Por Henry Avilés Cruz
Los miembros de la Comisión de Frijol que lidera APEN, reunidos el 26 de enero de 2011, analizaron la situación de la cadena y la problemática que vienen enfrentando desde septiembre de 2010. El Gobierno de Nicaragua no ha dado respuesta a los diferentes miembros que componen la principal fuente de alimentación de los nicaragüenses, la cadena del frijol.
Hace cuatro años solamente existía una planta procesadora, ahora hay 16, a raíz de la demanda del producto en los mercados internacionales. Estas plantas cuestan millones de dólares en su conjunto, sin las que sería imposible cumplir con las exigencias de los compradores internacionales y no se podría exportar. En estos momentos casi todas las plantas han cerrado, llevando al desempleo a más de 1,500 personas, cabezas de familia, que en su gran mayoría son madres solteras. Las exportaciones han crecido años atrás, hasta colocarse en el segundo lugar de las exportaciones agrícolas, con un monto nada despreciable de 60 millones de dólares en 2009. ¿Quién les dará trabajo ahora? ¿Quién exportará cumpliendo las normas internacionales?
Los clientes del frijol nicaragüense si no encuentran quién les venda regular y confiablemente su producto, buscan otro suplidor, y todo el trabajo realizado por años se viene al suelo. El caso no termina ahí, en el peor de los escenarios los suplidores o exportadores nacionales corren el riesgo de ser demandados por incumplimiento de contratos. ¿Quién correrá con estos costos?
La relación entre los miembros de la cadena no es sencilla, los acopiadores juegan diferentes roles. ¿Sabía usted que son proveedores de semilla, de insumos, de materiales para la cosecha y poscosecha y que esta relación va más allá de una compra y venta, que en muchas ocasiones se financia en su totalidad la actividad allá donde el sistema financiero no llega? Al disminuir las exportaciones, se verá afectada negativamente la balanza de pagos. ¿Quién llenará estas necesidades?
De seguir así esta situación de incertidumbre, se avizora a muy corto plazo una llena del producto en el mercado nacional, lo que repercutirá directamente en el precio, el cual caería drásticamente y los productores, que en su mayoría son pequeños campesinos, no estarían estimulados a producir por debajo de sus costos. Producir un quintal de frijoles listo para consumo tiene un costo de casi un mil córdobas, actualmente en Nicaragua una libra de frijoles vale para el consumidor quince córdobas (sesenta y ocho centavos de dólar), en el resto de Centroamérica vale dos dólares la libra, debido a que sus agricultores dejaron de producir frijoles por el desestímulo en los precios de compra y los altos costos de producción. ¿Quién sembrará para perder?
¿Por qué poner en duda el prestigio de Nicaragua como proveedor de frijoles, al establecer requisitos aduciendo que hay riesgos de hongos, cuando esto es un mal precedente que puede afectar las negociaciones futuras de productores y exportadores? Estos antecedentes, de causar incertidumbre sobre la calidad e inocuidad de los productos nicaragüenses, pueden ser un suicidio anunciado, ya que otros países o compradores pueden ocupar estas medidas para frenar o prohibir las importaciones desde Nicaragua. ¿Quién corre con las consecuencias de estos malos antecedentes infundados?
Demandamos al Gobierno una respuesta al gremio de los frijoleros. Que las instituciones funcionen para resolver estas situaciones. Que se abra el mercado para cumplir los compromisos y se establezca un procedimiento claro de cómo operar ante dificultades de esta naturaleza. Porque no se trata de dejar desabastecido el mercado nacional.
Se están importando frijoles de países infectados con el gorgojo kaphra. Si esta indeseable y violenta plaga se introduce al país, las consecuencias serían catastróficas y el riesgo por estas importaciones es altísimo y podría afectar no sólo al frijol, sino también al café y otros rubros. Este gorgojo es resistente a la mayoría de los agroquímicos que se conocen en el país, además puede entrar en diapausa, que es la disminución de todas sus actividades al mínimo y permanecer en este estado hasta por más de tres años y reiniciarse al momento que las condiciones le sean favorables. Esta plaga podría suspender la producción y exportaciones. ¿Quién será el culpable cuando esto suceda?
Todas estas observaciones afectan nuestra competitividad, afectan nuestro presente y futuro, afectan al país en general. Solicitamos de la manera más constructiva que cuando se tomen estas medidas se consulte a los participantes de la Comisión de Frijol, para que sean las más acertadas y causen el menor daño a los diferentes sectores que conforman la cadena. Gobernar es consensuar.
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