Para los próximos años se intenta que los ciudadanos estén más sanos, menos obesos y con corazones más fuertes.
En la primera década del siglo XXI, los objetivos que se marcaron expertos e instituciones especializadas en nutrición conducían a planes para reducir el consumo de grasas y potenciar la ingesta de cinco comidas al día, con el firme propósito de hacer frente a la obesidad, la enfermedad del nuevo siglo. Sin abandonar el apoyo a estas medidas, a la aspiración de potenciar hábitos saludables se ha sumado en la segunda década la apuesta por reducir la ingesta de sal, aumentar el consumo de fruta y verdura, y despedir el sedentarismo, promocionando la actividad física.
Menos sal
Los datos revelan que se consume demasiada. La dieta media incluye 9.7 gramos por persona al día, una cifra muy superior a la recomendada por la OMS, de 5 miligramos al día. Son numerosas las razones médicas que llevan a esta necesidad, como la prevención de la isquemia cardiaca, pero sobre todo se persigue poner en práctica una evidencia científica: reducir el consumo de sal previene de manera eficaz y directa la hipertensión arterial. Para ello es clave que el paladar se acostumbre a sabores menos salados.
Más frutas y verduras
Aunque el consumo de frutas y verduras está presente en toda la literatura sobre una alimentación correcta y la buena nutrición, en esta ocasión, se reflexiona sobre cómo lograr introducirlas en la dieta habitual sin subterfugios ni equívocos. Para ello, se sugiere, que además del vaso de leche, un plan de distribuir de manera gratuita fruta fresca y verdura en las escuelas.
El zumo de fruta se tolera, siempre y cuando no se abuse de él. Se podrá reincorporar al zumo el aroma, la pulpa y las celdillas que haya perdido con la extracción, pero no se admiten los zumos de fruta a base de concentrados, zumos de fruta concentrados ni los néctares de frutas.
Potenciar la actividad física
Nadie discute la necesidad de promocionar la actividad física en una sociedad que favorece hábitos sedentarios. Sin embargo, también ha quedado demostrado que alimentación y ejercicio es un binomio reconocido pero poco practicado. Los esfuerzos se centran en potenciar las ocasiones de realizar ejercicio, descubrir el lado lúdico de la actividad física en claro enfrentamiento con el ocio de pantalla y premiar las iniciativas que conduzcan y favorezcan que la familia introduzca en sus hábitos el deporte.
Se busca facilitar y aplaudir el convencimiento de que hacer ejercicio responde a una voluntad y genera una satisfacción, recordar que limitar la sal ayuda a proteger el corazón y consumir fruta y verdura mejora la dieta. En definitiva, se dan claves para ayudar al ciudadano a que cuide su salud.
*Médico del Deporte y Reumatólogo. Consultor en Salud Holística y Bariátrica
Tres hábitos que pueden estirar tu vida: reducir el consumo de sal, comer más verduras e incrementar la actividad física
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