Alejandro A. Tagliavini

Abran las cárceles

Dentro del desierto más seco del mundo, el de Atacama en Chile, sobre el cerro Paranal de 2,635 metros de altura se reunieron los presidentes de Chile, Colombia, Perú y México para lanzar la Alianza del Pacífico, un mercado de 207 millones de personas que representa más de un tercio del PIB y más del 50 por ciento del comercio de América Latina. Y contiene a las economías más dinámicas de la región, con crecimientos medios del 7 por ciento anual. México, Colombia y Chile se caracterizan por ser los países latinoamericanos con economías más abiertas, y tienen acuerdos de libre comercio con EE. UU. Los cuatro miembros exportaron, en 2011, cerca de US$$71,000 millones a Asia, con un crecimiento del 10 por ciento.

Aunque estas costosísimas cumbres no son estrictamente necesarias, ya que bastaría con que cada gobierno simplemente dejara sin efecto sus propias restricciones a la libertad, sin duda el propósito declarado es loable ya que irían más allá del libre comercio hacia la irrestricta circulación de servicios, capitales y personas. Hasta ahora, solo Costa Rica y Panamá se han incorporado como observadores; mientras que Ecuador, miembro del eje bolivariano, se mantiene llamativamente ausente. Quizás prefiera el Mercosur, por ahora (y no por mucho más tiempo) el bloque comercial más importante, que está dividido por las barreras proteccionistas que Argentina impone.

El resultado es un Mercosur estancado, incluso Brasil, y una empobrecida Argentina, la misma que a principios del siglo XX estuvo entre las diez naciones más ricas del planeta, que hoy se encamina hacia una profunda recesión debido a las medidas coactivas (destructivas, como toda violencia) que ha tomado su gobierno. Por ejemplo, el cierre a las importaciones ya ha dejado desocupado a más de uno, por falta de piezas importadas para la producción, al punto que hasta los sindicalistas, como Rafael Aravaca, hasta hace poco fuertes aliados del gobierno, piden que se levanten las restricciones aduaneras.

Es así como la coacción estatal es la madre de la desocupación. De otro modo, como se explica que, en un mundo en donde faltan viviendas, escuelas y tanto más exista desempleo sino es que alguien de manera antinatural, coactiva, lo impide como el salario mínimo que prohíbe que trabajen los que ganarían menos. Cabe aclarar que, si los salarios son bajos, solo pueden subirse capitalizando al mercado, para lo que hay que bajar los impuestos coactivos que, dice el estatismo, significa dinero para asistencia social a los pobres.

Pues las organizaciones privadas pueden, con mucha más eficiencia (y sin gastar en tanta burocracia recaudadora), ocuparse de los necesitados. Por ejemplo, Cáritas de España, durante 2011, acogió a 80,417 desocupados gastando € 27,132,763 en acogida, orientación, formación, intermediación laboral y creación directa de puestos de trabajo en sus cooperativas, empresas de inserción, un centro especial de empleo y talleres ocupacionales.

Con tanta desocupación y miseria como existe hoy, no sorprende que el Gobierno sostenga cárceles inhumanas (faltando a todos los derechos humanos) con cientos de miles de presos, casi en su totalidad, pobres. Pero hasta para encarcelar el Estado es arbitrario e ineficiente. Entre los innumerables casos, días atrás quedó libre Fernando Carrera luego de casi ocho años preso por una causa que habría sido armada por la Policía.

 

El autor es miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California.

Opinión América Latina cárceles violencia archivo

COMENTARIOS

  1. Denso
    Hace 14 años

    Hey MrAlejandro;parece que este mundo cada dia va de mal en peor;los presidentes de hoy dia parecen empecinados en conseguir el trofeo del que gobierne peor y quiebren un pais en tiempo record;especialmente los mal llamados socialistas del siglo XXI son los «mejores’ en destruir las economias de sus pueblos;SI LAS PERSONAS QUE ESTAN LIBRES SE ESTAN MURIENDO DE HAMBRE,ahora imaginese los que estan en una carcel;Nicaragua,paso de el mas rico con Somoza,al mas repalmado;solo los politicos son ricos

  2. Scholar
    Hace 14 años

    Estados Unidos es un estado carcelario, con el mayor índice de presos per capita a nivel mundial, pagado con el dinero de los contribuyentes. Especialmente, hay una gran cantidad de carceles privadas que promueven la encarcelación con la colaboración de jueces para así mantener a sus socios accionistas. Los mismos intereses que promovieron la ley anti-inmigrante de Arizona. En otras palabras, la privatización no es la panacea a los problemas. En muchos casos, es contraproducente.

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