Génesis Hernández Núñez
Afuera del Instituto Nicaragüense de Deportes (IND) aproximadamente 50 buses blancos estaban estacionados en fila como si ningún capitalino los esperara impaciente en las paradas, como si su único rol fuera transportar gente a espectáculos organizados por instituciones del Estado u organismos del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Y adentro, el campo del IND alojaba a miles de personas que ingresaban vistiendo uniformes escolares, pantalones cholos o las infaltables camisetas del Real Madrid o el Barcelona que se enfrentaban en el partido de ida de la Supercopa de España.
Los fanáticos estaban en el terreno de juego, las graderías y hasta en el techo de los dogouts. Los del terreno permanecían de pie o sentados en la grama que se mezclaba con la tierra y la “alfombra” de bolsas plásticas que empezaba a cubrir el lugar.
Un grupo de jóvenes encontró otra forma de diversión: quitarse las fajas de sus pantalones y golpearse mientras gritaban y reían, y cerca de ellos, un presentador del Canal 8, vestido de saco negro y jeans se fotografiaba con jovencitas que le dedicaban miradas coquetas.
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Mientras que los de las graderías veían todo sentados y bajo techo protegidos del sol bravo y picante de las tres de la tarde. La escena era como de un festival de rock en el que las estrellas eran 22 jugadores de futbol.
GOBIERNO OFRECE FÚTBOL EN LUGAR DE CLASES
Franco, Gema y Mariana eran tres estudiantes de tercer año del Colegio Maestro Gabriel que se rozaban con sus cuerpos asoleados y sudorosos en el terreno de juego. Viajaron en uno de los diez buses blancos que llegaron al centro educativo para los que quisieran ir a ver el juego. Las aulas quedaron casi vacías.
“El profesor de la primera hora, el de inglés, no llegó, ahorita estaríamos en recreo y luego iríamos a geografía”, dijo Franco, un delgado y hablantín jovencito que cubría su cabeza con un gorro negro.
Inicia el partido. Las miradas se dirigen hacia las cinco pantallas que rodean el escenario: cuatro de aproximadamente cinco metros de ancho y la más grande, ubicada en el centro, de unos 15 metros de ancho.
La transmisión del partido era de la cadena ESPN y según Oscar, el animador del evento, su presentación en el IND fue posible gracias a la unidad móvil del Canal 6 que instaló “un satélite de microondas” para lograrlo. El aparato era blanco y estaba encima de una minivan de la que salían decenas de cables, “parece un inodoro gigante”, agregó Oscar riendo.
Los primeros 45 minutos terminaron sin goles. Era hora del show de medio tiempo: las pantallas cortaron la transmisión desde el estadio Camp Nou de Barcelona para pasar a los comerciales televisivos de “amor, paz y vida” del gobierno del presidente inconstitucional Daniel Ortega.
EL SHOW DE VALESKA
En este medio tiempo tampoco podía faltar un número musical al estilo del Super Bowl estadounidense, solo que aquí no se presentaron grandes figuras sino Valeska, “la chamaquita rompe esquemas”, una cantante de reguetón que cursa cuarto año de secundaria y que activó las hormonas de los jóvenes que la miraban mientras bailaba de forma provocadora.
Sin embargo, el público empezó a lanzar botellas, lo que obligó a Oscar a pedir “control” en reiteradas ocasiones a los coordinadores de la Juventud Sandinista que estaban en el campo, mientras Valeska se lamentaba porque solo le permitieron cantar una canción.
Los hinchas del Real Madrid y al minuto 55 se unieron al rugido del IND cuando Cristiano Ronaldo cabeceó el balón al fondo de las mallas azulgrana, aunque arrugaron la cara cuando apenas un minuto después Pedro marcó el empate ante la salida de Casillas.
Al final, el Barcelona le ganó 3 a 2 al Real Madrid, pero Franco, Gema y Mariana no vieron el final del partido pues se fueron antes para evitar la estampida de la salida en la que casi es aplastada una bebé de unos seis meses que fue llevada por su joven mamá a ver el juego.
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