Por Auxiliadora Rosales
La chinandegana Ninoska Olivares, de 43 años, es sin duda una guerrera de la vida y una de las estilistas más sobresaliente del país. Ganar en el 2002 el certamen de colorismo de Wella a nivel nacional y posteriormente centroamericano, la llevó a representar al istmo en Europa.
Inició sus conocimientos en el campo de la belleza a los 15 años, pese a que su abuelita se empeñaba en que aprendiera costura. “Vine a vivir a Ciudad Sandino a los 15 años con mi abuela materna y tuve la oportunidad de iniciar mi aprendizaje en el campo de la belleza en un curso para persona de escasos recursos, luego estuve en cursos que imparten en el colegio Corazón de María, Bon Chic y llevé capacitaciones en el extranjero”.
Ninoska cuenta que la oportunidad que le dio haber ganado el concurso de colorismo de Wella fue única. “El campeonato de técnicas de color me permitió ir a capacitaciones a Rusia, San Petesburgo, Estocolmo, Finlandia, Inglaterra y la verdad que la capacitación fue tremenda. Sentí que se nos abrieron las puertas y el conocimiento a otras técnicas.
Con la firma Sebastian también tuve la oportunidad de ir a capacitarme a Los Ángeles y San Francisco”.
DIAGNÓSTICO DE LUPUS
La vida profesional y familiar de Ninoska iba muy bien hasta que en 2005 le diagnosticaron lupus eritematoso sistémico. “A lo largo de un año el médico me prohibió trabajar y hasta salir de casa, estuve recluida en mi cuarto. El tratamiento era igual al que reciben las personas con cáncer, perdí el pelo, después de eso cada vez que me salía un colocho lo amaba, aprendí a amar mi cabello, a amar la naturaleza, a amar la vida y confiar en Dios”.
Ninoska expresa que su diagnóstico cambió “por la misericordia de Dios y hoy soy una mujer sana, así lo creo en mi corazón y así lo dicen los exámenes que han dado negativo”. Añade que “he aprendido a ver la vida de otra manera, ya era cristiana, y uno aprende a tener una relación personal con Jesús, a hablar con Él. Pero con la enfermedad aprendí más todavía a confiar y a creerle a Dios”.
COMPARTIENDO
Narra que desde que se mejoró sintió deseo de compartir sus conocimientos con otras mujeres. “Fui invitada por Academia Lina de El Salvador a dar entrenamientos de color, pude ver que en ese país los salones están a la espera de las nuevas profesionales de la belleza, cuando vi eso, me gustó esa idea para mi país. De esa manera aprendí a dar clases y ahora voy cada dos meses a El Salvador tanto a impartir clases como a actualizarme”.
En Nicaragua, Ninoska Olivares recién abrió las puertas de Academia Yuramy´s Internacional, una institución dedicada a la formación profesional en la belleza en general, asociada a Inatec.
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