Orlando José Icaza Gallard
En su obra New Survey of the West Indies Thomas Gage elogia a Nicaragua y en especial a la ciudad de León. “Y en especial por el placer de esta ciudad (León) es que toda la provincia de Nicaragua es llamada por los españoles “El Paraíso de Mahoma”. Para traducirlo textualmente.
Muchos citan dicho elogio con gran orgullo de su nación. Sin embargo, detrás de sus escritos existió aparentemente un plan maléfico que llenó de luto no sólo a Nicaragua, sino también a muchas naciones hermanas del continente latinoamericano. La obra en sí, considerada por algunos como un plagio de documentos recopilados por Samuel Purchas y de la obra de Francisco López de Góngora, Hispana Victrix , fue escrita por Gage para despertar la ambición de malvados europeos y reformadores protestantes ingleses. Podría casi decir que fue parte de un plan maquiavélico del entonces gobierno inglés contra España y en especial contra la religión católica. El libro es la primera ventana que permite a los ingleses ver qué es lo que hay dentro de la América Española.
Nacido de padres extremadamente católicos y siendo hermano de cinco sacerdotes, se ordenó cura dominico contrariando la voluntad de su padre, que deseaba fuese sacerdote jesuita. Estaba Thomas y su familia, también íntimamente relacionado con Tomas Moore.
Sale para América clandestino por no ser ciudadano español, de Cadiz el 2 de julio de 1627, acompañado de otros sacerdotes dominicos con planes de ir a las Filipinas y al Japón. Hacen una escala en México, que se le hace de cinco años y luego se escapa a Guatemala, debido a contradicciones con su orden religiosa. Estando en Guatemala decide irse para Europa. Pasa por Nicaragua a finales de 1636 y en los primeros días de 1637. Parte de lo que hoy se llama Costa Rica, el 4 de febrero del mismo año para Europa, luego de haber acumulado un capital de dinero en perlas y joyas preciosas de una forma dudosa y probablemente deshonesta. Una vez en Europa, después de realizar que su padre lo había desheredado y expulsado de su propia familia, renuncia a los pocos años a su catolicismo y sacerdocio para volverse anglicano. Forma parte de los movimientos revolucionarios de Oliver Cromwell y de las persecuciones de católicos en Inglaterra e Irlanda por los protestantes radicales ingleses, contribuyendo con sus acusaciones directas al asesinato y martirio de al menos cuatro santos católicos: Thomas Holland, Francis Bell, Ralph Corby y Peter Wright. Este último el que había asistido, en los momentos de su muerte, a su propio hermano el coronel Henry Gage.
Con el final de la guerra civil inglesa, que se da con la famosa batalla de Worcester el 3 de septiembre de 1951, y el establecimiento de la República en Inglaterra, se une a un ejército de malhechores sobrantes de la revolución de Oliver Cromwell y contra todas sus predicciones, fracasa en un intento por tomarse la española. Luego se dirige a Jamaica, donde logra el objetivo de arrebatarle esta isla al dominio español y donde finalmente muere de disentería en 1656, 14 años antes de que la isla pasase a posesión absoluta del imperio británico.
Se sospecha que Gage fue una ficha de un plan de espionaje del gobierno británico, cuando en 1617 fue apresado por razones oscuras. Así pues, como todo buen espía, detalló en su obra plagiada todas las debilidades estratégicas de ciertos lugares en las colonias americanas, exagerando algunas, tentando con ella a miles de desocupados y a ambiciosos ex militares de las guerras civiles intestinas que azotaron, Irlanda, Inglaterra y Escocia, durante y después de la guerra de los 30 años. Como consecuencia, el acecho de piratas, corsarios y filibusteros se agrava en toda América causando mucho dolor y llanto en las colonias del nuevo mundo. Aparecen entre ellos Francis Drake, Morgan, Brasiliano, Bartolomew, Pierre le Grand y Francis Lolonois. Con la firma del tratado de Utrech, en 1713, su libro es menos leído siendo reemplazado por las obras de Esquemeling y del pirata Dampier.
William Dampier asola las costas de Nicaragua con el mismo tipo de renegados, soldadesca sin trabajo y aventureros desalmados a los que Gage se había juntado en sus aventuras de República Dominicana y Jamaica. A como él mismo lo dice en su obra: A New Voyages Round The World “buscando el paraíso de las Indias y atraído por la belleza de la ciudad de León”. Desembarca un 21 de agosto de 1665 en el playón del Jaguey, cerca de lo que es hoy el Ingenio San Antonio. Doña Paula, la suegra del gobernador, alerta y sube los ánimos con su tambor, pero todo es inútil contra experimentados y desalmados ex militares, muriendo en la defensa de la ciudad trece ciudadanos honestos, entre los que se encontraban españoles, indios y mulatos. Los piratas se dirigen a la Catedral a buscar los tesoros que Gage parece haber descrito en sus conversaciones con los soldados de Cromwell y sólo encuentran a un Cristo de bronce, el Cristo de Pedrarias, el mismo que está ahora en la nave norte de Catedral, que luego de darle tres sablazos dejan abandonado huyendo de la ciudad después de pegarle fuego, seguramente desencantados por no haber hallado nada, como venganza o más probablemente, con un espíritu anticatólico que desataron especialmente contra las pocas iglesias y centros religiosos, entre los que se incluyen La Merced, el hospital, varias casa de ciudadanos importantes y la cuarta Catedral. Por el lado de Dampier muere en ese asalto el capitán Swan, ex militar que había peleado en Irlanda con Oliver Cromwell. Es además capturado Mr. Smith, un inglés ex habitante de las Canarias y que hablaba bien el español. Este último es luego canjeado por prisioneros en especial por una mujer. No sé si Mr. Smith volvió por su solo fuero a León, debido a que se encontró allí a una mulata que había conocido en Canarias, y de la que aparentemente estaba enamorado. Dice sin embargo, la historia, que este inglés ayudó a reconstruir la ciudad y en especial a su quinta Catedral.
William Dampier luego de tomarse El Realejo con dos disparos al aire, pues la tropa de cien hombres que la defendía salió huyendo cobardemente, le pega fuego a la ciudad y después debido a la insalubridad del ambiente y a los malos humores que despide el estero, la abandona para no regresar jamás.
Son pues los espíritus de Gage y Dampier, acompañados del de doña Paula con su tambor quienes, al son de la gigantona, el enano cabezón y el relincho del caballo de Arrechavala, los que aún deambulan en las calles y plazas de León, haciendo saborear el protestantismo radical, el puritanismo, el sentimiento antimonárquico y fundamentalismo fascista que reinaba en Europa en el siglo XVII y que pringó con su sangre y terror los aires de la América Central.
El autor es médico y cirujano. Leesburg, Florida
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