Cartas al Director

La alternativa

Ahora que una variedad de fuerzas políticas de oposición ecuatoriana empiezan a calentar motores de cara a una nueva campaña presidencial, conviene analizar lo que debería contener una propuesta electoral que constituya una verdadera “alternativa” a la revolución ciudadana.

A pesar de que muchos líderes políticos plantearán la próxima justa electoral como una batalla épica entre democracia y dictadura, derecha e izquierda, socialismo del siglo XXI y neoliberalismo, etc., los electores en realidad enfrentan una disyuntiva económico-política muy simple:

Escoger entre un sistema de alta intervención estatal, en el que la mayor parte de decisiones económicas están en manos del Estado, o uno de moderada intervención estatal en el que la mayor parte de decisiones económicas están en manos de los ciudadanos. Entre uno que aísla internacionalmente al país con un desarrollo “hacia adentro”, u otro abierto a la integración comercial, financiera y política con la comunidad internacional. Entre un sistema en que el poder y la influencia política están concentrados en pocas personas o entidades gubernamentales, o uno en el que estén distribuidos entre una variedad de individuos e instituciones tanto públicas como privadas.

Muchos países de América Latina han enfrentado la misma disyuntiva en distintos procesos electorales durante los últimos años. Países como Chile, Colombia, Perú, México y Brasil han escogido la alternativa de moderada intervención estatal, apertura al mundo y pluralidad política, mientras que países como Venezuela, Bolivia y Argentina han escogido la alternativa de alta intervención estatal, aislamiento internacional y concentración del poder político.

Ese es el debate fundamental que los líderes y movimientos políticos de oposición deberían plantear a los votantes ecuatorianos en los próximos meses. Probablemente pocos lo harán, porque muchos no están tan interesados en cambiar la situación actual, como en utilizar el enorme poder estatal que se ha construido en los últimos años para avanzar sus propios objetivos políticos y económicos.

Por otro lado, un aspecto importante, hasta hoy ausente en el debate político, es el hecho de que la Constitución de Montecristi vigente en Ecuador determina el camino político y económico a seguir, de acuerdo con la particular visión de la revolución ciudadana. Aquellos actores políticos que plantean simples “ajustes”, que no implican una reforma significativa a la Constitución vigente, no ofrecerán una verdadera alternativa política y económica.

A pesar de lo frustrante que puede resultar el prospecto de reformar por enésima vez la Constitución del Ecuador, sin su reforma, ningún nuevo gobierno —independientemente de su orientación política— podrá cambiar en mucho la realidad que hoy vive el Ecuador.

 Sebastián Hurtado Pérez,

periodista ecuatoriano.

Colaborador habitual de

EL COMERCIO de Quito.

©FIRMAS PRESS.

Ejemplos para ser imitados

Muchos nicaragüenses nos preguntamos qué nos pasa, por qué nos dejamos imponer los criterios de la pareja gobernante. La respuesta es que nos hemos vuelto apáticos y tenemos una oposición incapaz de guiar al pueblo que tantas veces ha votado por ella.

La oposición no ha tenido las agallas de los hondureños que se sacudieron al presidente Zelaya e hicieron prevalecer su Estado de Derecho, ya que respetan a su pueblo, lo valoran y le dan su lugar. Por otra parte, los diputados son unos incapaces que no aprendieron del digno ejemplo de los parlamentarios guatemaltecos. Estos, al inicio del mandato del señor Colon pararon en seco a la primera dama, que se encontraba fustigando a un ministro, diciéndole lo que tenía que hacer, y el parlamento en pleno la increpó recordándole a la señora que el pueblo no había dado su voto por ella, sino por su marido; que se dedicara a desarrollar sus funciones de primera dama… y así se hizo.

Pero ante una manada de borregos una pareja de lobos es suficiente. Nicaragua, además de dar lástima internacionalmente, se ha convertido en el hazme reír del mundo, ya que viola las leyes de la lógica más elemental, al haber girado 360°, teniendo la preciosa oportunidad de librarse del orteguismo para siempre. Los señores Rizo y Montealegre pudieron haber declinado cualquiera de ellos a favor del otro, en real favor del pueblo, pero se empecinaron en ser el presidente y ahí tenemos el nefasto resultado de su enfermizo narcisismo político. Ahora renace la histórica expresión: ¡No hay por quién votar! A menos que resulte un verdadero líder con una mentalidad de pueblo y haya un equipo de trabajo dispuesto a todo por el bien de Nicaragua. Yo, me apunto a ello.

Ramón Pineda.

Jinotega.

Orden y limpieza

Hoy hablaremos sobre otra no menos rara inclinación hacia el desorden. La principal razón por la cual elementos catastróficos se hayan complementado, es el torcido comportamiento sobre la limpieza y lo que significa el orden, indicándonos que nos encontramos en un deplorable estado de involución y de crisis en nuestra educación que está saltando en pedazos y empujando a este binomio dañino para que se establezca y esté presente en nuestras actitudes del diario vivir.

Sin embargo, una luz ha empezado a tener aparición en la oscuridad de nuestro nocivo comportamiento. Es la correcta decisión de la Alcaldía que no queremos poner en tela de duda, de evitar que se forme otra sucursal del Mercado Oriental a la orilla o alrededores de lo que será el nuevo y elegante edificio donde van a operar los juzgados de Managua.

Demos la bienvenida a esta acertada decisión con un efusivo aplauso y que continúen este tipo de decisiones, porque ya era hora de que empecemos a lavarnos la cara y no sigamos dando la imagen de que somos un pueblo sucio y desordenado.

Miguel Altamirano.

Sobre waiver

Me refiero al artículo del señor Erick Ramírez, publicado el pasado miércoles 18 de julio y de la manera más cordial expreso lo siguiente: No estoy de acuerdo con la expresión “no hay medias tintas”, la cual es muy arcaica. Esta terminología es muy pasada de tiempos, hay que ubicarse en la época que vivimos. Generaciones nuevas, el “ melting pot ” de ideas progresistas; el blanco y el negro ya no son indicadores a seguir, siempre hay una acuarela, difusión de colores que es donde habita la democracia.

También no estoy de acuerdo con su aseveración de que de no aprobarse el waiver “no crearía mejores condiciones para nuestros compatriotas que viven en condiciones muy deplorables”. Recuerde con su aprobación se seguirán apoyando proyectos de desarrollo humano o sea actividades en el orden socioeconómico-cultural. Y bajo ningún punto, ya sea escribir pro o contra la aprobación del waiver, te define con partidos o ideologías. Será esta una situación que “non capisco” por mi propia idiosincrasia multicultural.

Por el contrario si estas pro waiver, estás con el avance de todos y para todos. Sin entrar en detalles de inclinaciones políticas. Las naciones más prósperas son las que unen ideas y esfuerzos con sus gremios y partidos políticos en beneficio de la nación y sus ciudadanos. Es acá donde se representa muy bien la metáfora de los contenedores con cangrejos o langostas de diversos países. Donde la de los nicas siempre la dejan sin tapar, ya sus crustáceos nunca pueden salirse y subir afuera de los baldes, por el egoísmo, falta de compasión y empatía de sus compatriotas. ¿Mire a que nos ha conducido tantas desatinadas acciones?

Karen Mary Rappaccioli

ACLARACIÓN

En el editorial del lunes 30 de julio titulado “La democracia comienza en la oposición”, en el comienzo del tercer párrafo que dice “El filósofo democrático estadounidense, profesor de filosofía política en la Universidad de Harvard y autor de diversos libros sobre el derecho, la ley, la justicia y la democracia, advierte en una de sus obras más conocidas —Teoría de la Justicia— …”, se omitió el nombre de dicho filósofo, John Rawl. Ofrecemos disculpas por la involuntaria omisión .

El editor

 

Opinión
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