Dra. Carla Fjeld
PHD en Nutrición Humana
En las columnas de las últimas semanas hablamos sobre cómo no tener el sueño profundo y largo puede deteriorar la sensibilidad a la insulina, un problema relacionado con diabetes tipo 2.
Al obtener menos de seis horas en casi todas las noches, ya corre el riesgo de tener niveles elevados de azúcar en la sangre, según un estudio publicado recientemente.
En un análisis de datos de más de 68 mil mujeres, el 15 por ciento que recibió cinco horas o menos era más propensa a ser obesa, que aquellas que dormían siete horas.
Los estudios también muestran que la privación del sueño aumenta los niveles de grelina —(una hormona que estimula el apetito) y disminuye la leptina (que le dice al cerebro que está lleno)— una mala combinación que le estimula a comer más, y la preferencia por los carbohidratos y el aumento de peso potencial. Por eso, he aquí unos tips: Termine la cena por lo menos dos horas antes de acostarse, y limite los refrigerios por la noche a menos de 200 calorías. También limite el consumo de alcohol y cafeína, porque ambos interfieren con el sueño profundo.
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