Andrea Ramírez

Para Andrea el cielo es el límite y no permite que nadie le diga que no a sus proyectos.Su alma aventurera la ha llevado a emprender proyectos ambiciosos, y su estilo de vida nómada a países con el fin de aprender de nuevas culturas y también para crecer profesionalmente.

ELBA CRISTINA PARRALES

FOTOS: OSCAR NAVARRETE

Para Andrea el cielo es el límite y no permite que nadie le diga que no a sus proyectos.Su alma aventurera la ha llevado a emprender proyectos ambiciosos, y su estilo de vida nómada a países con el fin de aprender de nuevas culturas y también para crecer profesionalmente.

Andrea Ramírez nació en Costa Rica hace 29 años. De niña practicaba ballet y gimnasia artística, una manera dinámica y entretenida que la ayudó a  bajar de peso, pues “era muy rellenita”, confiesa.Su pasión por el ejercicio también nació cuando aún era una niña, una práctica que compartía con su mamá, mientras repetían las rutinas que hacía una entrenadora en un segmento televisivo.

“Cuando yo miraba a la entrenadora, me encantaba imaginarme haciendo lo mismo. Por eso me lo propuse y siempre tuve mis metas claras”.Y así, con tan solo 17 años, fue al canal televisivo costarricense y para su suerte trabajó junto a la entrenadora que de niña la motivaba a mantenerse en forma y a vivir saludablemente.

Lo más gratificante para Andrea, desde esa experiencia hasta el día de hoy, son los comentarios de las personas, puesto que su objetivo siempre ha sido motivarlas y ayudarlas a bajar de peso. Es algo que la llena y la incentiva a continuar.

Luego de varios años de trabajar en la televisión, tuvo la oportunidad de tener un segmento en una revista y estudió Educación Física como carrera profesional.

Tiempo después, trabajó en los mejores gimnasios de Costa Rica, en donde la enviaron a Estados Unidos en varias ocasiones para certificarse como entrenadora de pilates, yoga y entrenamiento personal. También tuvo la oportunidad de ser instructora de la modelo Cindy Crawford y de la cantante Pink.

Esto le ayudó aún más a ganar clientes y ser reconocida en su país.Pero no todo fue color de rosa en sus inicios como instructora.

Entró en un ámbito donde los hombres gobiernan. Muchas personas, colegas y familiares le decían que no triunfaría en esta área, que se moriría de hambre y que no encontraría trabajo por ser mujer. 

“Mis jefes siempre me decían que me diera cuenta que se necesitaban hombres porque son más fuertes. Pero eso, en lugar de desanimarme, me ayudó a fortalecer aún más mis metas y decidí que de alguna manera cambiaría esa forma de pensar. Se convirtió en un sueño para mí, y fue perseverando que lo cumplí”, afirma.

Andrea reconoce que siempre ha sido aventada. Los retos le encantan y no le gusta llegar a la conformidad. Por eso, una vez que sintió que no avanzaría más profesionalmente en su país natal, decidió ir a vivir  a Hong Kong.“Un amigo que trabaja en fitness en Hong Kong me contactó con una cadena de gimnasio internacional.

Vendí mi carro, otras cosas personales, preparé maletas y me fui. Fue una decisión muy importante, porque dejé a mis clientes y a mi familia, pero tuve la dicha de conseguir el empleo a las dos semanas de estar allá”, recuerda.Estando en Hong Kong tuvo un cambio de vida radical.

Estuvo envuelta en el ajetreo diario, la adrenalina del ejercicio y el movimiento acelerado de las personas. Por ser latina, siempre estuvo en la mirada de las mujeres. Comparaban su cuerpo voluptuoso con las de las chinas. “Me veían como si fuera un fenómeno, eso a veces me daba risa, otras me incomodaba”. 

Tuvo la oportunidad de presentarse en segmentos televisivos y en revistas. Pero el ajetreo y la vida acelerada la llevaron a estresarse, tanto que tras dos años y medio, decidió regresar y cerrar otro ciclo en su vida.

ENAMORADA DE NICARAGUA

En agosto del año pasado, Andrea visitó a sus padres que por razones laborales trabajan en Nicaragua, y afirma que desde entonces se enamoró de nuestro país.“Me llamó la atención la forma de vida de acá. Se vive en paz, hay tanta tranquilidad que hasta he llegado a pensar que es un buen lugar para sentar cabeza”, comparte.

Pero es desde hace cuatro meses que la instructora reside en el país. Sus padres, la forma de vida de Nicaragua y haber encontrado a los dos meses el amor la terminaron de convencer para que se quedara por tiempo indefinido.Desde que vino al país, las puertas laborales se le abrieron.

Tuvo un segmento de ejercicios en Canal 2 por dos meses. Actualmente es entrenadora en el gimnasio Bally y también imparte clases privadas. Andrea tiene varios proyectos en mente y algunos ya se están ejecutando.

“Para mí, el hecho de trabajar en los mejores gimnasios del mundo ya no es mi prioridad, ya no forma parte de mis metas, ahora estoy formando mi propia marca y es la que pongo en práctica con mis clientes”, afirma.

Dicha marca es Andrefit que cuenta con un canal en youtube y una página web. Pretende hacer un gimnasio virtual y demostrarle a la gente que no necesita salir de su casa para mantenerse en forma y estar sanos.

Pese a que trabaja todos los días con el cuerpo, personalmente no es una obsesión estar delgada o en forma. Sabe que es su carta de presentación, pero no le obsesiona la comida.

Cuenta que come de todo pero correctamente.“Cuando vine a Nicaragua me di mis vacaciones, se come muy rico aquí. Ahora el gallo pinto no me falta todos los domingos”, confiesa.

Andrea vio en Nicaragua una oportunidad de dar un poco de lo que ha aprendido en el fitness; por tal razón, otra de sus metas es entrenar a mujeres para que sean instructoras y, a su vez, para que esta área deje de ser gobernada principalmente por hombres.

Nosotras Ejercicios fitness archivo

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí