Sed de populismo

No se necesita una figura providencial ni un Estado corroído por completo para que una sociedad acabe entregándose a aventureros y demagogos. A veces la empuja una fuerza más mezquina y persistente: la insaciable sed de populismo.

Ángeles y demonios

Vanderbilt y los ingleses, a través de los costarricenses, fueron los que nos salvaron, por un tiempo, de la estupidez de la guerra por el poder entre León y Granada. Ahora aparece Donald Trump a reivindicar la Doctrina Monroe, y a ahuyentar de la región a otros piratas y corsarios.

Los límites de los mercados de predicción

No debería sorprender que las apuestas en estas plataformas a veces sean controvertidas. Muchos, si no la mayoría, de los eventos en los que se apuesta son «hechos sociales»: surgen de la acción social y están sujetos a múltiples interpretaciones. Incluso los contratos que especifican las condiciones de pago con gran detalle pueden verse obstaculizados por el resultado real.

En tres días, con el favor de Dios, seré un sobreviviente al 2025

Deseo que en el 2026 encontremos la fórmula que nos permita vivir en paz. Así como en 1990 enterramos nuestras armas, (los que pertenecimos a la Resistencia Nicaragüense) en esta ocasión enterremos nuestros odios y que el Creador nos ilumine para poder tener la claridad de que debemos ser capaces de cambiar, de tolerarnos pensando no solo en nosotros, sino que en el bien común.

Se nos va el 2025, demos la bienvenida al 2026

Somos afortunados por celebrar un año más del nacimiento del Rey de Reyes y por haber sobrevivido al 2025 y estar por recibir el 2026, en el que todos sin excepción deberíamos de hacer la promesa de hacer lo humanamente posible para hacer de ese 2026 un año mejor para todos.

La irresistible tentación de la política polarizada de Chile

¿Será Kast tan escrupulosamente democrático? Su afirmación de que el general Augusto Pinochet, dictador de Chile entre 1973 y 1990, votaría por él si viviera no es un buen augurio. Tampoco lo son los comentarios que Kast hizo durante la campaña, que sugerían que no necesitaba al Congreso para lograr sus objetivos y que bastaría con promulgar decretos (posteriormente se retractó de esas declaraciones).

Resistiendo a la obsolescencia de los afectos

La única vía para la emancipación de esta lógica no es el retorno nostálgico, sino la articulación de una política de la permanencia donde la paciencia, el compromiso y el cuidado recíproco sean actos de subversión radical contra la tiranía de lo instantáneo… si no se lucha por la densidad de los afectos, ¿quién luchará por la densidad de nuestra propia vida?

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