Gemmo Lodesani

Dando pescado y enseñando a pescar

Quienes cuestionan la naturaleza de la asistencia alimentaria frecuentemente aluden al viejo adagio que dice: “Dale a un hombre un pescado y comerá un día; enséñale a pescar y comerá toda la vida”. En una situación normal —por supuesto— es mejor enseñar a pescar al que tiene hambre, que simplemente proporcionarle el pescado, pero la realidad que a diario enfrentamos los que trabajamos en la lucha contra el hambre en América Latina y el Caribe es un poco más complicada de lo que parece.

Básicamente y siguiendo con el símil con el que comencé, en los lugares en los que trabajamos, el río se secó —o se desbordó—, los pescados —si alguna vez existieron— hace tiempo que desaparecieron y los potenciales pescadores no pueden acercarse a la orilla porque tal vez han sido desplazados por los desastres naturales o por la violencia. Además, el número de personas con hambre ha aumentado debido a que el impacto de las crisis financieras es siempre mayor en los más pobres.

Ante esta situación tenemos dos opciones. En primer lugar pudiésemos concluir que la batalla es insalvable, o por el contrario podemos continuar creyendo que es crítico seguir aprendiendo y cooperando para derrotar el hambre que todavía afecta a 53 millones de personas, en una región que produce suficientes alimentos para cubrir las necesidades de toda su población.

El PMA apuesta a la segunda opción. Por ello, y en respuesta a las solicitudes de los gobiernos, seguimos promoviendo la solidaridad a través de la cooperación entre países de nuestra región, particularmente en disminuir la vulnerabilidad de los más pobres frente a las emergencias, en mejorar los programas para erradicar el hambre y la desnutrición (incluyendo la alimentación escolar) y en fortalecer los recursos locales para el óptimo desarrollo de la agricultura familiar.

Nuestra región tiene importantes ventajas comparativas para propiciar la cooperación y la solidaridad. Tenemos los recursos, las condiciones sociales favorables y la capacidad técnica para hacer frente al problema. Nos hermanan fuertes lazos de solidaridad continental.

Un ejemplo de esa solidaridad continental es el apoyo que el Gobierno de Chile, a través del PMA, proporcionó en Haití para el establecimiento de centros de alimentación preescolares tras el terremoto de enero del 2010. Chile también apoyó el fortalecimiento institucional del Programa Nacional de Asistencia Alimentaria Nutricional (Proan) en Paraguay.

El PMA además ha facilitado que el Gobierno de México, a través de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) intercambie experiencias y capacitaciones a técnicos de los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), brindándoles los conocimientos adquiridos durante décadas en el área de programas sociales basados en alimentos.

A su vez, Brasil, junto con el PMA, lanzó a finales del año pasado un Centro de Excelencia con sede en Brasilia, que está aprovechando las experiencias del PMA y Brasil en la lucha contra el hambre para ayudar a los gobiernos de África, Asia y América Latina a promover modelos sostenibles de alimentación escolar y otras redes de protección social centradas en la alimentación y la nutrición.

Todo ello indica que hay un espacio importante para la cooperación entre países, especialmente para aportar soluciones sostenibles al hambre, el mayor problema con respuesta al que se enfrenta el mundo y nuestra región. Aunando esfuerzos y fomentando la cooperación, juntos podemos lograr que el hambre sea solo un recuerdo.  

 

El autor es director regional para América Latina y el Caribe del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA)


Opinión enseñar pescar archivo

COMENTARIOS

  1. Leonel A. Marin Mc Ewan
    Hace 14 años

    Muy de acuerdo con el Sr. Lodensami. Lo felicito por su exelente articulo. Aqui en Nic. lo que el cinico de Daniel esta haciendo es manipulando y politizando la comida. Los productores son los que cosechamos, Ortega no sabe ni siquiera hacer una planilla y no tiene titulo universitario. …

  2. Randall Quiroz
    Hace 14 años

    Podemos poner muchos ejemplos del articulo del sr.Lodesani en Nicaragua, ya que el Gobienro en coordinacion con PMA, apoya en el la enseñanza de de aprender a pescar a muchas personas ubicadas en zonas afectadas por el Cambio Climatico y estas estan siendo capacitadas por el MAGFOR, INTA, MINSA, INATEC y organizaciones gremiales que trabajan con los campesinos en temas Productivos y de Seguridad Alimentaria, ademas en prevencion ante desastres naturales y salubridad publica entre otros.

  3. Randall Quiroz
    Hace 14 años

    Es correcto lo expuesto por el sr. Lodesani. Este camino de dar pescado y enseñar a pescar son parte de las acciones que ejecuta el actual Gobierno, la ciencia y logica humana al final une a las personas juiciosas y sensibles a la problematica de la poblacion vulnerable como es el PMA y el gobierno actual. Debemos de dejar atras la politiqueria y reconozcamos los avances de Nicaragua en los ultimos años en el ambito de Soberania y Seguridad Alimentaria, hechos reconocidos por organismos como F

  4. Roberto
    Hace 14 años

    Gracias señor Lodesani por compartir su opinión! Mientras los nuevos pescadores aprenden a pescar necesitan, ellos y sus familias, de alimentos. Y el reto es enorme, porque pescar significa aprender muchas habilidades adicionales (sembrar adecuadamente, usar nuevas tecnologías, comerciar, manejar bien sus finanzas, etc.). Todo eso queremos que lo aprendan personas con bajísimos niveles de alfabetización, y encima, que lo aprendan rápido!

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