Clic en el 2, clic en el 3, clic en el 4, clic en el 5, así sucesivamente aumenta y disminuye la escala hasta que el dedo índice se detiene ante nuestro programa televisivo preferido y no en pocas ocasiones dejamos cualquier cosa, desde supuestos noticieros hasta canales musicales abundantes de sencillos carentes de notas y estética musical. Pero como dice el popular refrán para gustos los colores. ¿Cuántas horas al día pasamos frente al televisor?, ¿cuántas horas al día pasamos frente a un monitor, excluyendo las laborales?, ¿cuántas horas al día pasamos conectados en línea sin que el motivo sea trabajo?
Según datos del canal de televisión NatGeo en un especial en el 2009 el hombre promedio ve 900 horas de televisión por año y entre 8 y 12 años en lo largo de nuestras vidas. Parece ser que estamos atrapados en un mundo virtual lleno de juegos, de redes sociales a las que tenemos que pertenecer para poder existir como gentes. ¿Quién decidió todo esto? ¿Usted, yo, nuestros amigos?
Siguiendo la teoría de Einstein todo es relativo, la tecnología y sus derivados en esencia no son buenos ni malos, la televisión es un medio y puede ser utilizado como medio educativo, informativo, cultural, capacitador, globalizador, de entretenimiento sano, pero cuidado también enajenador. No estoy diciendo algo que no hayan dicho antes especialistas en psicología como el alemán Erich Fromm o el intelectual Karl Marx quien curiosamente fue el primero en introducir el término aunque desde la perspectiva de enajenación económica de la que según él parte la enajenación común.
La evolución histórico-cultural de nuestra sociedad en estos últimos 50 ha sido influenciada directamente por los medios de comunicación esto parte del desarrollo de la sociedad. Pero el punto es muy sencillo no debemos continuar perpetuando costumbres tan improductivas y seguirlas transmitiendo y propagando en especial a nuestros niños. Cierto es el hecho que somos libres y por lo mismo debemos y necesitamos decidir qué hacer con nuestro tiempo o ¿será realmente productivo para nuestra vida individual sentarnos frente al televisor horas de horas?, no sería más oportuno para nuestra vida convivir más con nuestra familia, con nuestros amigos, leer un buen libro, dedicar tiempo a la meditación, pulir cualquier talento o capacidad durante nuestro tiempo de ocio. Hacer cualquier actividad que desarrolle o mejore nuestra personalidad y contribuya a nuestra salud mental en donde nos encontremos a nosotros mismos.
La televisión ofrece todo un mundo de variedad y dentro de éste, toda una gama de enajenación entendiendo ésta como nuestra despersonalización (somos unos extraños para nosotros mismos). Tomamos los gustos en el vestir, en el comer, en el beber y lo que es peor en ser de lo que nos induce la televisión. Claro que hay un sector de la población (mínimo) que tiene su propia personalidad muy bien definida y muy difícilmente se deja influenciar. No estoy proponiendo que debamos botar nuestro televisor, sino simplemente tener sobriedad sobre la cantidad y la calidad de lo que entra por nuestros ojos y oídos.
Aunque para subsistir debemos ajustarnos al orden social establecido tenemos la capacidad de mandar y controlar nuestra mente y consecuentemente nuestras vidas. La enajenación es un camino a la destrucción de la personalidad y a una grave afectación a la sociedad, firmemente me niego a creer que los nicaragüenses tengamos un carácter social necrofílico. No permitamos que nuestros hijos sean teleadictos.
Para concluir me gustaría importunarlo con estas últimas preguntas; ¿cuántas horas al día usted se relaciona realmente con las personas? ¿Cuántas horas al día usted reflexiona, medita o como quiera llamarle sobre su vida? ¿Cuántas horas al día usted lee? ¿Cree usted que es realmente libre?
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