Parece una paradoja: si hay control por qué la corrupción existe o bien si hay corrupción cómo actúa el control para detectarla o evitar que esta actúe. Lamentablemente mi experiencia en el control me dice que no basta la existencia de normas, procedimientos, controles y sistemas si no existe una política o voluntad de hacerlas cumplir.
La ausencia de un ambiente de control efectivo en las entidades estatales permite que la corrupción robe a los nicaragüenses cada año un monto no determinado porque el Presupuesto de la República no registra el total de los fondos que manejan los entes descentralizados, cifras iguales o mayores a lo reflejado en el presupuesto.
La corrupción es tan dañina que atenta contra los pueblos de muchas formas: causa pobreza y crea barreras, que afectan a las personas de escasos recursos que tienen menos opciones de enfrentarse a murallas que les impiden acceso a servicios básicos y son las más afectadas por la asignación inadecuada de recursos y el resultante estancamiento del desarrollo económico y tiene impacto negativo en programas de erradicación de pobreza, haciéndolos ineficaces.
Atenta contra la democracia: en países con sistema de representantes electos, los acaudalados o instituciones pueden ejercer influencia en la política nacional. Ocurre con grupos legales e ilegales, que generan una pérdida de la confianza ciudadana en las instituciones. Es lo que sucede con la compra de votos en elecciones o votos parlamentarios en asuntos como tributación, distribución de recursos públicos, regulación comercial o hasta política exterior.
El soborno disminuye el crecimiento económico, contribuye al aumento de pobreza, genera pérdida de confianza que tiene efectos nocivos sobre la gobernabilidad y limita la competitividad a nivel internacional. En el sector empresarial impide crecimiento en ventas, reduce inversión doméstica y extranjera, aumenta costos de transacción, genera ineficiencia administrativa, disminuye calidad de productos y servicios, crea desigualdad en condiciones de competencia y afecta la reputación de las empresas
Sirve de medio al crimen organizado en la distribución de drogas y armas, así como en el tráfico de órganos y de personas.
Para el informe COSO (Committee of Sponsoring Organizations of the Tradeway Commision, USA, septiembre 1992) el Ambiente de Control es uno de los principales componentes de control interno, que marca el comportamiento en una organización. Tiene influencia directa en el nivel de concienciación del personal respecto al control, es el «tono» de una organización y la base para los demás controles. Algunos factores que lo afectan son: la integridad, los valores éticos, la moral, y la capacidad de los empleados de la entidad; el estilo de la administración; la estructura de la organización; una asignación clara de las autoridades; deberes y responsabilidades.
Actualmente, la principal dificultad que se presenta para la implementación de un sistema de Control Interno efectivo en las entidades estatales, radica en el manejo clientelista mediante el cual servidores públicos con altos cargos intercambian apoyo electoral, a su favor, a cambio de un alto puesto dentro de los organismos del Estado, generando debilitamiento del Ambiente de Control debido a que, en algunos casos, las personas que llegan a la cima de los organismos del estado no cuentan con las capacidades profesionales, éticas y morales necesarias para crear un ambiente de control adecuado que permita crear estructuras fuertes de control interno dentro de los entes públicos y mucho menos de poner un buen ejemplo. El autor fue auditor general del Banco Central de Nicaragua y consultor de la Superintendencia de Pensiones
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