Miriam Castillo está en el segundo trimestre de su segundo embarazo. Ella asegura que ha sido totalmente diferente al primero. Miriam y su esposo Frederich están preparando a su hijo Dereck, de casi 3 años, para que al igual que ellos le dé mucho amor a su hermanita Alondra Michelle. Vestuario: Tienda Martínez Montiel. Camisa “Alexa” color rojo coral. Pantalón Liliana, ciento por ciento lino. Peinado y maquillaje: Maryuri Hernández y Virginia Pérez, de Conceptos Hair System. LOCACIÓN: Intermezzo del Bosque. La Prensa/ A. ZÚNIGA.

Familia en aumento

El embarazo es un período muy importante y especial en la vida de la mujer.

Por Elba Parrales

El embarazo es un período muy importante y especial en la vida de la mujer.

Un segundo embarazo le hará sentir emociones diferentes a las que sintió con el primero. Tendrá menos temores, más experiencia, podrá controlar los cambios hormonales y asumirá las nuevas responsabilidades con más tranquilidad, pero quizás tendrá más trabajo emocional, puesto que deberá darle atención especial al hijo mayor, que por razones naturales podrá sentir celos hacia el nuevo miembro de la familia.

Durante los nueves meses de gestación los sentimientos que se experimentan de incertidumbre mezclados con la alegría propia de la noticia del embarazo son normales. Todos los cambios producidos en la mujer influenciará a la pareja y hay que afrontarlos juntos, afirma la psicóloga Nidia Pasquier.

CAMBIOS EN EL CUERPO

Gabriela Narváez, educadora de parto y miembro de LAMAZE Internacional asegura que cada embarazo es distinto, pues influyen múltiples factores en cada gestación.

Con el segundo embarazo se aprecia más rápido un aumento del crecimiento de la barriga, pero en todos los embarazos se producen cambios que para unas son fácilmente llevaderos y para otras es más difícil.

“Tanto en el primer embarazo como en el segundo o tercero algunas mujeres no presentan mayores trastornos más allá del crecimiento de la barriga y ciertas molestias menores; otras experimentan molestias mayores como vómitos, náuseas, acidez, hinchazón en los pies, entre otros”, explica Narváez.

En el momento del parto, la dilatación en un segundo embarazo casi siempre es más rápida, debido a que los músculos del útero logran una distensión que ya han tenido anteriormente.

Que la mujer sepa en qué consiste el parto, favorece la dilatación, porque disminuye sus tensiones, asegura la especialista.

ARMONÍA FAMILIAR

La familia en aumento puede traer complicaciones si no se trabaja en función de un bienestar emocional colectivo.

Uno de los principales retos como padres por segunda ocasión consistirá en preparar al hijo mayor ante tal cambio en su vida.

La psicóloga Pasquier afirma que muchos de los problemas que se puedan presentar se controlarán en la medida que los progenitores preparen al hijo mayor, fomentando sobre todo la autoestima y la confianza del menor y haciéndole partícipe de todo lo relacionado con la llegada del nuevo miembro de la familia. “En definitiva, deben actuar con mucho cariño, pero con firmeza y sin perder de vista sus criterios educativos”, sugiere.

La especialista recomienda hablar de los cambios que irán ocurriendo antes y después que nazca el nuevo bebé. De igual manera, aconseja que se les explique con un lenguaje que entiendan, sin saturarles con demasiada información para evitar confusiones.

Es importante destacar todo lo positivo, así como las actividades que podrán hacer toda la familia.

“Otro momento clave es la ausencia de la madre tras el parto. El niño tiene que saber con antelación con quién se va a quedar y avisarle de todo lo que va a ocurrir para que no le cause inseguridad o sorpresa”.

Es conveniente que cuando nazca el bebé, el hijo mayor pueda visitarlos en el hospital para crear desde ese momento un vínculo y reforzar la sensación de que es parte de la familia.

“En los días posteriores, intente mantener las rutinas de su hijo mayor todo lo regular posible”, recomienda la psicóloga Pasquier.

Una actitud muy perjudicial para los niños es crear un trato diferencial entre unos y otros y también las comparaciones entre hermanos. “Los padres tienen que valorar positivamente la diferencia de cada uno y ser conscientes de que no se puede educar a todos de la misma manera, porque cambian muchas cosas”.

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