Una encuesta realizada en 20 países, a siete mil padres de familia con hijos menores de 18 años, reveló que los padres no tienen tiempo para divertirse en familia.
“No tienen tiempo para jugar o compartir con sus hijos, tampoco para entenderlos. Al igual que ellos, los hijos viven estresados de ver el corre corre diario de sus padres”, precisa María Luz Gutiérrez, especialista en derechos humanos de la niñez y la adolescencia, quien recorre varios países del área alertando sobre la situación.
El estudio denominado “El espíritu infantil está en riesgo” —patrocinado por Kraft Foods Inc. en celebración de los 100 años de las galletas Oreo—, indica que las familias con altos recursos tratan que sus hijos tengan sus horarios llenos de actividades extracurriculares para que no noten su ausencia.
“Es por eso que los niños están saturados con múltiples actividades, que incluyen clases de guitarra, piano, danza, música y mil cosas más que no les permite ya ni jugar”, reprocha la especialista en derechos humanos de la niñez y la adolescencia.
Los padres encuestados revelaron que cuando ellos eran niños jugaban con sus padres, lo que ahora ellos no hacen.
Por otra parte, más de la tercera parte de los encuestados considera que trabajan arduamente para satisfacer las necesidades de sus hijos, pero sobre todo para darles calidad de vida, aunque contradictoriamente, calidad de vida también tiene que ver con el tiempo para estar con los hijos. Los padres se lamentan de no poder estar con sus hijos más tiempo.
La experta alerta a los padres para que concilien su tiempo entre la vida laboral y familiar, también sugiere empezar a construir vínculos afectivos.
LA TECNOLOGÍA HA CREADO BARRERAS
El desarrollo de la tecnología es otra de las armas de doble filo que se analiza en el estudio. Por un lado, los padres aseguran que son de gran ayuda para saber dónde se encuentran sus hijos, pero que se convierte en algo negativo cuando los aleja.
“Cuando los padres llegan a casa, encuentran a sus hijos navegando en internet, chateando, viendo televisión o con sus juegos electrónicos, lo que no les permite una interacción con los padres.
PONGA EN PRÁCTICA
Los investigadores sugieren que si el tiempo es muy poco, con mayor razón los padres tienen que ser más creativos y aprovechar al máximo el tiempo con sus hijos.
“Pueden dejar un día a la semana para estar con los hijos o bien dejar una hora o un tiempo de comida para que sea en familia. Es decir, rescatar esos momentos en familia que no se olvidan”, propone la especialista.
Otra de las recomendaciones es que los padres se involucren en las actividades que hacen sus hijos. “Si los hijos ven televisión, es bueno que los padres compartan ese tiempo con ellos, ya que les permitirá interactuar con los hijos y sabrán qué tipo de programas están viendo los pequeños”.
También deben saber qué ven y hacen en internet. Es decir, ocupar todos los espacios de los hijos.
“El acercamiento de los padres tiene que ser con simpatía y de ser posible ponerse en el lugar del hijo”, recomienda María Luz Gutiérrez, especialista en derechos de la niñez.
Entre los países que participaron en el estudio se encuentran: Costa Rica, Panamá, México, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Puerto Rico, Estados Unidos, Canadá, China, Polonia, Portugal y República Dominicana.
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