POLÍTICA
“La política es la conducción de los asuntos públicos para el provecho de los particulares”.
Ambrose Bierce (1842-1914); escritor estadounidense.
DEMOCRACIA DEL COMBO
Lo ocurrido en la Asamblea Nacional
(AN) con la elección de la Junta Directiva del año 2011 es una muestra pura de democracia: 70 diputados (la mayoría) votaron sí al combo propuesto por el coordinador de la bancada del FSLN. Lo malo es que esta “democracia”, ahora sí con comillas, es consecuencia de amarres o pactos con el fin de beneficiar a unos pocos y no a la inmensa mayoría. Se dice que hubo compra de voluntades, negociación de beneficios políticos (del diputado o el partido, no de quienes los elegimos) y, según cuentan a baja voz, extorsiones.
Vivir en democracia permite a los ciudadanos elegir qué tipo de Gobierno queremos y quiénes queremos que nos gobiernen. Y ahí precisamente está nuestro problema: la forma que nos han impuesto de elegir a nuestros gobernantes (solo si lo apoya un partido), y a nuestros representantes, entiéndase “diputados”.
Hemos sido obligados a elegir en “combo” (igual que en la AN) a un listado de personas que los partidos políticos eligen como sus “mejores cartas” para que representen a un país donde la mayoría de sus ciudadanos, de acuerdo con todas las encuestas que recuerdo, “no tienen partido”. ¿Por qué entonces debemos votar por representantes de partidos políticos a los que no pertenecemos y no nos representan? ¿Por qué elegir a los buenos, obligados a votar también por los malos?
Lo peor del asunto es que por este motivo los diputados “electos por el pueblo” responden a los intereses de su partido y de su líder, antes que a los intereses de los ciudadanos que los elegimos. Buscan como agradar a quien los impone, para que los inscriban en las “posiciones ganadoras”, y no a quienes tenemos (o teníamos, está por verse), el poder de ponerlos en la AN con nuestro voto. Nos vemos obligados a votar por el “mal menor”.
La revolución democrática hay que comenzarla por algún lado y ésta podría ser la elección de los diputados de la AN, exigiendo que éstos sean elegidos uninominalmente, por departamento, por los ciudadanos a quienes representarán en la AN. Tal vez así se sientan comprometidos a actuar en beneficio de los ciudadanos, quienes los eligieron, y obligados a presentar resultados para que los reelijan. No el partido, o el líder, sino a quienes les pagamos su salario.
Si no, seguiremos viendo estas elecciones “democráticas” en contra de la mayoría de la población, pero beneficiosa para los “líderes políticos”.
Federico Kühl Cuadra
OBSERVACION ELECTORAL
Es preocupante la declaración del señor presidente Daniel Ortega, quien indirectamente le expresó a sus magistrados de facto del Consejo Supremo Electoral (CSE) que no permitan observación nacional ni mucho menos internacional, sino un acompañamiento electoral, utilizando la frase célebre de “compañeros”, utilizado por sus militantes del FSLN, expresando que en años anteriores lo que ha habido es intervencionismo y no observación, quienes son los que avalan y respaldan los resultados electorales del país.
Está claro que al no permitir observación electoral, ya está autodeclarándose presidente de facto electo de Nicaragua, sabiendo que tiene a sus aliados de facto para que le hagan el trabajo sucio de robarse las elecciones nacionales, pasando por encima de la voluntad del pueblo que seguro llegarán a las urnas electorales a votar por la democracia y no por la dictadura en que vivimos.
¿Qué harán los organismos de observación electoral nacional e internacional? Pero sobre todo, ¿qué harán los partidos políticos de oposición y el pueblo mismo? ¿Participarán con las reglas ilegales que Daniel Ortega impone o saldrán a las calles a exigir que se respete la Constitución de Nicaragua, empezando por desacreditar la candidatura ilegal de Ortega por parte del FSLN, que a ciencia cierta todos sabemos que está inhibido doblemente por las leyes de Nicaragua, donde establece que una persona que ha tenido el mando del país por dos veces no puede tenerlo por tercera vez? Además la misma Carta Magna de Nicaragua en otro de sus artículos dice que el presidente actual no puede ser candidato presidencial, es decir que Ortega tiene doble candado porque la Constitución nunca ha sido reformada.
Ezequiel Pérez
PODER Y DICTADURA
En vista de que el señor presidente Ortega no quiere observadores internacionales, le recuerdo que él ganó las elecciones del 2006 con observadores del Centro Carter y otras delegaciones internacionales transparentes que aceptaron la victoria del FSLN. Si bien es cierto que don Eduardo Montealegre y el doctor Rizo estaban divididos, también es cierto como dice Maquiavelo, que quien divide vence, el presidente Ortega ganó después de que doña Violeta Barrios le ganó en 1990.
Cabe decir que para ser miembro del FSLN es necesario ser como el señor Tomás Borge Martínez y haber ingresado a esa organización en 1961, lo demás es pura viveza de muchos que dicen ser revolucionarios. Nosotros somos de derecha y democracia republicana, señor presidente Ortega, y como derechos no fallamos, como dice Maná. Reconocemos que el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal es el más coherente defensor de la verdad y la justicia, cuyo ejemplo brilla en toda la tierra.
El poder es bonito para fortalecer la vanidad, porque se dispone de todo hágase esto, hágase aquello.
Pero en Nicaragua el poder no es vida, señores, son muchos los que envejecen, enferman y mueren por no querer dejar el poder. Al presidente Ortega no le conviene por nada del mundo establecer otra dictadura como la de los Somoza que se reelegían y murieron. No es lo mismo lo que sucedió a Zelaya en Honduras que debiera agradecer que le apartaron del abismo.
Si el pueblo no hubiese apoyado al presidente Ortega en el 2006, no sería Presidente y lo hicimos con el fin de que en Nicaragua haya una posibilidad de socialismo democrático que como el mismo socialismo estipula, sea a base de consenso, rotativo y no de manera totalitaria, corrupta e inmoral como en Cuba, donde no existe la identidad biológica humana.
Elegir al FSLN es tener miedo o ser culpable de pecados mortales imperdonables. “Cada quien es dueño de su propio miedo”, dijo el doctor Pedro J. Chamorro Cardenal.
Milos J. Gomalle
BENDITAS DIPUTACIONES
En “Si yo fuera diputado”, uno de los grandes éxitos cinematográficos del mexicano, Mario Moreno (Cantinflas) entre sátira y comedia, con seriedad, alegría y autoridad nos dejó su mensaje y aquí describió la viva imagen de un diputado latinoamericano.
En Nicaragua los diputados no tienen comparación y se consideran casos especiales. Atrás dejaron sus discursos demagógicos para conseguir votos. Primero porque ni ellos mismos se creen las peroratas y segundo porque ya no necesitan votos. Si su señor caudillo los pone en la lista de su plancha los magistrados del desprestigiado Consejo Electoral tienen que asignarles el número suficiente de votos y ya queda electo, que equivale a sacarse el premio mayor de la lotería cada año sin necesidad de comprar el billete.
Los actuales aspirantes a legisladores, aunque son miles, solo tienen dos opciones: pueden ser electos por su partido y de inmediato pasarse al partido que ofrece la mejor coima como lo hicieron sin que les dé vergüenza algunos de los diputados que por desgracia tenemos que soportar todo este año, ellos heredaran buenas propiedades y empresas marcadas por la corrupción que alcanzara a sus hijos y nietos.
La otra opción no deja empresas ni valiosas propiedades, se trata de servirle a la patria y no servirse de ella, recibirán prestigio y autoridad moral para que sus futuras generaciones levanten su frente con orgullo, tendrán paz interior y Dios les sonreirá siempre.
Los que se decidan por la luz recibirán de las tinieblas amenazas, ofertas y cañonazos para llevarlos como borregos al matadero.
Santiago 3:7 dice: “Deben someterse a Dios, resistir al diablo y éste huira de ustedes” y el salmo número uno bendice a los buenos cristianos: “Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados”.
Leopoldo Villalta López
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