palabra de elogio o un simple gesto aprobatorio son suficientes para premiar psicológicamente a un chico.

A veces los padres han de corregir y aplicar algún castigo cuando no se cumplen las normas acordadas por todos. El mejor castigo es hacer bien lo que antes se hizo mal y pagar con su dinero la reparación de un desperfecto.

Si un chico se pone a jugar con el balón en el pasillo de su casa y rompe un cristal, el mejor castigo es que pague con su dinero la reparación. En esto han de estar de acuerdo tanto el padre como la madre y apoyarse mutuamente en la misma decisión.

En las tertulias familiares se pueden comentar los aspectos positivos y negativos del cumplimiento de la normativa de convivencia y tomar decisiones conjuntas sobre la responsabilidad de cada uno para la mejora de

Aclarando reportaje «La otra hija del General»

Recientemente el periodista Eduardo Cruz, del Diario LA PRENSA, publicó un reportaje titulado “La otra hija del general”, donde se vuelve a especular sobre una supuesta hija del general Sandino. El artículo está lleno de incongruencias, conjeturas e inexactitudes, las cuales nos crean interrogantes e indignación a la verdadera familia del General ¿Cómo un familiar puede sentirse capaz de negar o tergiversar la convicción patriótica y desinteresada mostrada por el general Sandino? Para nuestra familia todo esto es nada más que una burda especulación.

“Nosotros hemos leído escritos interesantes sobre el tema y son siempre inconsistentes. Así, en otro momento del reportaje del periodista Cruz, se afirma que Natalia Pavón Sánchez Sandino nace 15 años antes que Blanca Segovia Sandino Aráuz, o sea en 1918, ya que Blanquita nace el 2 de junio de 1933; sin embargo en otra parte del mismo reportaje se dice que Sandino tenía 21 años de edad al momento de nacer la niña”. Lo que significa que si Sandino nace el 18 de mayo de 1895, esta niña debe haber nacido en 1916, provocándose de esta manera una discrepancia de dos años en estas declaraciones, que para un reportero tan profesional como el señor Cruz, debería haberle llamado la atención. El centro de la discusión sobre la paternidad de esa niña giraba alrededor del señor Gregorio Sandino, quien primeramente decía que su hijo Sócrates era el responsable, después da a entender que Sandino para salvarlos de esa desagradable situación bochornosa para ambos decide asumir la responsabilidad, aunque en el seno de nuestra familia y según nuestras propias investigaciones, lo que hemos sabido es que esa niña llamada María Natalia Sánchez Sandino era en realidad otra hija ilegítima de don Gregorio Sandino. Queremos aclarar que este no ha sido un tema nuevo o ignorado para la familia Castillo Sandino, ya que, desde 1979 hay quienes se han dado a la tarea de querer tergiversar la historia, creando este tipo de historietas adjudicadas a la vida privada del general Sandino, desde entonces han aparecido, primos, sobrinos, nietos y hasta hermanos de leche del General. Hay falta de profesionalismo investigativo del licenciado Cruz al omitir información para este tipo de reportaje; siendo que uno de los supuestos nietos llamado Arístides Pavón Sánchez (q.e.p.d.) fue soldado raso en las filas de la Guardia Nacional de Nicaragua, donde, “por su disciplina, don de mando y trato afable y cordial, ascendió hasta Teniente del instituto armado”. Se sabe también que llegó a ser telegrafista de confianza en la Casa Presidencial. Después del 19 de julio de 1979 fue detenido y de nada le valió tratar de escudarse en decir ser nieto del general Sandino. Pasó tres años en la cárcel. Inaudito, o sea al servicio del asesino de su supuesto abuelo materno. Concluyendo, solo resta decir que se puede apreciar un gran desconocimiento e irrespeto a la memoria del General, quien consideró como su tesoro más preciado la moral y honor patrio. De la cual todos sus descendientes estamos sumamente orgullosos. Asegurándonos de ser congruentes o consecuentes con su pensamiento. En ese reportaje se irrespeta la memoria del General al aseverar que expreso: “…que ya estaba cerca el sueño de que la llevaría a vivir a Casa Presidencial, porque tenía la esperanza de ser presidente de la República…” Nada más absurdo y falso, en primer lugar porque los mencionados Acuerdos de Paz fueron firmados el 2 de febrero de 1932 y no para la fecha en que se menciona. Además es hiriente y calumnioso el solo hecho de mencionar que el general Sandino tenía aspiraciones presidenciales, cuando todos sabemos de su actuar consecuente, pues al momento de firmar esos Acuerdos de Paz lo primero que hizo fue exigir fuera plasmado como acuerdo N° 1: “…su absoluto desinterés personal y su irrevocable resolución de no exigir ni aceptar nada que pudiera menoscabar los móviles y motivos de su conducta pública. Expresando de esta manera como su principio o base inamovible que ningún lucro o ventaja material aspiraba a conseguir, dejando así bien sentada su noble posición patriótica…”

Fotos del funeral de Somoza García

Me refiero al reportaje sobre el funeral del general Anastasio Somoza García, publicado en LA PRENSA del domingo 7 de octubre corriente. Es necesario aclarar que la señora esposa de don Luis Somoza se llamaba Isabel y no Amalia. Los restos del general Somoza García, al igual que los de don Luis Somoza, nunca fueron removidos de sus lugares de descanso. La estatua del general Somoza García fue producto de una suscripción entre particulares y empleados del Gobierno, y no obligatoria. Yo fui uno de los contribuyentes con cien córdobas y me obsequiaron un elegante certificado y una linda medalla con la efigie del presidente y la estatua. Yo soy uno de los pocos que no solo estuvo presente en la desvelización de la estatua sino en su demolición en julio del 79.

Por la verdad histórica

Sin ánimo de polemizar y con respeto a la gesta del general Benjamín Zeledón Rodríguez, aclaro que este no fue asesinado, como afirmó el pasado jueves un alto funcionario mal asesorado. Zeledón falleció peleando contra fuerzas superiores del gobierno de la época, el suceso acaeció en la comarca El Arroyo jurisdicción del Diriá, camino a Catarina, cuando, acompañado de dos o tres combatientes se encontró fuerzas superiores del gobierno de la época. Mortalmente herido, no fue rematado, sino transportado en una carreta donde expiró desangrado. Eso lo afirmo basado en la obra Pax Americana del prestigiado historiador Jorge Eduardo Arellano.

Asimismo, el académico Carlos Alemán Ocampo lo confirma después de una investigación documental e in situ que nos leyera en la Academia Nicaragüense de la Lengua. De todas maneras, la decisión patriótica del general Zeledón merece aparecer en la lista de héroes evocada en el Preámbulo de la Constitución de la República y ahora su efigie colocada en la galería respectiva en el Palacio de la Cultura.

Opinión

COMENTARIOS

  1. la Colacha C. Via
    Hace 14 años

    Sandino, igual que muchos hombres de su época,también tuvo varias queridas. Basta mencionar a Teresa Villatoro. Eso no le quita ni le da méritos a Sandino, porque era algo usual. A menos que quien rechaza la paternidad de «la otra hija» hubiera sido administrador de los órganos genitales de Sandino. Walter Castillo: El astro brilla con brillo propio. El planeta brilla con brillo ajeno. ¿Tamos?

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