En la reciente presentación de Funides en alianza con Eduquemos de una propuesta de agenda educativa de nación se citó que los indicadores más recientes del Foro Económico Mundial le otorgan a Nicaragua el puesto 131 en su calidad de educación primaria, de un total de 139 países, lo que implica que solo ocho países en el mundo tienen un sistema educativo de peor calidad que el de Nicaragua.
El tema de la calidad no implica cuántos años de escolaridad tiene un niño sino la adquisición de habilidades y competencias para la vida que le permitan su desarrollo humano y la integración en una comunidad heterogénea donde pueda comunicarse de manera efectiva —con las herramientas tradicionales y nuevas tecnologías—, desarrollar capacidades de interacción y autonomía social, pero muy por sobre todas las cosas, habilidades cognitivas.
Alcanzar una educación de calidad es el gran desafío que nos demanda en estos tiempos y la vía por excelencia para lograr avances importantes y sostenidos es la construcción de un verdadero consenso a nivel de país con una visión de la educación que queremos, coherente con las dinámicas del entorno competitivo de la actualidad. Partiendo de esto y en la búsqueda del apreciado consenso, un grupo altamente comprometido de organismos de sociedad civil y especialistas en educación a título personal se han autoconvocado en la construcción de una Jornada Nacional Permanente por la Educación con la misión de posicionar a la educación como una prioridad de la agenda nacional, un primer esfuerzo concebido como dinamizador de ese diálogo fluido entre sectores claves de la sociedad nicaragüense, particularmente del sector privado y así promover una inserción más activa y definida de este importante sector en el diseño e implementación de una agenda educativa de nación que propone estrategias y acciones concretas para paliar los principales problemas identificados de antaño en el sistema educativo.
Para el sector privado nicaragüense dar solución a los desafíos de promover el acceso a la educación de calidad, fortalecerla y atender los retos y desafíos que implica la gestión es posible por su poder de interlocución con el Gobierno donde pueden ejercer un mayor liderazgo en el debate público ofreciendo conocimientos y recursos en torno a una agenda definida, sumando esfuerzos y actuando colectivamente como grupo y creando capacidad institucional para poner en marcha y sostener la alianzas público-privadas que contribuirán al desarrollo económico y cultural en nuestro país.
Ya es hora —como dice el doctor Rafael Lucio Gil— de que, por amor a Nicaragua, la educación se convierta en medio de tanta polarización en el punto de encuentro por excelencia entre los nicaragüenses.
La autora es Directora Ejecutiva del Foro Educativo Nicaragüense EDUQUEMOS.
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