Hace más de un año por iniciativa de monseñor Juan Abelardo Mata, los líderes liberales empezaron a platicar culminando con una serie de reuniones que despertaron simpatía y esperanzas entre los nicaragüenses. El mejor resultado de dichas pláticas son los acuerdos conocidos como Metrocentro uno y dos, en los que ambas organizaciones políticas se comprometieron a no pactar ni transar con el régimen de Ortega, aunque Eduardo Montealegre señala al PLC de pretender elegir magistrados y contralores sin el consenso de su movimiento. Por ahora la unidad de las fuerzas democráticas mayoritarias PLC y MVE se detuvieron, las razones parecen claras, Montealegre acusa al líder del PLC, Arnoldo Alemán de ofrecerle la vicepresidencia de la República, la presidencia del PLC y una cuota de candidatos a diputados en los primeros lugares, además Alemán lanzó su precandidatura presidencial a lo interno del PLC, lo que molestó al líder de la mayoría de indecisos que existen en el país.
Por su parte, el PLC señala a Eduardo Montealegre de haberse reunido con Ortega casi a escondidas, para buscar seguridades en el caso conocido como los Cenis y que el fiscal Juárez y Néstor Avendaño, cesaran en su hostigamiento para desaforar y enjuiciar a Montealegre. Entre señalamientos y acusaciones, las pláticas iniciadas por monseñor Mata, con el propósito de unir a los liberales, cesaron. La iniciativa se traslado a la comisión permanente de derechos humanos (CPDH) para la supuesta realización de elecciones primarias entre los opositores a Ortega, esas conversaciones también parecen estar destinadas al fracaso, el PLC y el MVCE no coinciden en algunos puntos, el más importante es el padrón que utilizarían en las primarias inter-partidarias, el PLC prefiere un padrón abierto, el MVCE quiere un padrón selectivo, aduciendo que con padrón abierto, Ortega mandaría a votar a sus simpatizantes por Arnoldo Alemán. Además según Montealegre, Alemán no abona a la unidad de otras corrientes políticas de oposición como el MRS, disidente del orteguismo y organizaciones de la sociedad civil que en el pasado mostraron su clara simpatía y apoyo a Montealegre.
Ante este sombrío panorama de la disminuida e irresponsable oposición nicaragüense, Ortega busca con toda calma, los 56 votos en la Asamblea Nacional para continuar en el poder más allá del 2012, los cientos de millones de dólares adquiridos por Ortega a través de las ventas de petróleo que Hugo Chávez le permite embolsarse, lo han convertido en un nuevo rico, con capacidad de comprar votos en la asamblea nacional de Nicaragua, como lo ha venido haciendo con los diputados de la Alianza Liberal Nicaragüense y otros.
El pueblo de Nicaragua parece estar condenado a soportar a Daniel Ortega en el poder por largo tiempo, las opciones de cambio para el futuro tan anheladas por la mayoría del pueblo, parecen diluirse entre los candidatos liberales a la Presidencia de Nicaragua. Ellos dicen que por amor a Nicaragua son capaces de hacer cualquier sacrificio, menos el de renunciar a la búsqueda del poder, por el poder mismo. Con sus actitudes egoístas y antipatrióticas, muy poco se diferencian de Ortega, no les bastó con ser responsables de la división del voto en el año 2006, entregándole el poder a Ortega con un 37 por ciento, de continuar así, su falta de patriotismo los señala culpables más allá del año 2012.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A