Dentro de poco saldrá a luz mi libro Crónicas de un Contra, el cual se encuentra actualmente en imprenta. Con tal motivo escribo estas reflexiones.
El terremoto en Managua de marzo de 1931, fue temible, la destrucción no había sido para menos. Los idus de marzo continuaron atormentándonos todos los meses y por muchos años. En enero de 1933 se marcharon los Marinos, en febrero de 1934, el general Somoza García ordenó asesinar a Augusto C. Sandino, así quedó libre para en 1936 dar golpe de estado a su tío, doctor Juan B. Sacasa. En 1937 se erigió en dictador/presidente.
En 1939 Somoza viajó a Washington, le tendieron la alfombra roja y regresó con mayores ínfulas. En 1947, después de un mes de instalado su propio candidato a presidente, quien ganó fraudulentamente, Leonardo Argüello, lo defenestró y se autoproclamó presidente de facto. No fue reconocido por Estados Unidos. Forzado por Truman dejó la presidencia, no así el poder, pero la retomó en 1950 y permaneció como presidente/dictador hasta septiembre de 1956, cuando buscando la reelección murió asesinado.
En 1945 viajé a Estados Unidos a estudiar, y fue ahí donde primero supe lo que era vivir en libertad y democracia, conocí la supremacía civil sobre lo militar, el caso Truman vs. MacArthur fue ejemplar. En 1953 regresé ya con título universitario, en el ínterin visité varias veces Nicaragua y profundicé en la política ya con ideas firmes del derecho ciudadano, desde entonces me enrolé en la lucha democrática y ahí sigo.
Al morir el viejo, cual monarquía, le sucedieron sus hijos, Luis y Anastasio. Después de múltiples intentos, en julio 1979, este último fue derrocado. Los sandinistas secuestraron la revolución, usurparon el poder y nos obligaron a tomar las armas. Forzamos una elección, el pueblo votó por la paz y ganó con doña Violeta Barrios de Chamorro, la gran dama de la democracia. En 2006, la miopía y codicia de políticos timoratos y curuleros con un desmedido amor propio y del dinero, entregaron las riendas al dictador Ortega. Este va a la candidatura presidencial en noviembre próximo, con doble atropello a nuestra Constitución, por un tercer período y una reelección sucesiva. También la violan la inmensa mayoría de los más altos funcionarios públicos en la actualidad que vencidos los plazos a que fueron electos continúan en sus puestos amparados por el dictador. El nepotismo y el amiguismo son vicios rampantes.
Habrá nuevamente que sacar a Ortega, está cometiendo los mismos abusos y delitos, políticos y pecuniarios que llevaron al pueblo y al propio Ortega a sacar al último Somoza. Dios quiera no haya que recurrir a las armas, que la solución se dé en las urnas. Hay que educar al pueblo en los valores y principios de la cultura cristiana que conlleva amor al prójimo, honestidad y saber escoger a sus conductores. Nicaragua camina a la zaga de América. Sino enderezamos el rumbo, pronto estaremos a la cola del mundo.
El autor fue presidente de la Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN).
Ver en la versión impresa las páginas: 5 A