Cartas al Director

Bondad

Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.

Platón (427 a.C-347 a.C), filósofo griego.

Doña Vivian

Así de sencillo. nombre mágico conocido y buscado por miles de familias nicaragüenses, todas con una gratitud casi reverencial, corriente y normal en nuestro campesinado, en los hijos del obrero, o las santas masas trabajadoras cuyos niños han sufrido el doloroso latigazo del contacto con el fuego, por accidente en las cocinas de leñas, incendios tenebrosos de humildes viviendas, atrapados en choques de vehículos, buses calcinados, sin olvidar las casitas de paja allá en las lejanas montañas del norte, todos cobijados en un denominador común de sufrimiento humano, el fuego del infierno que nunca perdona, fácil de encenderse y muy difícil de apagarse.

Ella, doña Vivian, creadora de una idea salvadora, auténtica inventora de la compasión cristiana, haciendo realidad una palabrita de solo tres sílabas Aproquen, Asociación Pro Niños Quemados, nombre que suena como de aires deportivos, aunque define acciones heroicas de salvadores de vidas, restauración de la piel humana, hospitalizaciones casi indefinidas, todo magistralmente conducido por servicios médicos, doctores y enfermeras luchando para activar y normalizar las zonas afectadas, eliminar cicatrices y darle nueva vida a lo que ya le restaba casi ninguna esperanza. Aplicación de productos médicos, llámense ungüentos, antibióticos o analgésicos que en muchos casos habrá que importar del exterior, ocupar los servicios de sociólogos, terapias mentales, en fin un largo etcétera de voluntades hasta cumplir las enternecedoras frases hoy tantas veces pronunciadas, “Sonrisas que curan heridas”. Una mística casi apostólica de solidaridad humana, disciplina y voluntad, una moderna Teresa de Calcuta, que también nos hace recordar a la beata Sor María Romero de mi ciudad de Granada.

Se están cumpliendo los primeros 20 años de tantas dedicaciones y deberes que no tienen horario. Todo comenzó con una tragedia, recuerda doña Vivian, cuando con su marido viajaba para Miami se estrellaron en Honduras, 149 personas fallecidas; doña Vivian y Don Carlos Pellas, golpeados, quemados, en andrajos, con color de humo y olor a carne humana recién quemada lograron sobrevivir. Sometidos a operaciones seriadas meses y años en la cara y ambas extremidades. Así de la tragedia humana, del dolor, de los gritos de angustia, del terror de la muerte, fue que nació Aproquen. Tamaña bienvenida. Y cuyos auténticos progenitores, los padres de la “criatura” es el matrimonio Pellas, doña Vivian la fundadora, el nervio y pulmón, ejerce como presidenta. Así nació, repetimos una lucha titánica hasta conformar una de las instituciones más respetadas y admiradas de este país. ¿Por qué? fue porque Dios así lo quiso, responde esta humanitaria mujer, trabajadora incansable, de sonrisa fácil y alegre, lucha que ella y el matrimonio, filántropos, mecenas, abren sus bolsillos como una ofrenda a todos los niños que lo requieran de una Nicaragua agradecida.

Para concluir nos permitimos darle lugar a unos números muy convincentes, esta es la obra de Dios, expresa ella. Tratamientos de rehabilitación 108,000; 350,000 niños atendidos; 29,000 cirugías reconstructivas en la Unidad de Quemados, del Hospital Metropolitano Vivian Pellas de la ciudad de Managua.

Ernesto J. Marín

La lectura

La lectura hace al escritor, no se puede escribir sin antes leer, nadie puede dar lo que no tiene, el conocimiento es la fuente de la inspiración y solo se consigue leyendo. Rubén Darío fue un gran dechado del buen lector, él se formó en el seno de la Biblioteca Nacional y allí trabajó y le entregó su vida a los libros.

Los jóvenes debemos ocupar nuestro tiempo en la lectura porque si no se acabará sin ver frutos. La mejor forma de ocupar el tiempo es con la lectura, porque la cultura nos acerca a la perfección.

 

Luis Ricardo Arévalo Arias

“Soy costeño”

La primera vez que viajé a Managua, que para nosotros los costeños era “el interior”, cuando me preguntaban de dónde era contestaba con orgullo, “soy costeño”. Los que preguntaban se quedaban sorprendidos de mi respuesta, y mirándome de arriba abajo me decían: “Pero si vos no sos negro”. Entonces les contestaba que efectivamente yo no era negro, sino de los blancos costeños llamados “spaniards”.

Las preguntas sobre mi origen y sobre la Costa en general son una muestra del poco conocimiento que existía y existe en el país sobre la gente y la cultura de todo un pueblo descendiente de varias nobles razas que han poblado el antiguo Reino de La Mosquitia. No entienden que en la Costa se ha cultivado desde hace cientos de años el respeto y la tolerancia hacia las personas que no profesan nuestra misma religión, que no son de nuestro partido político ni de nuestra condición económica, ni de nuestra misma raza. Todos en la Costa han sido y son considerados iguales con los mismos deberes y derechos. Ha sido un remanso de tolerancia y respeto por los demás.

Los habitantes de la RAAN, RAAS y otras RAAN-ES por venir, son los descendientes de los costeños. Aunque muchas poblaciones de tales regiones no se encuentran en la costa del mar Caribe, no se autollaman caribeños. Se consideran costeños. Pero ahora con esas divisiones políticas, frutos de intereses políticos que solo buscan la destrucción de la identidad de los costeños, tendrán problemas en establecer su propia cultura y gentilicio.

Pienso que todos los costeños debemos unirpara afirmar nuestra tradición y cultura. Debemos hacer saber al mundo que no solo somos Palo de Mayo (degenerado por “escuelas” de baile del “interior”), que somos una comunidad con sus propias costumbres e idiosincrasia.

Nuestros intelectuales costeños deben ser la punta de lanza para desarrollar una campaña nacional resaltando nuestra costeñicidad y así preservar nuestra identidad. De manera que cuando nos pregunten de dónde somos, contestemos orgullosamente: “¡SOY COSTEÑO!”.

 

Franklin Bolaños Reyes

Magazine

Felicito a LA PRENSA por la revista Magazine del domingo 29 de mayo. Me gustó mucho que hayan hecho un análisis de cómo surgieron las marcas “antiguas” de Nicaragua y sobre todo su influencia en la vida de la población nicaragüense. En estos tiempos donde se da relevancia a lo importado y producido en el extranjero, sumado a la desesperanza nacional, es importante destacar que hay productos nicaragüenses que son de mucha calidad y que eso nos puede servir para incentivar a inculcar en nosotros el nacionalismo, que bien asentado está en países como México o Francia.

Los aliento a que sigan escribiendo artículos que ayuden a fortalecer el nacionalismo, que nos permitirá luchar por nuestro propio país.

Ana Elisa

Un beato excelso

Cobra valor eclesial cada día la famosa frase de Jesús Sacramentado, cuando dijo: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra…”. Eso viene al caso cuando estoy leyendo el artículo del ensayista Franklin Caldera, relativo a un enfoque muy objetivo de lo que es y seguirá siendo en el tiempo Juan Pablo II. Artículo, visible en LA PRENSA del pasado lunes 23 de mayo del 2011. Interesante, juicioso y valioso el citado artículo de Caldera, y en verdad Juan Pablo dejó una estela admirable, fecunda como pastor, como misionero y debe tenerse en cuenta su afición por las letras. Pues reconozco y así lo reconocen miles de nicaragüenses que Juan Pablo demostró profundo amor y definida simpatía por Nicaragua. Y en un futuro próximo, podremos decir con orgullo nosotros o nuestros descendientes que Nicaragua tuvo el privilegio de tener en su suelo a un Santo, que a mi juicio, en su vida terrena fue “adelantado misionero y sobresaliente peregrino” que logró realizar un rol admirable, sensible, justo y oportuno en beneficio de nuestra religión cristiana.

Tengo en mi poder libros que me han sido obsequiados por mi fraterno y querido sacerdote, César Alberto Castillo Rodríguez, vicario departamental de Masaya, quien da fe de mi entrega por muchos años al estudio de temas bíblicos y de las variadas encíclicas provenientes de los jerarcas del Vaticano. Estos libros son un reflejo del amor y la esperanza por un mundo de total fraternidad y con el camino abierto para comprender la filosofía cristiana y todo lo propio del pensamiento de Juan Pablo, que hizo de su ministerio un canto al amor y a la familia. Estos libros son Cruzando el umbral de la Esperanza , Don y Misterio y Levántate y Vamos .

Y por separado leo y consulto con frecuencia alguna de las encíclicas que me resultan como terapia que me llevan a pensar que Dios está siempre pendiente por medio de sus representantes terrenales de nuestras actividades con la vigilancia de lo posible de buenos pensamientos, de palabras sinceras y de acciones revestidas de buena fe. Finalmente, enumero las encíclicas firmadas y rubricadas en su momento por nuestro Juan Pablo II que son: “ Redemptoris Hominis”, “Dives in Misericordia”, “Ecclesiae de Eucharistia” y “ Centecimus Annus ”.

Alfonso Dávila Barboza


Opinión
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