Ricardo Trotti

Chávez: La injerencia hipócrita

Si se comprobara la denuncia del diario alemán Die Welt sobre la confabulación iraní-venezolana para la instalación de una base de misiles de mediano alcance en Venezuela, se confirmaría a la vez que Hugo Chávez es el gobernante más hipócrita de la época. Y uno de los más peligrosos.

El año pasado, convertido en fiscal público, Chávez logró que se abortara la presencia de militares estadounidenses en bases de Colombia, argumentando que esa injerencia desestabilizaría la región. Sin embargo, fue él quien desafió la paz regional, convirtiéndose en el mayor comprador de armas entre países en desarrollo, permitiendo a la Guardia Revolucionaria Iraní instalarse en su territorio para construir búnkers en la Península de Paraguaná y manteniendo una fuerte alianza con las narcoguerrillas colombianas de las FARC.

Aunque el gobierno venezolano se victimice con creativas teorías conspirativas, existen evidencias en su contra. La principal fue ratificada el 10 de mayo por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos en Londres, basado en un análisis de los archivos digitales que el ejército colombiano le incautó a las FARC en Ecuador, durante la “Operación Fénix” de 2008. El instituto reveló que el gobierno venezolano ofreció 300 millones de dólares, refugio, armas y apoyo diplomático a favor de las guerrillas, a cambio de entrenamiento a militantes, asesinato de opositores y protección ante una eventual invasión de EE. UU.

La denuncia del Die Welt, basada en “servicios de inteligencia occidentales”, no es descabellada. La injerencia del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad en Venezuela se solidificó en el último lustro. Se sospecha que los vuelos semanales de la ruta Teherán-Caracas, más que pasajeros, trasladan uranio e informes de inteligencia; que aumentó la compra de pertrechos militares y que los persas encontraron en el chavismo la llave para entrar en los mercados del Alba con mercancías e ideología antisemita.

La intromisión embustera de Chávez en la región no se agota en lo militar. También ha teñido de ilegalidad varios procesos electorales, bajo la seducción de una billetera repleta de petrodólares. El candidato peruano Ollanta Humala está ahora pagando las consecuencias frente a su contrincante Keiko Fujimori de cara a las elecciones del 5 de junio, desde que se le acusa de haber recibido valijas llenas de efectivo para su campaña de 2006. Maletas similares empañaron la anterior campaña de Cristina Kirchner en Argentina, la de Fernando Lugo en Paraguay e hicieron que al hondureño Manuel Zelaya lo echaran en pijama, cuando procuraba cambiar la Constitución para eternizarse en el poder.

Los dineros de Chávez también aderezaron otras reformas constitucionales y campañas como la de Evo Morales y Rafael Correa, quien habría recibido fondos de las FARC en 2006, por lo que está siendo investigado por la fiscalía ecuatoriana.

Chávez, asimismo, es el mayor sostén de los gobiernos de Daniel Ortega en Nicaragua y los hermanos Castro en Cuba. En todos los casos, se trata de alianzas estratégicas para intercambiar desde enfermeros y estudiantes, hasta ideología y servicios de inteligencia. También para cerrar, comprar o expropiar medios de comunicación independientes, hacer propaganda, controlar a la justicia o sembrar planes para desbaratar a la oposición.

Hasta ahora, Chávez ha maniobrado con destreza sorteando acusaciones directas que lo involucren. En cuanto a los misiles iraníes, la comunidad internacional no debería aceptar desmentidos, sino exigir pruebas fehacientes de que no existen. En el caso del abierto respaldo a las criminales FARC, y pese a que la Corte Suprema colombiana desestimó el contenido de las computadoras de la guerrilla como evidencias procesales, los tribunales internacionales tienen pruebas suficientes para enjuiciarlo, como la Corte Penal Internacional acaba de hacer con el libio Muamar al Kadafi. Y por su descarada infiltración desestabilizando elecciones ajenas, se debería expulsar a Venezuela de organismos multilaterales y aplicarse sanciones que constan en la Carta Democrática Interamericana.

Aunque algunos de sus colegas, como el presidente colombiano Juan Manuel Santos, lo justifiquen equívocamente como a su “nuevo amigo”, la injerencia hipócrita de Chávez no atrajo mucha amistad para la región. Las pruebas demuestran que el doblez de Chávez, si algo está generando, es enemistades, inestabilidad y debilitamiento democrático.

El autor es periodista argentino, director de prensa de la SIP.
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Opinión

COMENTARIOS

  1. nica made in usa
    Hace 15 años

    Excelente analisis,chavez es el que agarro el turno de los dinosaurios cubanos en desestabilizar gobiernos y traer mas sosobra a los paises pobres como Nicaragua,que ahora es mas pobre que antes,con el satrapa de ortega;y lo peor del caso es que se quieren reelegir;lo que significa que al menos por parte de Nicaragua,la cosa se va a poner refea,ya que en Nov6 habra elecciones presidenciales,las cuales ortega ya tiene programada robarselas a como hizo en el 2008;pero esta vez no podra o se muere

  2. roberto
    Hace 15 años

    y reducidos a la nada en materia de minutos. Claro, que ellos estan conscientes de esta posibilidad, y de alli es que surjen esas alianzas politicas y alineamientos ideologicos, entre Chavez y potencias como Rusia que veladamente respalda a su socio de Iran. Que es lo que va a pasar, si se comprueba lo que el diario aleman ha publicado, eso esta por verse y de las consecuencias de las actitudes beliigerantes de Chavez y todos sus panas del ALBA.

  3. roberto
    Hace 15 años

    Despotas de la estatura de Chavez, estan en este mundo no para aceptar las ilegalidades en que estan involucrados, sino para pararse al otro lado de la acera politica y desde alli, gritarles a sus enemigos todo lo malo que hacen, criticarles sus ingerencias y politicas globales de dominio. Ello, los satisfaces a plenitud, y los hace pensar que ellos son mas altos de estatura de lo que realmente son. Pero, en el fondo, son probres personalidades que al igual que Gadafi, pueden ser tomados y

  4. El Ni K
    Hace 15 años

    El presidente colombiano Santos es un blandenque y le ha demostrado a Chavez sino miedo, debilidad y una gran necesidad de Colombia del comercio venezolano. Aunque nunca me simpatizo Uribe en lo personal pienso que fue un presidente que se le supo parar al dictador venezolano.

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