En política de gobierno y/o gobernar, la unidad , comprensión y voluntad de dialogar con la democracia y todas las tendencias políticas, es la esencia para dirigir aún mejor al país y lograr desarrollarlo en todos los sentidos. Y sobre todo para vivir en paz y no en laberinto de discordias.
Es un hecho que la política democrática inicia con las decisiones que toma el ciudadano acerca de la clase de gobierno y la comunidad que desea. Por tanto, es importante que todos los gremios y tendencias políticas, más los gobernantes de los cuatro poderes del Estado, dialoguen permanentemente con la democracia y en democracia, por el bienestar común y del futuro de la patria.
Por ejemplo, es asombroso y admirable que los gobernantes de los cuatro poderes del Estado se unieran recientemente para hacerle frente al atropello que pretenden el gobierno de Costa Rica, la OEA e interpósitas personas, en el caso del río San Juan, en el cual al unísono practicaron la unidad por la defensa de la soberanía de la patria. Esto es algo digno de aplaudir.
Si en ese mismo tenor nuestra clase política nacional, gremios, gobernantes y el pueblo, tomaran conciencia de que solamente uniéndose podrán sacar adelante aún más al país en todos los campos, no viviríamos en conflicto y sin ver un horizonte que llene de perspectivas de un futuro mejor al pueblo.
Esto sería la máxima expresión de la política y de sus conciencias y un enorme ejemplo para el mundo y que hasta puede servir de modelo para la región latinoamericana y el Caribe, y es el despertar político democrático de una nueva era para hacer política de nuevo tipo en el siglo XXI, dialogando con la democracia y no sólo usarla o aprovecharse para fines personalísimos.
Es necesario e importante que el Gobierno y todos los sectores de la sociedad se unan y vean hacia el futuro del país. Si lo hacen estoy seguro de que observarán, sentirán un inmenso regocijo en su ser interno y percibirán lo brillante de sus actuaciones que hacen. Por separado sería gobernar como propietario gubernamental. Deben dejar ese modelo arcaico.
Pobrecita la democracia, dialoguen con ella, no sólo la usen como estandarte. Respetarla sería como defender la soberanía política de nuestro futuro de patria. Hay que crecer políticamente y no estancarse siempre haciendo de lo mismo.
No es malo hacer el intento e iniciar sin presión, ni coacción para que pueda tener el pueblo y ustedes una voz significativa de beneficio colectivo democrático. La democracia necesita oxígeno político.
El autor es abogado
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