Por la víspera se saca el día. Para Donald Gaitán, de Masaya, este año “pinta bonito” para las ventas de Santo Domingo. Desde hace 38 años él y su familia viajan desde Monimbó, Masaya, para vender sus artesanías.
- Las fiestas patronales de Managua son un atractivo económico para los vendedores. Invertir en la venta de comida y licor es rentable para muchos. Hay quienes apuestan a productos para niños. Los diez días de celebración de Santo Domingo de Guzmán, patrono de la capital, sacudirán la economía local.
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Cada año son más las personas que invierten para vender alimentos, licor o artículos varios en las fiestas patronales de Managua.
“Este año yo veo más vendedores que gente en la fiesta”, dice Mario Castillo, mientras cocina bajo un toldo improvisado por el que se cuela la lluvia. No pierde la fe de vender su comida. Isabel Jarquín, quien anda con él, dice que han invertido alrededor de 10,000 córdobas. Luego que la procesión pasa por la rotonda Santo Domingo se trasladan a los hípicos para aprovechar la efervescencia de la gente.
AHORROS, ALIANZAS O PRÉSTAMOS
Todos se las ingenian para aprovechar las fiestas.
Una caravana de carretones va bajando por la calle. María del Carmen Larios viene empujando uno de ellos.
“Tengo ya 15 años de que salgo a vender en las fiestas de Minguito”, cuenta Larios, del barrio Jonathan González.
Esta vez una vecina le dio a vender cervezas, gaseosas y ron, con eso acompaña su venta de comida en la que dice haber invertido más de 2,000 córdobas. Son prestados.
Este es el primer año que Joelia Ramírez y su esposo Junior Gómez invierten en esto.
Más de tres mil córdobas que esperan multiplicar con la venta de cervezas y “guaro pelón”, bolsitas de agua, fresquitos y gaseosas.
Ella es ama de casa y con ahorros familiares ha comprado todo.
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