Después de la alianza entre el PLC y el Partido Conservador, no cabe duda que entre los partidos que quedan sin alinearse al pacto sobre sale el de Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) por ser poseedora de la casilla que quedó en segundo lugar en las pasadas elecciones nacionales. Condición que le confiere un valor agregado, ya que la ley electoral les otorga prerrogativas, las que bien conducidas serían de gran apoyo en la defensa del voto democrático. Nadie duda, a estas alturas, que ante el proceso electoral que se avecina el pacto ha tomado sus previsiones, entre ellas la de dejar sin casilla electoral a Fabio Gadea por ser éste el contendor más peligroso a sus intereses. Otra es provocar la atomización de la oposición con el exclusivo propósito de dispersar el voto democrático, sin olvidar por supuesto al Consejo Supremo Electoral (CSE), el que sabemos que no tendrá ningún empacho en proclamar ganador al candidato del gobierno, sin que les importe en lo absoluto la voluntad popular expresada en el voto que se emita.
Pero volviendo con ALN, si bien es cierto que ese partido tiene un gran atractivo, éste se debe a la actuación y el valor agregado que le “heredó” Eduardo Montealegre, producto del resultado de las elecciones nacionales del 2006. Esto en español quiere decir que si los actuales directivos nacionales de ese partido quieren que se tome realmente en serio su oferta, tienen forzosamente que dejar de ofrecer únicamente su casilla, sino que deberían poner la conducción de ese partido en las manos de quien lo convirtió en lo que es hoy y que ha demostrado que, a pesar de las múltiples presiones a que ha sido sometido, no ha claudicado y continúa teniendo el favor del pueblo que una vez le confió su voto. Sobre todo después de haberlo visto deponer su aspiración presidencial en favor de quien es hoy el candidato opositor con mayor intención de voto.
Esta humilde exhortación, lejos de pretender lastimarlos, la hago con la intención de llamarlos a la reflexión y hacerlos meditar. Ya que seguir ofreciendo la casilla 9 tratando de obviar la actuación que algunos de sus diputados han mantenido favoreciendo con sus votos al partido de gobierno, es algo que inevitablemente llama a suspicacias. Si la dirigencia actual de ALN quiere que no sólo Fabio Gadea y la alianza UNE, sino que también esos miles de nicaragüenses que reiteradamente han demostrado ser amantes de la democracia los tomen en serio, tienen que abrirse y permitir que Montealegre, junto con los mejores cuadros que actualmente poseen, rediseñen ese partido convirtiéndolo en un partido confiable a los ojos del pueblo. De lo contrario, mi amigo Enrique Quiñónez podrá pasarse el resto de la campaña cantando las bondades de ALN, sin conseguir la credencial indispensable que los convierta en una verdadera opción de la oposición. Hasta donde tengo entendido, las negociaciones de ALN con la alianza que impulsa a Fabio Gadea están abiertas, de los resultados que éstas arrojen podremos deducir los intereses que predominaron en las mismas.
Para aquellos que ven como inevitable el triunfo del orteguismo, les recuerdo que la lucha por las democracias de los pueblos tiene etapas y la que estamos viviendo actualmente está en manos de quienes en su mayoría no tuvieron ninguna participación en el esfuerzo que costó restituir la democracia que hoy están poniendo en riesgo. A éstos les recuerdo que Sandino nos dejó dicho con quiénes es que llegaremos hasta el final.
El autor es ex comandante de la Resistencia nicaragüense y miembro de la alianza UNE
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