Chester Membreño
El Diario LA PRENSA nos informó en días recientes sobre la trágica y dolorosa captura, en la ciudad de León, de ocho ciudadanos cubanos emigrantes indocumentados detenidos por la Policía Nacional. Pido a Dios por la salud y la libertad de estos hermanos oprimidos. No es un caso aislado, son miles de cubanos que a diario usan el territorio de Centro y Suramérica como corredor hacia los Estados Unidos, en busca de libertad.
Al leer estas trágicas noticias, inmediatamente viene a mi memoria el caso de los “balseros”. Ellos son los miles de cubanos que sin importar el sexo, la edad y hasta llevando bebés en brazos se hacen a la mar en embarcaciones precarias, neumáticos, carrocerías de vehículos convertidas en balsas, huyendo de la tiranía castro-comunista, navegando 140 kilómetros a Estados Unidos. Algunos muy afortunados llegan a tierra, otros, la mayoría, naufragan y terminan ahogados, o lo que es peor devorados por los tiburones. Esta cruda realidad solo es posible de explicar por la terrible situación y la falta de libertad que hay en su tierra, que hace que estos seres humanos se hagan a la mar en estas condiciones.
Es conmovedor el caso de Marta Rodríguez, uno entre miles. En entrevista al periodista cubano en el exilio, Adolfo Rivero Caro; Marta denunció que sobrevivía en Cuba gracias a pequeños “rumbos” como costurera y a unos cuantos dólares que le llegaban del exterior.
Declaró Marta “que la causa que la hiciera embarcarse junto con su hija Denisse, de 11 años, rumbo a los Estados Unidos fue que en Cuba todo es precario”. El que no recibe dólares de afuera la pasa peor, porque el sistema de repartición de alimentos del Gobierno es una burla.
Solo a través de las bodegas oficiales y anotado en una libreta se entrega mensualmente un poco de arroz, sal, azúcar, frijoles, un pocillo de café, legumbres y un jabón cada dos meses.
En una cena con sus parientes en Miami, se impresionó, nunca había visto tanta carne en su vida. Al comer, le duele en el alma recordar a su anciana madre y a su hermana que permanecen en la isla.
Los usurpadores del poder en Nicaragua añoran el sistema cubano, los Ortega-Murillo añoran el partido único, un gobernante vitalicio, un solo pensamiento, vertical, como animalitos de granja sin derecho a discernir, supervigilados por el aparato estatal, y el Comité Central del Partido Comunista, con otro nombre.
Cuando el sistema castro-comunista inició a inculcar el ateísmo marxista-leninista en los años cincuenta, ellos, los cubanos lo aceptaron sin ofrecer mayor resistencia, llegando a convertirse en la sociedad más atea del mundo en la historia moderna, superado únicamente por la desaparecida Unión Soviética.
A los ojos de Dios no es grato negar su existencia, Él busca la salvación de sus hijos, nos quiere enderezar, nos reprende, padre que ama reprende. Hoy por hoy, la sociedad cubana en su mayoría continúa negando la existencia de Dios. Oremos por esas almas.
El autor es abogado. Laico bautista.
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