Múltiples opiniones señalan al presidente inconstitucional, Daniel Ortega, de ser culpable de que el gobierno de los Estados Unidos no otorgará a Nicaragua, el waiver de la Transparencia Fiscal. Muchos, que parecían estar dormidos, ahora corren frenéticamente de un lado a otro, intentando “arreglar” este asunto. A Daniel Ortega le piden —con la devoción y el respeto que se le ruega a un santo— que evite que suspendan también el waiver de la Propiedad, cuyo plazo vence próximamente.
Lamentablemente se le permitió a Ortega alcanzar el poder absoluto, y siendo como es, dudo que contemple doblar su rey. Y por el otro lado, el Gobierno de los Estados Unidos es ordenado, y no puede, como hace Daniel Ortega y los del Alba, manejar presupuestos discrecionales de miles de millones de dólares, sin dar cuenta a nadie. Por tal razón, no considero política, la decisión de los Estados Unidos; ya que al igual que muchos otros países que han retirado su cooperación de Nicaragua, han debido hacerlo porque sus gobiernos sí rinden cuentas a sus ciudadanos, y sería inaceptable, decirles que su dinero está siendo utilizado para contribuir, no al desarrollo de un país pobre, sino a fortalecer una dictadura que decididamente impide, ese desarrollo.
Si se deben señalar culpables, no colocaría a Daniel Ortega de primero, sino a Arnoldo Alemán y su PLC “rojo sin mancha”. Ellos con “el pacto”, le permitieron a Ortega llegar a la presidencia inconstitucionalmente; porque la ilegítima Corte Suprema de Justicia se lo justificó ilegalmente; porque el Consejo Supremo Electoral se lo documentó fraudulentamente; porque los padres de la Patria se lo sancionaron con su elocuente silencio y porque la Fiscalía y la Contraloría se lo permitieron con su cómoda parálisis. En el 2002, estando el ingeniero Enrique Bolaños como presidente, y siendo el PLC mayoría en la Asamblea Nacional, pudo haberse deshecho tan nefasto pacto y restituir la institucionalidad. Sin embargo, dicho partido, en lugar de apoyar este proyecto ético urgente; se dedicó, unido al FSLN, a boicotearlo sistemáticamente. Es más, uno de los diputados de la escuálida bancada Azul y Blanco, que supuestamente apoyaba al gobierno de don Enrique Bolaños; ¡Aceptó ser la fórmula de Daniel Ortega, para participar en las elecciones del 2006!
Hay que reconocer que Daniel Ortega siempre se ha presentado tal como es, ha sido fiel y firme en predicar y cumplir con sus antivalores y retorcidos principios. Por consiguiente, aquellos que sueñan que lograrán convencerlo que cambie, es mejor que se planteen una nueva estrategia; pues Ortega no echará pie atrás, y no porque no pueda, sino porque no quiere (así le ha ido de maravilla).
Nicaragua se enrumba, pues, nuevamente, a la “noche oscura”, y no solo Daniel Ortega es culpable; también lo son: Los líderes políticos democráticos; incapaces de actuar con la firmeza necesaria para convocar a la población inconforme con este gobierno, y detener la ambición y locura destructiva de la pareja Ortega-Murillo. Los grandes capitalistas, quienes por conveniencia y mezquinos intereses de hacer millonarios negocios, han obviado los abusos y violaciones a la Constitución y a los DDHH, que sufre el resto de nicaragüenses, por parte de este Gobierno. Los altos funcionarios de gobierno y los jefes de la Policía Nacional y del Ejército, por violar la Constitución de la República y caminar indolentes con sus charreteras, carros de lujo y millones de dólares, sobre los nicaragüenses, que ofrendaron su vida, precisamente, para terminar con gobiernos corruptos y tiránicos, como el que, inconstitucionalmente preside Daniel Ortega.
La autora es psicóloga
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