En tono de elogio o de crítica, personas de diferentes países se han referido al premio Ortega y Gasset que el diario El País, de España, otorgó esta semana al periodista Octavio Enríquez, de LA PRENSA, por una investigación que dejó al descubierto el enriquecimiento ilícito de uno de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el comandante Tomás Borge Martínez.
Pero Borge, personaje principal de la historia, prefiere abstenerse de hacer comentarios.
Una de las preguntas más reiterativas de los lectores en los sitios web de LA PRENSA y El País ha sido sobre la reacción de Borge.
“¿Cuál será la reacción de Tomás Borge? Nos urge una serie de trabajos (de investigación periodística) sobre Lenín Cerna”, preguntó ayer uno de los ciberlectores de El País, durante una charla en vivo con Enríquez.
“No lo sé. Tengo varios amigos que me decían por el Facebook, bromeando, que (Borge) me iba a pedir una comisión por lo del premio. Pero hasta ahora se ha mantenido callado. Creo que eso tiene que ver con que él ofreció su versión cuando se publicó la historia”, respondió Enríquez.
Ayer mismo, ante la insistencia de LA PRENSA, Borge rompió el silencio. Con pocas palabras el exministro del Interior estableció su postura.
“Yo no confío para nada en ese periódico. Qué quiere”, fue su reacción al contestar la llamada de LA PRENSA en su teléfono móvil.
Le solicitamos su opinión sobre el prestigioso reconocimiento que recibió la historia escrita por Enríquez, sobre su sorprendente cambio de estatus económico y el comandante Borge, sin ocultar su enojo, refunfuñó: “No quiero opinar nada. Ustedes tergiversan todo. Eso diga, que ustedes tergiversan todo”.
De inmediato, Borge cortó la comunicación telefónica.
Aunque Borge dice ahora no confiar en LA PRENSA, periódico al que acusa de “tergiversar” las cosas, hace meses atendió una llamada telefónica de Enríquez, mientras estaba en Perú donde ocupa el cargo de embajador de Nicaragua.
Enríquez, quien investigaba el caso, le dijo entonces a Borge: “La última vez que hablamos usted dijo que tenía 8 mil dólares en sus cuentas. Pero revisando en el Registro Público los documentos indican que se vendieron dos terrenos de la Fundación Verde Sonrisa y una finca cerca del Mombacho, lo que suma millones de dólares, todo después que el presidente Daniel Ortega asumió el poder. ¿A qué se debe eso?”
Borge respondió en tono amenazante: “No deberían de meterse en esas cosas porque soy un hombre público, lo aclaro. En primer lugar La Verde Sonrisa no ha desaparecido. La construcción de las nuevas instalaciones cuesta cerca de un millón quinientos mil dólares. Esos recursos que he dispuesto están aplicándose a la construcción de La Verde Sonrisa. Es una institución que no va a desaparecer porque se haya vendido terrenos. Se está construyendo, empezó a construir en las instalaciones de lo que fue el Hotel Plaza Azul, cruzando la calle. Eso es para que no se esté especulando con respecto a enriquecimientos ilícitos”.
Enríquez le refutó que en el lugar mencionado no había indicios de construcción. Entonces el comandante se victimizó: “Hay interés de LA PRENSA en jodernos a nosotros los revolucionarios. Me hiere, me lastima hablar de este tema. He actuado con honradez”, dijo Tomás Borge en esa ocasión.
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